ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Oraima y Tundidor, dos pilares del sector eléctrico cubano en Venezuela. Foto: Enrique Milanés León

A la entrada misma de la portentosa termoeléctrica Planta Centro, la más grande de su tipo en Venezuela, nos espera Oraima Daniel Gómez, quien encara la primera pregunta:

–¿Qué hace una cubana, tan lejos de casa, trabajando en la rama más saboteada de la tierra de Chávez?

–Somos pocas las mujeres de la misión energética, pero nos hacemos sentir. Los hombres nos respetan, cuentan con nosotras por nuestra profesionalidad y entrega al trabajo. Formamos con ellos un equipo muy laborioso que tiene su mayor fuerza, su luz, en ser cubanos, y eso nadie nos lo puede quitar, afirma la licenciada.

–En el camino les apareció un enemigo desleal: el sabotaje…

–Es cierto, la situación cambió, pero seguimos en la tarea. En Cuba tenemos experiencia suficiente de las acechanzas del enemigo y aquí no actuaremos distinto: seguiremos dispuestos en la misión y es seguro que vamos a cumplirla, precisa la colaboradora cubana.

UNA CORRIENTE DE HERMANOS

El ingeniero Leonardo Tundidor Grande describe: con seis unidades y una capacidad instalada de 2 600 MW, Planta Centro suma casi la generación completa de Cuba y solamente la unidad 5 –que los cubanos ayudan a rehabilitar–  aportará 400 MW más de lo que produce cualquiera de nuestras termoeléctricas. Sin embargo, el bloqueo paralizó casi por completo esta fábrica de corriente, al punto de que ahora solo opera su unidad 6 y limitada al 50 por ciento.

«El mantenimiento de la unidad 5, que lleva muchos años fuera de servicio, es la obra más grande de la Unión Eléctrica fuera de Cuba –responde el Jefe del proyecto Planta Centro-UNE Cuba– y la emprendemos 32 colaboradores, entre personal de mecánica, eléctrica,
automática y operadores», asegura el ingeniero cubano.

A lo largo de los años la unidad sufrió muchos infortunios, y en abril de 2010 los cubanos reciben la tarea de repararla, tanto en la parte eléctrica como en los equipos auxiliares; ahora laboran en el turbogenerador y la caldera que ya está prácticamente lista. «Si se aseguran todos los recursos financieros, en cuatro meses la obra puede arrancar, y esos 400 MW serían de mucha ayuda en la actual situación del país», agrega Tundidor.

Por su parte, el ingeniero venezolano Carlos El Hara, coordinador por su país del proyecto de arranque de la unidad 5, recuerda que la tarea de armar el generador estaba a cargo de la transnacional General Electric y que, en reuniones con su colega Tundidor, acordaron a la criolla que sí tenían capacidad para armarlo con sus fuerzas y comenzaron los trabajos. «Está casi listo. A fines de mes iniciaremos el lavado y soplado de calderas, con un personal ya contactado. Tenemos previsto arrancar la unidad en agosto, lo que representaría estabilidad total en el sistema nororiental y daría más estabilidad a la red eléctrica», sostiene.

«Mientras hay quienes quieren apagarles su país, los cubanos les defienden la corriente», les recuerdo.

«¡Eso es excelente! Todo el que venga a ayudar a Venezuela es bienvenido. Yo sé que al final lo que va a triunfar es el trabajo, y es mejor si se hace entre hermanos», responde el ingeniero venezolano.

SOLIDARIDAD DISTRIBUIDA

Al sur, a 50 kilómetros de Planta Centro, otros 13 colaboradores de la misión energética cubana continúan sus labores de asesoría en la planta de generación distribuida de Guacara. La joven operadora venezolana María Marval refiere: «Desde que llegaron son un pilar; sin su ayuda no estaríamos generando. Ellos comparten sus conocimientos con tranquilidad. Nos han ayudado muchísimo».

El guantanamero Yojanner Cuevas Fernández es el asesor principal en Guacara. «Con los 95.2 MW que genera Guacara y los 104.8 de Tucacas, en el estado de Falcón, tenemos un proyecto de 200 MW que produce energía para el sistema energético nacional. En noviembre pasado se realizó la transferencia tecnológica al personal venezolano, y quedan algunos cubanos para asistencia técnica y asesoría», explica.

«A raíz del sabotaje a la hidroeléctrica Simón Bolívar tuvimos que trabajar “en isla”; es decir, separarnos del sistema electroenergético y asumir la generación, a partir de la subestación eléctrica, para un sector poblacional de Carabobo», sostiene Cuevas.

–¿Cómo asumen que su trabajo es fuente de ataque de la derecha y del imperialismo?

–Hay que enfrentarlo con convicción política y responsabilidad. Es una tarea que encargó la Patria por iniciativa de los Comandantes Fidel y Chávez, y nosotros le damos continuidad.

–¿Con qué defienden la luz del pueblo y del proceso bolivariano?

–Sufrimos lo mismo que sufre el pueblo venezolano y en nuestra trinchera, que es la generación eléctrica, asumimos todo el compromiso. Vamos a mantener la estabilidad y disponibilidad de la planta, a continuar la asesoría y capacitar a los venezolanos para dejarles la mayor preparación cuando culminemos el proyecto. Trabajamos durísimo para que siempre gane la luz.

OTRO «CICLÓN» DERROTADO

Con 27 años de experiencia, el operador cubano Leonel Peña Batista confiesa que nunca había visto el sabotaje de cerca. Sus «enemigos profesionales» eran otros. «Fue dura la pelea, muy dura, venir para la planta a las once de la noche, una de la mañana… por calles oscuras, a tratar de generar para alimentar el hospital de Guacara, tirar palante con los venezolanos, porque la situación estaba difícil», refiere.

Esta ha sido una gran vivencia, afirma Peña: «Me ayudó mucho. En Cuba he enfrentado ciclones, pero nada parecido a esto. Uno siempre aprende de las nuevas experiencias. Triunfamos y seguimos dando lo que podemos a nuestros hermanos».

–Aquí le ganaron al imperialismo…

–¡Le ganamos! Todo su sabotaje y su guerra contra Venezuela fueron derrotados. Ellos usaron francotiradores en El Guri, ondas electromagnéticas, virus… nosotros derrotamos todo eso. El imperialismo apuesta por el apagón; nosotros, porque se mantendrá la energía de esta Revolución, reafirma Peña.

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