ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Todos, sin importar nuestra profesión, nivel académico o características personales, formamos parte de un amplio espectro llamado sociedad, donde interactuamos con nuestros semejantes. En ese medio, pasamos indistintamente por dos estados: en determinados momentos necesitamos de los demás y al mismo tiempo, los demás necesitan de no­so­tros. Es una cadena interminable, que nos acompaña durante toda la vida.

Sin embargo, en ese proceso lógico de nuestro decursar por este mundo, deben primar ciertas fórmulas para proveer equilibrio a las relaciones entre seres humanos. Aunque esas vías, sencillas y harto conocidas debieran formar parte del actuar cotidiano, a veces cometemos el error de pensar de un modo egoísta, y tratar a quienes nos ro-dean del mismo modo en que fuimos o somos tratados. Esa premisa resultaría magnífica si se aplicara solo de forma positiva, pero, lamentablemente, no es así.

Lo cierto es que cada vez con más frecuencia se observa el principio de que si alguien te maltrata, debes hacerle lo mismo a otra persona. Si hablas con alguien y no te presta atención, pues tú dejarás de escuchar a quienes se dirijan a ti. Si no fuiste bien atendido en un determinado lugar, actuarás del mismo modo cuando visiten tu casa o centro de trabajo. Ahí, comienza lo que pudiera llamarse círculo vicioso del maltrato, una cierta rebeldía que impide ver con claridad, y por lo tanto, juzgar a justos por pecadores.

Este tipo de actitudes son mucho más frecuentes de lo que pudiera pensarse y deterioran las normas de educación formal, los principios de la comunicación y peor aun, nuestra condición de seres humanos. Es precisamente la capacidad de pensar lo que nos diferencia de los animales, entonces ¿por qué no explotarla al máximo, antes de dar lugar a un comportamiento instintivo?

Miles de cosas buenas o malas nos suceden a diario. Componentes naturales de la cotidianidad, por los que no podemos culpar a nadie. Por eso, si tenemos un día difícil, es preferible aislarse hasta que se aclaren las ideas y no descargar sentimientos encontrados y frustraciones con quienes no la deben ni la temen. Tampoco podemos olvidar, que tanto en el hogar como en el trabajo, la escuela o la calle, somos seres sociales y por lo tanto, hay normas que no debiéramos violar.

Pensemos por un instante, ¿tiene acaso que pagar el cliente la desavenencia de una dependienta con su hijo?, ¿debe una mujer recibir un golpe de su esposo, solo porque este no supo entenderse con su jefe en la oficina? De ejemplos como estos pudiéramos escribir todo un libro, pero la moraleja es la misma: quienes nos rodean merecen respeto y consideración. Cuando seamos capaces de entender esa verdad, nos ahorraremos mu­chos malos ratos.

Uno de los fragmentos que más aprecio del concepto de Revolución emitido por nuestro Comandante en Jefe, es precisamente aquel en el que habla de ser tratados y tratar a los demás como seres humanos. Esas palabras, más allá de lo que significan para nuestro sistema social, constituyen una lección para todos los hombres y mujeres del planeta, pues la violencia solo genera violencia y el maltrato, solo genera maltrato.

Somos un pueblo culto, pero debemos ha­cer mejores galas de ese privilegio. Apren­damos a escucharnos, a entendernos, y será esa una victoria más ante la degradación y la pérdida de valores que amenazan nuestra condición humana. Si no somos capaces de enfrentar lo mal hecho, lo que nos hiere o lastima, no tenemos el derecho de arruinarle a nadie un solo instante de su vida.

Hablar es hermoso, para rugir, están los leones. No permitamos nunca que ellos se alcen en dos patas, y nosotros, comencemos a caminar en cuatro.

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Orlando dijo:

1

28 de agosto de 2015

07:54:31


El concepto está muy bonito, pero la realidad es que esta sociedad se ha convertido en una jungla de predadores donde todos se comen a todos.

