ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Ya lo dijo un colega: hay cuentas que no deberían sacarse nunca. ¿Cuánto tiempo se pier­de al día esperando un ómnibus en la parada? ¿Cuánto presupuesto pierde el Estado con cada medio de transporte roto a causa de la indisciplina social o detenido porque no se planificaron adecuadamente sus gastos de mantenimiento o reparación?

¿Cuánto tiempo se pierde al día en un trámite? ¿Cuántas operaciones podrían evitarse si los responsables de viabilizarlas estuviesen mejor informados o no pidiesen documentos cuya solicitud no está estipulada? ¿Cuánto tiempo puede perder una persona que construye o repara su vivienda porque no encuentra los materiales que necesita? ¿Cuánto se pierde en los puntos de venta de materiales de la construcción a causa del descontrol interno?
Las preguntas no son retóricas. Su abordaje transita desde las calles de la Isla, reuniones de grupos empresariales, sindicatos… hasta de­ba­tes del Consejo de Ministros y del Parlamento.

En busca de respuestas, diputados de las comisiones de Atención a los Servicios, Asun­tos Económicos y de Industria, Cons­trucción y Energía realizaron una fiscalización en varias áreas del transporte y la venta de materiales de la construcción.

Los resultados —referidos en el último Pe­riodo Ordinario de Sesiones— denotaron que en aproximadamente 48 municipios del país los presidentes de las Asambleas Mu­ni­cipales no gestionan adecuadamente el programa de venta de materiales de la construcción, por ejemplo, ni lo ven como una solución para la localidad.

Estas deficiencias tienen su reflejo en los puntos de venta, señalaba el documento, y citaba la superioridad de la demanda sobre la producción, la ausencia del equipo tecnológico necesario en estos sitios, la fluctuación de las administraciones de las tiendas y su poca capacidad de almacenamiento, elementos que limitan el control y organización de los recursos.

Pero, ¿cuánto puede perderse realmente? La Novena Comprobación Nacional al Control Interno, realizada por la Contraloría General de la República (CGR), ofreció respuestas concretas sobre el costo del descontrol.

Al revisar este mismo programa y la entrega de subsidios a la población, la CGR halló —entre otros elementos— cinco presuntos he­chos delictivos y de corrupción en los mu­ni­cipios de Bayamo (Granma), Arroyo Na­ranjo (La Habana) y Camagüey.

Mientras que en los dos primeros sitios se entregaron financiamientos a personas que no los necesitaban, en el tercero no se depositó el efectivo de 2 232 sacos de cemento, ascendiendo el daño económico a 543 798 pesos cubanos.

Sobre el sector del Transporte, por otro lado, los parlamentarios apuntaron que aunque se observa una recuperación paulatina en la transportación de pasajeros y un crecimiento en los servicios rurales, sub e interurbanos, no se satisface la demanda del país.
Entre las causas de ello sobresalen el bajo coeficiente de disponibilidad técnica; así como el déficit de gomas, baterías y otras piezas para la reparación y mantenimiento de los vehículos.

Las indisciplinas, el delito, el descontrol e insensibilidad de trabajadores y funcionarios —expusieron— son aspectos que, más allá de las limitaciones materiales, muestra el sector.

¿Su impacto? Veamos el humano: un ónmibus articulado detenido por un día en la capital —por cualquiera de los motivos anteriores— deja de transportar un promedio de 180 personas en cada uno de sus 16 viajes que puede realizar en la jornada.

Pero las pérdidas, ya sea por indisciplina social, corrupción, falta de liquidez… no son únicamente tasadas en cifras. Las pérdidas son también de valores cuando no se piensa como parte de la sociedad y se daña la propiedad de todos, cuando nos escudamos en la acción de “luchar” y no de trabajar, cuando preferimos la comodidad de menoscabar lo ajeno antes que la disposición para crear lo propio.

Es cierto, el tiempo perdido esperando el ómnibus, buscando la certificación de nacimiento que no era necesaria o esperando el cemento que no llegó a su destino, es irrecuperable. Pero el tiempo de luchar, sin comillas, por una sociedad mejor …ese está por venir, y es totalmente aprovechable.
El colega tenía razón: hay cuentas que no de­berían sacarse nunca. Pero no por su costo elevado o por considerarlas verdades de Pe­ro­grullo. Hay cuentas que no deberían sacarse por­que, simplemente, sus factores no deberían existir.

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Orlando dijo:

1

31 de julio de 2015

08:20:16


Lo peor es que detrás de todo hay cuatro tipos que se están haciendo ricos con las necesidades de los demás, claro no en todos los casos, porque los que andan detrás de las gomas y las baterías no son tan necesitados.

Elpidio dijo:

2

31 de julio de 2015

12:26:37


¿Alguien se ha preguntado las razones de los destrozos en los ómnibus articulados anaranjados que rodaron en el P9, P10, P13 y PC? Eso no es sobreuso, es robo, de ventiladores, luminarias internas, tubos... Y hay algunos Yutong del P9 que ya van por el mismo camino...

piriz dijo:

3

31 de julio de 2015

13:09:44


no se debería de hacer nunca

Olive dijo:

4

1 de agosto de 2015

12:54:10


Todo este desastre ocurre por la falta de control que existe en muchas empresas, la falta de exigencia y buenas multas a la poblacion que destruye y acaba con los medios sociales, los choferes que hacen añicos las guaguas y no les dejan ni las vocinas. Pero no hay que hacer al respecto.

olibardo dijo:

5

2 de agosto de 2015

15:23:16


la falta de control es el gran problema, asi como el poco enfrentamiento a las indisciplinas sociales.