ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Sí, otra vez el tema de los basureros. Qui­zá pa­ra algunos lectores un ar­­gumento so­bre­sa­tu­rado en los me­dios nacionales, una que­ja puntual en las reuniones con los delegados del Po­der Popular y entre las au­to­­ri­da­des de Hi­giene y Epide­mio­lo­gía, que resurge con insistencia y sin so­lu­ción aparente.

Pero, ¿cómo voltear la vista ante una realidad que se abre paso en cual­quier esquina de la ciudad? ¿Có­mo hacer caso omiso ante el ha­ci­­na­miento de residuos que se desbordan en los contenedores e invitan a la proliferación de ratas, moscas y otros vectores?

En esta ocasión me tocó muy de cerca. Solo ba­jar las escaleras de la casa y encontrarme con un cúmulo de desperdicios que iba en au­mento cada vez, era el saludo por las mañanas y la bienvenida al barrio por las tardes.

Desde ramas de árboles podadas, “trastos vie­jos” de alguna limpieza dominical hasta las ha­bituales sobras de comida que se desechan en bolsas de nailon, la estampida de suciedad to­ma­ba posesión de la acera y parte de la calle, obstaculizando el paso cotidiano de los vecinos.

Así se mantuvo por varias semanas. Con el despertar del alba, un rudimentario carretón de tracción animal recogía las “jabitas” que quedaban a la vista inmediata y el resto de los desechos aguardaba por la visita de Servicios Comunales.

Pasó más de un mes antes de que pudiéramos observar cómo lo que era un atentado di­rec­to a la higiene ambiental iba a parar al fondo de los carros recolectores. Lástima que la imagen durara tan poco. No habían pasado ni 24 horas y ya se vislumbraban nuevos asentamientos de basura.

Entonces, ¿quién le pone el cascabel al gato? ¿No es responsabilidad de todos —desde los ve­cinos hasta las entidades estatales— mantener el ornato público y evitar que nuestro derredor compita por adquirir el calificativo de mi­cro­vertedero?

Claro está que las autoridades gubernamentales son las que, en primera instancia, cuentan con las condiciones y el equipamiento mecanizado para realizar tales tareas. De ahí, que la prestación de servicio a la población debe asumirse con total compromiso y respuestas como “el camión está roto o el petróleo escasea”, no pueden convertirse en frases clichés para justificar el descontrol o las irregularidades en el sistema de recogida.

Cuando las áreas no son limpiadas correctamente o se dejan en medio de la avenida de­se­chos que son posibles de llevar al carro recolector, las culpas van más allá de la insuficiencia de recursos materiales asignados y apuntan hacia la negligencia humana.

En consecuencia, los espacios ha­bi­litados para el depósito no tardan en vol­ver a acumular desperdicios y la his­­toria de nunca acabar vuelve a re­petirse.

No obstante, en situaciones como esta, la balanza nunca se inclina hacia un solo lado. Se trata de una deuda de ambas partes, en la que nosotros, los ciudadanos, a veces también asumimos un protagonismo para mal.

Nunca faltan los inconscientes que botan los desechos fuera del tanque aunque esté va­cío o destruyen el recipiente en evidente expresión de vandalismo. Por supuesto que no se trata de virar con la bolsa de basura para la casa porque no hay donde echarla, pero sí de respetar los horarios establecidos y no robar las ruedas de los contenedores que después ve­mos en las carretillas que se utilizan para buscar el gas o los mandados.

Al final, son acciones que se revierten en per­juicio propio y atentan contra las condiciones sanitarias de nuestro entorno; la dimensión am­biental debe ser incorporada conscientemente al quehacer cotidiano y los predios de la hi­giene no pueden terminar en la puerta del hogar.

Si sabemos de antemano que el de­sarrollo de la urbanidad, la creación de nuevos establecimientos co­mer­ciales, el auge de la actividad por cuenta propia y la edificación de nue­vas viviendas conducen inevitablemente a la generación de más dese­chos sólidos, ¿por qué no planificar y trabajar desde ya sobre la base de es­tas necesidades? No hay que esperar a la propagación de vectores o a que se realicen inspecciones para to­mar medidas en relación con un problema que nos afecta a todos.

