ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Comparado con cualquier otro ser alado, el Aedes aegypti pareciera una minucia incapaz de matar.

Quizá el porte endeble, sostenido por largas patas matizadas con marcas blancas, en­mascara sus dotes de arma letal, y arriesgamos la salud por subestimar aquellas facultades del intruso volador, o si por error nos consideramos exentos de ser agredidos.

Mucho hablamos de él, se organizan campañas para combatirlo, abundan (lo que abunda no daña) los consejos prácticos por los medios de comunicación para eliminarlo; sin embargo, en la población no prevalece la percepción del riesgo —incrementado ahora en verano—  si uno de estos invasores a destajo nos acribilla.

Temprano en los puntos de concentración de nuestros municipios se reúnen los hombres y mujeres, bazucas en mano, para salir a la batalla diaria por borrar del mapa al desagradable personaje, que lo mismo en las calurosas no­ches de verano —cuando la familia coincide en la sala para ver la televisión— como a cualquier hora del día, vuela por el hogar sin carta de invitación.

No es preciso afrontar el riesgo derivado de una picada si comprendemos cuán importante es abrirles las puertas a los fumigadores. No obstante, hoy asistimos a contrapunteos que ahogan las intenciones de librarnos del Aedes aegypti.

Son lógicos los temores de las abuelitas que viven solas y se resisten a permitir la en­trada a su casa del batallador antimosquito, por ser una persona desconocida. Este, en aras de cum­plir, puede hacerse acompañar por un ce­de­rista o federada del barrio y, de no ser así, por una vecina de confianza para la moradora.

No es el anterior caso el más complicado. Preocupa cómo prolifera el forcejeo entre quienes bazuca en mano intentan hacer su ta­rea, en tanto el dueño de la vivienda se niega a colaborar, aun cuando allí no habitan personas con problemas en las vías respiratorias u otro padecimiento que las exponga a un supuesto riesgo.

Otros se prestan al arreglo en silencio. Opues­tos a rociar con el humo la vivienda, le en­tregan el papelito del visto al trabajador, para que les concedan la fecha y firma de la “actividad no realizada”, pro­me­tién­do­le a cambio que no lo van a delatar cuando venga el inspector a revisar cómo se cum­plió la fa­e­na.

Igualmente existen casas que nunca se fu­migan, porque día tras día, en cualquier ho­rario, permanecen cerradas, ya sea porque sus ocupantes tienen turnos de trabajo extendidos —o por diversas causas— y ni siquiera se les ve durante los fines de semana. Quedan pen­dientes una y otra vez, lo que impide cerrar el ciclo de prevención en la cuadra.

También en esta lucha contra el mosquito, la burocracia y el mecanicismo preservan su espacio. Días atrás presencié cuando una vecina le pidió de favor al fumigador que pasara por su vivienda, solicitud rechazada con esta inconcebible respuesta: ¡Hoy no es posible, estamos trabajando en la acera frente a la su­ya! Apenas existen 15 metros de un contén al otro, pero tal parece que se le partiría la crisma al hombre si atendía al pedido.

Abroquelarse, entablar una lucha de contrarios entre quien intenta preservar la salud en nuestros hogares y los moradores que invalidan esa visita, echa por tierra el noble esfuerzo. Igual acontece si nos negamos a ponerle abate a los recipientes de agua, por pensar erró­neamente que después será necesario de­se­char ese líquido en esta época signada por una severa sequía.

Es imprescindible conjugar voluntades por el bien de todos, no contraponerlas. Seguro ustedes en sus casas, entre sus vecinos, han comentado algunas de estas situaciones… o las han sufrido. De cualquier manera, ganemos conciencia de que si no le abrimos la puerta al hombre de la bazuca, por ahí mismo entrará el mosquito.

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orlando dijo:

1

26 de junio de 2015

11:36:24


Yo no culparía a las abuelitas, pues se ven cada rostros en esta misión, hoy es otro día más que sobrevivo entre las 4 paredes esta ofinina donde laboro luchando contra estos rayadillos, pero hay que ver la fumigación que realizan aqui tales Compañeros de la Salud, se para en la puerta le enseña la bazuca al departamento y corre para la otra, sin contar que cuando salgo de aqui hacia la mano izquierda tengo una calle ripiá con una tuberia plástica recién puesta a flor de piel, partida por los autos y botando toda el agua que desea, hacia la derecha en la próxima cuadra un hermoso vertedero con todo tipo de desechos, animalejos e inseptos, para no nombrar esa brigada que no se sabe de que es con camiones y retrocavadoras que revuelven todo aquello de acá para allá ydemáscosas que todos sabemos, que al final no se sabe simejoran o empeoran el habitad nuestro, pienso que las abuelitas están mejor con la perta cerrada.

orlando dijo:

2

26 de junio de 2015

12:23:23


Ahora que me leí, pido disculpas por mis errores gramaticales envié sin leer antes, Gracias.

Mario dijo:

3

26 de junio de 2015

12:39:43


Que lástima ocupar espacio en una publicación hablando tan vagamente del asunto. Por favor usted ha sido autor de múltiples artículos en mi criterio muy acertados. Que le pasó en este?. Del mosquito va a tener que releerse los trabajos y prácticas habituales de control en los tiempos de Finlay dado que no estamos dispuestos a escuchar observar y asimilar lo que se hace en la actualidad en el mundo y mucho menos si la voz que nos alerta no es la que queremos escuchar, máxime si además no es lo que se quiere oir. Mientras las victimas que nadie paga en enfermos y fallecidos en el peor de los casos seguiran sin indemnización. En fin que o se replantean el problema desde el inicio, ya que hace un siglo se controló la fiebre amarilla en Cuba. Con mucha menos tecnología y menos personas.

alfonso nacianceno dijo:

4

26 de junio de 2015

15:43:18


Orlando. Usted tiene razón en los planteamientos que hace sobre cómo trabajan algunos de esos fumigadores, al igual que cuando habla del abandono de algunas otras actividades que atentan contra la salud de la población

El perdido dijo:

5

26 de junio de 2015

15:55:17


Pero ... y la situacion epidemiologica no habia mejorado?? O los mosquitos no tienen que ver con eso? (y la falta de higiene general, no solo los mosquitos)