ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La necesidad de levantar bandera contra los patrones culturales negativos y la pertinencia de ampliar el acceso de la población cubana a productos audiovisuales de calidad, re­presentan dos partes de una esencial ecuación de purificación/reconversión espiritual y gnoseológica.

Su despeje conducirá, inexorablemente, a esos mayores niveles de adquisición de cultura por parte de un receptor capaz, solo entonces, de reaccionar contra la vulgaridad, la superficialidad y la enajenación más absurda.

Cuando el individuo, una vez pertrechado del imprescindible discernimiento estético, sea capaz de rechazar  a la impostura y lo banal, será el momento en el cual no necesitará de otro talismán para preservarse de tan perjudiciales influencias.

Es un fenómeno complejo con demasiadas interrelaciones, del cual la prensa se ha ocupado, así como otros espacios de reflexión del país; aunque —la verdad sea dicha—, el saldo de tales prédicas no ha sido del todo fecundo.

La aseveración ancla crédito en la consulta de los hábitos de consumo de muchos espectadores, quienes lo mismo asienten ante clips que ensalzan los peores antivalores (racismo, ostentación, indignidad, ma­chismo, irrespeto al prójimo, violencia fratricida) combatidos por este sistema social desde hace 56 años; que santifican a lo peor de la noche televisiva miamera y esos exponentes que cunden las televisiones del universo hispano en EE.UU. o Latinoamérica.

No solo le venden al público regional patrones de vida, modelos preconcebidos de “entretenimiento” pletóricos de mensajes su­bliminales. Lo más pernicioso de este nuevo “mundo feliz” es que opera con arreglo al designio de los tanques pensantes del im­perio de mantener al público embobecido en la más ab­soluta vacuidad, mientras mueve los hilos del retablo mundial. Es la idiocracia teledirigida como construcción política.

Tales programas constituyen una droga de daños muy nocivos y seguirle el juego a su visionaje sistemático aquí significa ponernos al nivel de las carencias formativas de países con índices de alfabetización o instrucción general deplorables.

Nuestros niños (lo dice la Unesco) figuran entre los más educados del planeta. Ninguno tiene que reírle la gracia a los “geniecillos” inventados de ciertos espacios. La mujer cubana —culta, bella, sensual, sensible, lúcida— no precisa “admirar” shows mercantilistas que, bajo un falso ropaje de pretender ensalzar al género femenino, en la práctica lo denigran.

Uno de los antídotos ante el fenómeno es la educación estética y uno de los pasos para alcanzarla es la lectura; mientras otro, también decisivo, es dotar a nuestros televidentes  —des­de la televisión nacional— de ofertas capaces de robustecer el conocimiento de forma integral, viendo, escuchando, asimilando e incorporando —desde una posición interpretativa al inicio y más tarde crítica— cine, teleseries, música, danza, arte…

Todo ello irá conformando una sensibilidad estética en la persona, la cual, en determinado grado ulterior de desarrollo (marcado en última instancia por el afán personal de superación), se convertirá en espíritu cultivado; por ende dotado de las herramientas valorativas necesarias como para hacer frente a esas armas de embobecimiento masivo.

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R.F.Castillo dijo:

11

23 de febrero de 2015

13:18:01


Excelente artículo. Lo que aquí se diceme toca muy de cerca, pues -aunque me opongo a ello - mis hijas "consumen" algunos de los panfletos que llegan a través del famoso "paquete" y otros bodrios que se distribuyen de mano en mano las personas (adolescentes y jóvenes en su mayoría y no tan jóvenes también) repletos de banalidades, vulgaridades, chabacanerías; violencia, etc, etc. Pienso que la familia juega un rol fundamental en hacer ver a nuestros hijos lo perjudicial de tales programas, por lo menos intercambiar con ellos el veneno de sus mensajes y las verdaderas intenciones de sus promotores. También consideramos que hay que dar un vuelco total y urgente a la programación televisiva actual. Recuerdo de niño las aventuras de los mambises y de famosas novelas para niños y jóvenes, representadas por nuestros actores, con escasos recursos, pero transmitían mensajes y valores que calaban en los telespectadores. Mucho de mis sentimientos patrióticos los adquirí viendo a "Nacho Verdecia", "Jiquí", el "Cacique Arimao", luchando contra los colonizadores españoles. |Cuantos valores transmiten los muñequitos de Elpidio Valdés! Tenemos la obligación de educar, influir en nuestro niños y jóvenes, en nuestros familiares. Fomentar una cultura estética que enriquezca los valores y fortalezca los sentimientos patrióticos y revolucionarios de las nuevas generaciones.

Jany dijo:

12

23 de febrero de 2015

15:17:19


Un ejemplo clásico.... una vez me preocupé cuando mi hermana de 5 ó 6 años no hacía mas que escuchar reguetón y música de ese estilo, ¿de quién era la culpa si en casa no se escuchaba ese tipo de música? Decidí llevarmela a conocer lo que era una obra de teatro, el ballet, la trova, etc. Hoy es una adolecente y me cuenta cuales son los comentarios de sus amigos del aula cuando les cuenta cuanto disfrutó del Ballet de Camaguey o un concierto de Adrian Berazaín, la tildan de "chea" o de anticuada. ¿Tener buenos gustos es sinónimo de ser un "un bicho raro"? Como diría Estervina y ¿entonces cómo quedó yo?...

Reyomar dijo:

13

23 de febrero de 2015

16:02:05


Educación estetica, apreciación artistica desde la primaria , valores patrioticos y hasta civica una asignatura que existio en el pasdo siglo eso desde la ecuela, sino resolvera el problema ayudara a que no se siga menifestando con más fuerza y si no a todos a muchos salvara del salvase quien pueda que difunde el paquete Me referi a lo que puede hacer la escuela otra cuota LE TOCA A LA FAMILIA, la TV y la prensa

Latinoamericano dijo:

14

24 de febrero de 2015

00:52:11


Este comentario es para Maria, que dice que Cuba tiene los mismos problemas que EEUU y que ahí crece gente normal aún viendo banalidades. Es verdad Maria que Cuba y el resto de America Latina tiene problemas pero no son ni remotamente comparables con los de EEUU. Hablas de delincuencia, drogas y otros flagelos. Dejeme decirle que la delincuencia en EEUU es infinitamente mayor que en Cuba, con criminales verdaderamente tenebrosos, crímenes espeluznantes, pandillas en especial de ltinos y negros. Respecto a las drogas, pues el mercado número uno de las drogas de todo tipo es en EEUU. Con las drogas más potentes y con la mayor cantidad de adictos del mundo, sin comparación con Cuba. Respecto a la prsotitución, en EEUU no solo se da de una forma brutal y en algunos lugares como Las Vegas es legal y se fomenta si no que aparte de la prostitución normal, hay muchisima degeneración sexual llevada a extremos que rayan en la barbarie incluyendo relaciones con animales, niños menores de cinco años. pornografía infantil y con animales y de esclavitud sexual. Maria soy Mexicano he vivido años en EEUU y estudie a Cuba pais que amo gracias a su Revolución. No hay comparación.

maribet dijo:

15

24 de febrero de 2015

13:24:29


disculpe peridista pero esto es más de lo mismo ponen la jaula pero no el pajaro, en fin todos reconocemos las vasnalidades, pero el premio es para quien pueda dar por los medios y sobre todo la TV k lo consumen más del 90% de la población porgramas que además de ser instructivo, sea atractivos y no vanales,