Claudio dijo:

2

28 de agosto de 2015

09:01:58


Leidys: HAS HECHO UN RETRATO FIEL DEL COMPORTAMIENTO MEDIO Y GENERALIZADO EN CUALQUIER LUGAR EL CLIENTE ES BIEN MALTRATADO SIN IMPORTRALE AL QUE LO HACE QUE EN CUANTO EL SALGA DE AHI ESTA EXPUESTO A ESE MISMO REGIMEN .CUANDO SUCEDE LO CONTRARIO, QUE LAMENTABLEMENTE ES MUY POCAS VECES NOS ASOMBRA. TE PUEDO PONER DE EJEMPLO EL CASO DE UNA DPENDIENTA PARA MI :EXQUISITA ,EN EL TRATO QU HACE ALGUN TIEMPO LA VI TRABAJANDO EN LA TIENDA DE COSMETICOS DEL HABANA LIBRE Y ERA SIN DUDAS LO MAS LLAMATIVO PARA TODOS LOS ALLI PRESENTES .OJALA Y ESTE CASO QUE NOS CAUSO ASOMBRO Y ADMIRACION SE EXPANDIERA PARA ASI FUESEN MAS AMENAS LAS FUNCIONES O TRAMITES A REALIZAR EN TODOS LOS LUGARES POR LOS QUE SE NOS HACEN NECESARIO PASAR DEBEMOS HACER DEL BUEN TRATO LO COTIDIANO Y QUE LAS PALABRAS AGRADABLES Y CORTESES NOS AYUDEN A VENCER TODAS LAS MALAS ACTITUDES DE MALA EDUCACION QUE ES SIN DUDAS LO QUE MAS ABUNDA Y DEBEMOS ERRADICAR

david dijo:

3

28 de agosto de 2015

09:09:08


muy interesante y acertado tu análisis, pero como yo digo hay cosas que se van más allá del tema cultural y pasan al plano idiosincrasis propia del cubano, es cierto que aún con los años que llevamos de cultura revolucionaria, no hemos logrado dejar atrás el cubaneo, en los momentos actuales encontramos ese mal, tanto en profesionales bien estudiados como en los que no concluyeron alguna carrera universitaria, solo que no es posible vernos la paja en nuestros ojos y si en el ajeno y digo esto porque vaya cualquiera a reclamar sobre un servicio o producto que de alguna forma no se le haya ofrecido o no se pueda ofrecer de momento por una entidad determinada y comprobará como esa misma persona estudiada y bien plantada en términos culturales, ofende, agrede con palabras, a quien en la mayoría de los casos solo es la cara de la entidad y no dispone en ese momento de otro elemento que aceptar la queja, pero soportando esos insultos que nada tienen que ver con su persona. y entonces la pregunta asoma de inmediato, qué hace ese interlocutor, quién lo obliga a recibir esas frases con una sonrisa en los labios. Pienso que en ese camino es importante ahondar así como lo hace usted Leydis María y lograr de a poco, todos hagamos gala del esfuerzo cultural de nuestra Revolución.

k dijo:

4

28 de agosto de 2015

13:51:57


por eso nos lo está diciendo la comentarista orlando, existe esa realidad, pero somos nosotros mismos los que tenemos que poner de nuestra parte y empezar a erradicar esto y en consecuencia hay que decirlo, una, dos, tres veces, para que se entienda que somos nosotros mismos los que hemos creado "la jungla" como usted dice. felicidades leydis maría por este comentario.

roli dijo:

5

28 de agosto de 2015

22:36:00


El maltrato debe ser frenado,no puede convertirse en un mal mayor.No hay cosa mas desagradable y que indigne y llegues a un lugar y te maltraten.Hace unos dias fui con una tarjeta magnetica a comprar un picadillo de 1cuc a la itienda praga en santa clara,y me dijo una dependiente joven que labora en uno de los mostradores:pero por un dolar? Y yo la miré y le dije que no tenia efectivo.Por suerte la tarjeta no se pasaba por allí,pero opinó y al final no quise contestarle.Que importa,como si fuese por 0.05 centavos.A ellos lo que debe interesarle y a ELLA EN PARTICULAR es que las personas compren productos.Y ESO FUE MALTRATO,SIN LUGAR A DUDAS.