ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

CIENFUEGOS.—Como el sarpullido o las aguas malas playeras, en el verano sale a relucir, inexorablemente, la veterana y jamás solucionada dificultad de la talla de los uniformes: molino gigante contra el cual lidiamos, sin variación, quienes tenemos hijos en la enseñanza primaria, secundaria o preuniversitaria.

A lo largo de los años, han sido muchos los reportajes y comentarios periodísticos publicados en los medios, provinciales y nacionales, alrededor de un fenómeno tan común como inexplicable.

Suele entrevistarse a directivos o vendedoras de las tiendas, y a funcionarios del Departamento de Ventas Minoristas y Registro de Consumidores del Ministerio de Comercio Interior (Mincin).

Los últimos reconocen el problema y abren claraboyas de luz para que padres y alumnos, el pueblo en fin, alivien incomodidades y restablezcan su fe en que el próximo curso todo será mejor. Mas, la lucecilla al final del túnel no acaba de aparecer, pese a anuncios como los realizados en agosto del año anterior en nuestro diario Granma por la funcionaria al frente del mencionado sector.

La fuente explicó que “a partir del curso 2013-2014 se comenzó a poner en práctica una serie de medidas, por las inquietudes recibidas de los consumidores” e informó que “por primera vez este año el estudio de la demanda, que en ocasiones anteriores era responsabilidad de Edu­cación, pasaron a realizarlo los grupos em­presariales de Comercio en cada territorio, a partir del nivel de actividad (cantidad de estudiantes por enseñanzas) que las direc­cio­nes provinciales de Educación deben entregarles a ellos”.

Imbuidos del buen ánimo de la directiva y de noticias también publicadas a la sazón como esta de que “el Ministerio de Educación convocó a los gobiernos territoriales a buscar iniciativas locales que den solución a los problemas de tallaje en los uniformes escolares” (AIN, agosto del 2014), nos dimos a la tarea, este año, los papás y mamás de secundaria y pre, de ir a la compra de los uniformes, con la ilusión de algún cambio a favor del panorama.

Sin embargo, nada nuevo bajo los anaqueles de las tiendas de Cienfuegos. Tallas extragrandes o muy pequeñas predominan en la oferta. A menos de 48 horas de haber iniciado las demoradísimas ventas de las prendas para oncea­vo grado en la tienda La Cienfueguera, solo había en existencia pantalones talla 26. El promedio para un estudiante de esa edad es la 32. Ni la costurera de Spiderman puede estirar seis números. Solución en casos así: iniciar un peregrinaje, provincial o incluso nacional, en busca del cambio.

En teoría, las medidas de los estudiantes se toman con un año y medio de antelación respecto al momento cuando comienzan a distribuir los uniformes, porque de hacerse en una fecha más cercana no daría tiempo comprar la tela y confeccionar el medio millón elaborado cada curso. Ahora bien, más allá de un necesario estudio diagnóstico de mayor objetividad y de una ineludible mejor planificación oferta-demanda, ¿por qué fabricar decenas de miles de uniformes de talla extragrande o muy pequeña?

Es importante que tanto los niños corpulentos como los más delgados o pequeños cuenten con su atributo seguro para septiembre (y resulta una fortaleza de nuestro sistema no desa­ten­derlos), no obstante la pregunta inevitable aquí es la siguiente: ¿es tan extremadamente elevado el porcentaje de infantes y adolescentes cubanos con dichas características, como para inundar las tiendas de tales tallas, en desmedro absoluto de las corrientes?
A ver, si usted fuera fabricante de dulces y le compran cien polvorones diarios y 15 masa reales, ¿confeccionaría menos los primeros? Son obviedades.
El problema de las tallas no solo está vinculado a las cuestiones escolares, igualmente lacera la oferta de las tiendas recaudadoras de divisas; pero es en el ámbito de la enseñanza donde se vuelve más notorio, debido a la obligatoriedad del uso del uniforme.

Mientras septiembre se acerca, las atelieres y "costureras" de barrio serán la solución a la que acudirán muchos padres, siempre con la esperanza de que, en el próximo verano, quizá no se vean forzados a comprar (como me sucedió esta vez) una gran blusa 20 para la hija de octavo grado y un pequeño pantalón 26 para el hijo de onceno.

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Alain dijo:

16

24 de agosto de 2015

17:06:32


Tarde mi opinion pero es que el viernes de la semana pasada fue que pude resolver la talla 34 de secundaria( 8vo) de mi hijo en J Y 11 en el vedado. Es realmente algo irracional lo de las tallas no entiendo como es que hacen tantas tallas 40 que es la que quedaban en algunas tiendas ( alamar, campo florido )que fui antes de poder resolver lo que necesitaba. No se han fijado en la inmensidad del pantalon, ni el profesor mas corpulento de su secundaria requiere de una medida asi. Y no hay camisa aun......por un lado estan malgastando tela y por otro PARECE que se estan quedando cortos...

yai dijo:

17

2 de septiembre de 2015

14:18:09


me parece una cosa ilogica pues esto pasa todos los cursos, debe de hacerce un trabajo mucho mas profundo y de analisis con respecto a esto

yai dijo:

18

3 de septiembre de 2015

09:57:27


mi comentario de ayer fue muy breve pues muchas veces uno se indigna con cada cosa que pasa, hoy el país invierte MUCHOS recursos en funcion de la sociedad y no se aprovechan, muy opinion es que si se recogen las tallas desde que comienza el curso hasta que termina no hay necesidad de esto , hoy en el país contamos con muchos recursos como para que este tipo de cosa no suceda en primera contamos con las tecnologias un buen informático nos puede crear una buena base de dato que nos de al traste con la realidad de hoy, otra cosa es que en este país todos los procesos estan escritos solo que hoy no se cumplen devidamente se engavetan y ya, otra cosa es que con un facilidad tremenda nos atrevemos a inventar cuando una cosa tan sencilla como esta constituye fraude y digo mas falsificación de documentos, todos los años es el mismo dilema de las tallas , por favor cuando vamos a tener cordura con nuestra población y crear en función y beneficio de la SOCIEDAD NUESTRA QUE ES LA CUBANA Y NO OTRA.

cazuelera dijo:

19

10 de septiembre de 2015

13:03:58


solucion:NO pagar costureras que desbaratan y vuelven a conformar el uniforme,NO comprar uniformes adicionales a sobreprecio, NO darle la solucion nosotros y NO enviemos a nuestros hijos con uniforme a la escuela si no encontramos la talla adecuada, veremos que sucede!!!

lianne dijo:

20

28 de septiembre de 2015

12:29:59


muy bueno