ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: 5daysforthecuban5.com

“Qué buenos están los taxis rutero, por lo general andan uno detrás de otro”. “Sí, pero a veces los llenan demasiado, y esos carros no están diseñados para ello”. “Verás como pronto se rompen”.

Frases más o menos similares le escucho decir con frecuencia a quienes abordan dichos ómnibus. Y es que, cubanos al fin, cuando hablamos de transporte o de cualquier otro tema polémico, la conversación le atañe a todos.

Indudablemente, la creación de  dos cooperativas en la modalidad de  taxi rutero ha resultado muy provechosa para la población capitalina. Pero más allá de los buenos di­videndos de la experiencia, el modo en que se explota buena parte de los vehículos atenta contra la posi­bilidad de hacerla sostenible en el tiempo.

Cuando subes al taxi, te recibe (en algunos casos) un cartel que anuncia: “Este vehículo no transporta pasajeros de pie”. Vaya paradoja, si luego de dos paradas, los pasillos (estrechos e incómodos) están llenos.

Ante esta situación muchos prefieren esperar el próximo, pues no les parece ventajoso pagar de más por condiciones de menos. Otros en cambio, apremiados por sus circunstancias, aceptan la estrechez y termina el taxi, en el peor de los casos, versionando los antiguos “camellos”. A la población, siempre necesitada, le resulta difícil establecer los límites, y en muy pocas ocasiones la cordura supera al interés indi­vidual.

Precisamente por esto son los choferes los principales responsables de controlar el volumen de pa­sajeros que transportan, pues conocen de antemano que esos carros no están preparados para soportar tales cargas.

A diario ellos deben entregar a sus cooperativas una suma establecida, en dependencia del recorrido, la capacidad del vehículo y el número de viajes realizados. Entonces, a mayor recaudación, mayor será el monto del cual disponer al terminar el día. Simple ecuación para deducir el interés de llevar a todos los pasajeros, sin reparar en las posibilidades reales del ómnibus.

Pero incluso a aquellos cuyo móvil tan solo sea la “buena voluntad de ayudar al prójimo”, les valdría reflexionar sobre el problema que a corto plazo pueden acarrear sus actitudes. Tengamos en cuenta que al circular con el taxi repleto de personas las roturas aumentan, y un carro en el taller no aporta, ni al bolsillo del chofer ni al transporte público.

Además, conductas de esta naturaleza no guardan relación con los principios que deben regir las formas de gestión cooperativa. Dígase: mayor sentido de pertenencia entre sus integrantes, eficiencia superior en su desempeño y, por consiguiente, más calidad en el servicio pres­tado.

Si al deterioro de las calles y a la carencia de piezas de repuesto le añadimos la sobreexplotación de los vehículos (ya sobreexplotados), nadie dudaría entonces de que una iniciativa tan beneficiosa para la población pudiera quedar en el camino.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Caridad dijo:

1

16 de mayo de 2014

08:27:12


¿Será necesario establecer un servicio de inspectores para que los conductores de los ómnibus ruteros no violen lo establecido? El asunto es que el medio de transporte no es privado, sino estatal, y ellos están obligados a respetar las normas que se han establecido. Además si siguen procediendo como hasta la fecha y llevando más pasajeros de los posibles, la alegría de sus bolsillos- como la de los pobres- durará lo que un merengue en la puerta de una escuela.

Pedro Campos dijo:

