ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Si alguna vez no los vemos y sentimos más, parecerá mentira. Porque tienen la magia de elevarnos casi hasta las estrellas o sumirnos en una profunda depresión.

Van y vienen, dejan su impronta imperecedera en cuanto humano los halla a su paso. Su presencia abrupta, insospechada, nos toma por sorpresa para anular cualquier ademán de esquiva.

Rendidos al embrujo paralizador de su acostumbrada y presumida presencia, después de toparlos —inertes, hoscos, persistentes— al humano sobresalto inicial le sigue una reacción en cadena donde se agolpan el mal humor, la explosión sanguínea, la impotencia, y el lamento por las fatales consecuencias. Luego nos censuramos por nuestra pobre pericia para burlarlos.

Es la suerte del cubano espontáneo, ese que cada mañana, sin apenas desperezarse, sale a un encuentro con lo desconocido, desprovisto de una visión o alerta de dónde le aguarda tan desagradable encuentro, más bien desencuentro; y así, sin tiempo para hacerlos desaparecer del mapa, caemos en sus trampas una y otra vez, uno y otro día.

Tozudos, insistentes, omnipresentes como no hay igual. Son desafiantes, escurridizos, agazapados en cualquier lugar disimulando su presencia. Pero ahí están, insoslayables, perturbadores, peligrosos, inconsecuentes, oportunistas, irreverentes, desconsiderados en grado sumo, sin reparar en cuánto daño causan.

Ellos acechan sin dar tregua. Sombría presencia de noche y de día, incansables cazadores —sobre todo de quienes van entretenidos sin tomarlos en cuenta—. Resistidos a desaparecer, por mucho desprecio que se les muestra, esa es su naturaleza, ajena a cuanto sentimiento de culpa les sugiera uno solo de los perjudicados.

Quizá no se ha dado con el antídoto eficaz, pues cuando los imaginamos eliminados, desahuciados, resurgen poco a poco, recuperando espacio. Dan a entender que llegaron a nuestras vidas para quedarse. Molestos y burlones, repetitivos y cargantes, así nos imponen su presencia. Los baches, ¿acaso no podremos desterrarlos para siempre?

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aleka dijo:

11

4 de marzo de 2015

09:39:16


jajaja, compañero Nacianceno, le quedo muy bueno y sutil su articulo, yo le propongo enriquecerlo con la frase imperecedera que dijo Alejo Carpentier en uno de sus escrito sobre la cubania: ¨NUESTRO HERMANO EL BACHE¨

Yasmani Llanes dijo:

12

4 de marzo de 2015

11:39:41


En mi ciudad (Camagüey) hubo un gran bache y hasta que una persona se cayo y fue hospitalizada no se arreglo, entonces existían los recursos y faltaba la voluntad, hay una frase que dice así "el que no quiere hacer busca justificaciones, el que quiere busca los medios", entonces no esperemos a que sucedan los hechos que pudieran ser prevenibles

pbruzon dijo:

13

4 de marzo de 2015

11:42:48


hasta que no se elimine el gran bache pricipal (que no esta en als carreteras)pero que es el causante de todos los otro baches el mal no tiene cura.

ROBERTO dijo:

14

9 de marzo de 2015

03:30:36


ESTOS ARTICULOS SE PONEN OBSOLETOS, ME REFIERO EN SU PUBLICACION, PUES EL PROBLEMA QUE EXPRESA ES Y SERA SIENDO VIEJO, PERO LA SEMANA PASADA DI OPINIONES Y NO LAS PUBLICARON, PARECE QUE ESTE TEMA AQUI ESTA AGOTADO, LO QUE SERIA BUENO ES ESCUCHAR QUE DICE VIALES Y SU ESTRUCTURA QUE ES QUIEN DEBE RESPONDER, PUES SE CONOCE DE LOS BACHES Y LOS QUE TENEMOS VEHICULOS LA PASAMOS MAL CON EL BOLSILLO, EXCEPTO LOS QUE TRANSITAN SOLO AREAS DE PLAZA, Y PLAYA....POR LO DEMAS LA VIDA SIGUE IGUAL

merly bacallao dijo:

15

16 de marzo de 2015

07:04:03


"Los baches", son como agujeros negros, presentes, como usted bien dice,..."por mucho que se hace por evitarlos, ahí están", pero....es una imagen adversa, para colmo de males, de una ciudad, animada y alegre como La Habana. Cuando voy de turista a La Habana, no puedo evitar, el verlos, ni cerrar los oídos a otros turistas, que como yo, lancen diatribas, desafortunadas. Debe de existir un plan de "bacheo" revisable por las autoridades competentes, y empezando ya....para evitar que nos "engullan" dichos agujeros.