ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Respetar representa un verbo capital que se proyecta como llave maestra hacia todos los sentidos de la vida. A hacerlo se aprende des­de la infancia mediante las enseñanzas paternas, las cuales más tarde son refrendadas en la escuela. Pero donde no son prodigadas, ja­más serán cosechadas.

Concederle respeto a cuanto habla el interlocutor constituye elemento clave del entendimiento entre los seres humanos. Sin embargo, entre las innumerables malas costumbres en­tronizadas al paso de estos duros años se en­cuentra la de desatender a quienes hacen uso de la palabra en reuniones, encuentros de distinto signo o actos públicos.

Algunos de estos últimos foros incluso revisten connotaciones especiales por la trascendencia del momento o del hecho a remarcar o conmemorar, lo cual propende a visibilizar más la errónea actitud de tales receptores.

Resulta especialmente desagradable para el sujeto emisor en el podio apreciar semejante desconexión de la gente con su mensaje, expresada a través del cuchicheo, la conversación abierta o hasta la vuelta de espaldas.

No solo hay jóvenes bullangueros dentro de dicha masa; sino también profesionales de todo género y diversas edades, directivos equis de tal o más cual organización, gente formada y educada en un sistema educacional con al­gunas carencias, pero en sentido general entre los más fecundos del planeta.

En escenarios similares el déficit de atención del público contribuye a que el discursante alce el tono de la voz, carraspée o ejecute cual­quier se­ñal alusiva; de manera que puedan caer en cuenta o darse por aludidos quienes incurren en el poco serio comportamiento. Pero, como si nada.

Cuando lo anterior ocurre, todos perdemos. Es lastimoso, en primer lugar, para el en­cargado de transmitir determinadas ideas al colectivo gracias a su intervención, porque sa­be que está hablando solo para unos pocos de las filas iniciales; en segundo lugar, para quienes, aunque se encuentren detrás tienen interés en escucharle y el bullicio incontenible se lo impide; y en tercer lugar, aunque no por ello el menos importante, para ese volumen de pre­sentes ausentes, cuya estancia en el lugar no les reportó nada.

Es preocupante cómo se expande esta tendencia a “desintonizarse”, pues en estos ca­sos las orfandades cívicas establecen consorcio con las apatías, y ese es justamente el principio para la inacción y la falta de pensamiento.

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Niurka leyva Cuenca dijo:

16

28 de julio de 2014

10:12:49


Comparto que no toda la culpa la tiene el que escucha, pero No siempre se puede estar buscando estrategia o aplicando técnicas para elevar la motivación de la escucha por lo que afirmo lo que expresa el autor del tema, y es que esencialmente se han perdido muchos valores y este es uno de los mas lastimado, la escucha y el respeto al orador, no siempre tiene que ser en un acto público, es una práctica en reuniones, rendiciones de cuenta, cuando se expresan cuestiones que afectan a muchos que no realizan con calidad los servicios, o no cumplen con las indicaciones de su nivel superior, en fin creo que como quiera que sea su tipo de manifestación es el eslogan de la mala educación, lastima en un país donde el % de profesionales va alcanzando lugares impredecibles en nuestro país y que decir de las interpretaciones mal intecionadas cuando tratas de corregir o educar haciendo señalamientos críticos para mejorar o erradicar los problemas, realmente es de muy mal gusto lo que ocurre referente al tema.

la cienfueguera dijo:

17

28 de julio de 2014

14:56:53


Una cosa es tener educación para escuchar sin interrumpir aunque el tema no sea del agrado pero ser orador es un arte que todos no saben lograr, no todos los oradores logran ser escuchados sin permitir el aburrimiento de quienes lo escuchan,no todos pueden ser oradores aunque tengan buen nivel profesional eso es arte.

Enrique el Antiguo dijo:

18

29 de julio de 2014

08:17:51


Releyendo el debate , vuelvo a ver el comentario de Manolo (3) que dice "Desde hace más de un siglo se sabe que quien expone ideas debe saber que le interesa a su auditorio, existe mucha bibliografía al respecto." ... Y le pregunt a Manolo: y que sucede con un maestro que se enfrenta a un auditorio que no sabe lo que e interesa? Se supone que el maestro imparte una materia que (se supone) es de formacion para los "interesados" en estudiar... Si, este tema trasladado al ambito docente va mas alla de un problema de respeto ...

Edgar dijo:

19

29 de julio de 2014

17:38:41


Saludos a todos, voy a opinar… Como todo los fenómenos en este mundo este es multifactorial, o sea hay varios factores que hacen que el auditorio se “encante” o se “desencante” obvio el tema del que se habla es uno (si es de interés es una ventaja ejemplo un tema que todos atenderían aumento del salario,) las habilidades, carisma (“capacidad para “encantar”) dominio del tema y del lenguaje, capacidad de llegar a todos con un lenguaje ameno, claro descomplicado si se permite el termino, un ejemplo de lo contrario a esto último es la parte final de este articulo (Es preocupante cómo se expande esta tendencia a “desintonizarse”, pues en estos ca¬sos las orfandades cívicas establecen consorcio con las apatías, y ese es justamente el principio para la inacción y la falta de pensamiento.) otro factor es el lugar donde se hace si cumple con los requisitos, de luz, ventilación, temperatura adecuada, ruidos etc, La educación formal del auditorio claro, el tiempo que le dediques a la exposición y así sería bien larga la lista de factores que intervienen, por todo esto y más ya no sigo escribiendo pues NO TERMINARIAN de leer mi comentario…