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Yusi dijo:

1

1 de mayo de 2015

10:54:46


Estimada Yaditza: Acabo de leer su escrito sobre el tema, como bien dice, tan señalado por diferentes personas, instituciones, épocas, años, y que lamentablemente seguimos sin resolver. Una esquina de una cuadra que siempre fue competencia de aceras para que fuera de las más limpias del área y que hoy se lleva la "medalla" de la más llena de todo tipo de desperdicios, que lógicamente vectores que originan el dengue y donde incluso han fallecido personas; los roedores por no decir unas ratas de gran alcance que ya sabemos de la trasmisión de sus enfermedades y no pasa nada que lo quite. Inspectores, carteles de la PNR de prohibiciones, solicitudes de los propios vecinos del lugar y cada día crece más el área de basuras, que en tiempo de sequía es de una fetidez extrema y en tiempo de lluvias va corriendo por doquier. Cuál es la solución o hay que conformarse a vivir con esas podredumbres? El área concretamente es de la esquina de 29 y 36 en Playa y ahí tiran basura de todos los municipios porque en la esquina diagonal está el Registro Civil de La Habana, así que quién podría resolver un tema que afecta desde recién nacidos hasta ancianos?. Le repito, gracias por su artículo.

Yolaine Geralde Reyes dijo:

2

1 de mayo de 2015

12:00:32


Es inconcebible, como se permite que determinados ciudadanos porten en las calles, carretillas con las ruedas de los contenedores de basura, si las mismas no fueron vendidas en las tiendas, el Estado debiera decomisar y multar a los portadores, cuantas carretillas (de todo tipo) circularan por las calles con esas ruedas, así nadie se atrevería a portar, construir o comprar ninguna y se evitarian los robos de las mismas a los contenedores de basura tan necesarios para mantener la higiene en nuestro país.

Rafael Rodriguez dijo:

3

1 de mayo de 2015

14:45:52


casi en la puerta del Policlinico Especialidades de Guanabacoa, los vecinos han hecho un basurero que comunales de guanabacoa ha ayudado a crecer, asi se garantiza que el centro de salud tenga su almacen de contaminacion y enfermedades en su puerta, lleva dias y parece sera eterno

luis dijo:

4

1 de mayo de 2015

22:24:05


ESte es un problema que ya se esta haciendo anciano y no acaba de tener un tratamiento adecuado. Mucho me duele ver esas esquinas tan, pero tan falta de orden e higiene que tal parece una comunidad sin el menor indicio de urbanidad y disciplina, mas aun cuando el turismo es una de las principales fuentes de sosten de la economia y la salud nuestro estandarte. En el pais que vivo he visto un sistema que he comparado muchas veces con la situacion en La Habana y me he preguntado ?que hace que esto funcione tan bien? Lo basico: responsabilidad individual. Hay un horario de poner la basura afuera debidamente en jabas bien cerradas frente a cada casa o edificio y junto al borde de la calle. Quien no cumpla se le pone una multa a los ocupanetes del inmueble que se va incrementando en la medidad de la reiteracion. Con esto se elimina la ausencia de responsabilidad. En contra: los recogedores de basura tendran que pasar un poco mas de trabajo y un poco mas de combustible pero se pueden encontrar metodos que alivien estos gastos. Resultado: una ciudad limpia. y eso no tiene precio en todo sentido. Por favor, hagamos uso de la creatividad cubana.

Pedro dijo:

5

2 de mayo de 2015

09:11:28


Efectivamente, sigue insistiendo Yaditza. Miren lo ocurrido con el vendaval del fin de semana. Todos los tragantes atascados, retupidos...Las riveras de los riachuelos son vertederos en muchísimas zonas del país. Los mosquitos y las moscas vuelan por su respeto. Las ratas parecen conejos. Y sigue la indisciplina social.