2

16 de mayo de 2014

08:43:11


Muy interesante su comentario Yudy. Toca un tema sensible, uno de los básicos para la población, junto a la alimentación y la vivienda: el transporte. Son justas preocupaciones. Sería interesante que entreviste a los choferes ruteros y le pregunte por qué hacen eso, por qué no cuidan bien los ómnibus, cuánto les cuesta el combustible, cuánto las piezas de repuesto y si las hay, si se sienten dueños de esos medios, -creo que han sido rentados-, debería averiguarse si son verdaderas cooperativas libres para establecer sus precios y comprar sus insumos a quiénes los vendan más baratos, si esas "cooperativas" pueden importar piezas de repuesto, o hay una entidad estatal intermediaria que encarece el costo o les impone precios "topados". Por otro lado el problema de los ruteros no puede analizarse independientemente del problema general con el transporte y con los mecanismos estatales y privados para su "sustentabilidad". Recordemos que el transporte público es un sistema, integrado por todos los factores que inciden desde los ómnibus estatales, los taxis en sus diferentes modalidades, los ruteros, el estado vial y la señalización. Súmele las formas de pago, las formas de propiedad, los sistemas de abastecimiento de combustibles y piezas, talleres, volumen de pasajeros y poder adquisitivo de los mismos, etc. Todo está relacionado y unos inciden sobre los otros. En fin le sugiero brincar por encima del marco fenoménico, investigar a profundidad e ir a la raíz, a donde debemos ir como martianos y marxistas. El camino hacia la verdad está su búsqueda. Usted ha abordado una arista importante. Le felicito por hacer pensar. Es una de las funciones del periodismo.

Raimundo dijo:

3

16 de mayo de 2014

09:43:07


Deben tomarse medidas por quien corresponda. Pongan inspectores y pongan multas a los infractores porque así acaban con lo poco que tenemos. lo mismo pasa con los ómnibus articulados: le quitan asientos, hasta los de embarazadas y minusválidos, para cargar más pasajeros de pie. Y nadie toma medidas. Sigue la indisciplina social. ¿Cómo van a alterar el diseño original de los vehículos en provecho propio y nadie actúa en consecuencia? ¿Dónde están los jefes que deben velar por los intereses del estado y del pueblo?

mariela dijo:

4

16 de mayo de 2014

10:00:37


No precisamente los taxis rutero andan uno detras de otro. Quienes utilizamos con frecuencia ese servicio -en mi caso el de la cooperativa 2 (Playa) en ocasiones estamos mas de una hora esperando el vehiculo, y en efecto, a veces llegan dos seguidos. Nunca se conoce cuantos carros tiene funcionando en el dia esa cooperativa, a veces tienen 4,5, 6 y a veces tienen dos. Al no existir control ni informacion a la poblacion no sabemos en que horario puede llegar el carro, pues el tiempo de espera se acorta o alarga en dependencia de los carros en explotacion y eso nadie lo sabe. Por lo demas, al principio habia mas indisciplina en el sentido de que llenaban el carro con la mayor cantidad de pasajeros posibles, y aunque siempre hay algun chofer que se atreve a subir dos o tres pasajeros de pie, en realidad en estos momentos no son mayoria.. Otro problema que si se observa con frecuencia es que los choferes de la cooperativa 2 en su mayoria no cumplen el recorrido (el del P4) por toda la calle Infanta, calle 23 hasta 41 y 44 y luego bajar hasta ave 19. ?Que hacen? Se van por Zapata porque se evitan semaforos, ahorran gasolina, pero perjudican a la poblacion que espera poder tomar el taxi en cualquier sitio del recorrido (es decir, por la calle 23). Estos son en general algunos de los problemas que se aprecian en la cooperativa 2. De los otros recorridos no puedo decir. Gracias por su atencion.

Alma Hernández dijo:

5

16 de mayo de 2014

12:04:47


Creo muy válido este comentario sobre los taxis ruteros, que en verdad, npos ayudan a resolver nuestros problemas de transporte. Ahora bien, hay otras aristas que comentar. No se como funcionará la otra cooperativa, pues no es mi ruta, pero en el caso de la que trabaja la línea Playa- Parque del Curita, se dan otras situaciones, y le comento 2 de ellas: - a veces, en horas de la mañana, en la primera parada hay que esperar mucho tiempo, y de acuerdo a lo que se comenta en la ropia cola, esos ómnibus se van de Plana a Santa Fé, recorrido mas pequeño en el que cobran lo mismo y aumentan, naturalmente, la rotaciòn del ómnibus y su recaudación. Por tanto, ya eso de que "vienen uno detrás de otro" se convierte en una falacia, y si a eso se e añade que la primera parada está en el Náutico, alejado de lka parada del P4, las personas que están ahí no pueden utilizar otra alternativa par trasladarse a su centro de trabajo, a su escuela, a un hospital, etc. ¿como controlar y regular esta situación?