ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El problema ha sido que, sin cumplirse aún los dos meses de su autoproclamación, a Juan Guaidó se le apaga la batería. Aquella flamante UPS imperial que le situó, sobre trashumante podio, al centro del foco de poderosos medios y que le permitía levantar los brazos para indicar la hora y el destino en que grandes masas darían, por él, la espalda a la nación; aquella energía importada, rubia, que le hizo pensar que a su orden legiones de militares bolivarianos bajarían los brazos para que el invasor no tuviera bajas, está en púrpura parpadeo.   

Mike Pence, el segundo cara pálida de los muchos caraduras que la Casa Blanca alberga, hizo un ridículo a la altura de su cargo al creerle al creyente que sí, que pasaría con botas de siete leguas y veneno «humanitario» la frontera que antes recorriera Bolívar y daría, ¿en inglés?, un discurso a miles de limosneros. Ese fiasco, ya sabemos, costó al títere un fuerte halón de hilos.

Ni el tour de la vergüenza por Colombia, Brasil, Ecuador, Argentina y Paraguay, ni el calentón inducido con el cual desafió disposiciones legales venezolanas que le prohibían salir del país han logrado dar al Judas de turno lo único que no puede regalar un empleador poderoso: prestigio político.

Uno se da cuenta de que el apagón de arraigo de este hombre es total cuando piensa que ni siquiera teniendo como lazarilla de su periplo a Kimberly Breier, la subsecretaria de Estado norteamericana para Asuntos del Hemisferio Occidental, Guaidó dejó de tropezar en Latinoamérica.

Aunque los peritos den otro dictamen, la variable esencial del apagón más grande en la historia de Venezuela ha sido el cortocircuito provocado por la unión eventual del imperio que acosa lleno de ambición y el traidor que cree le darán un puesto si la tierra en que nació fuera sometida por el invasor que él ayuda. Ningún fenómeno del universo carece tanto de luz como la traición.

Metafóricamente hablando, cuando los yanquis exprimieron los pocos verbos que llevaba en la cabeza el inefable Juan le dieron un destornillador.

El apagón descomunal que padeció Venezuela –y desde el cosmos, digo yo, se vería como un gran silencio de albor o un agujero negro fuera de lugar– rozó también de negrura poblaciones colombianas y brasileñas que normalmente beben energía de la patria de Nicolás Maduro. Ello es apenas una muestra de que, como en esta guerra de imperial degeneración, en otras más clásicas que pudieran armarse los daños y las bajas rebasarían fronteras puntuales y castigarían a toda la región.

Este hondo apagón que 22 000 cubanos de lumbre en el pecho hemos compartido con nuestros hermanos venezolanos con la sexagenaria hidalguía de quienes, ante el ataque del vecino poderoso, llevan un sol de moral, es también un test patriótico para los ciudadanos de todo el subcontinente: al que no indigne que poco antes del zarpazo el congresista Narco Rubio –¿qué estaría fumando cuando dio como dique alemán el nombre de un reportero?– anunciara en las redes un gran suceso en Venezuela; que Mike Pompeo tuiteara como meteorólogo del mal: «Sin comida, sin medicinas, ahora sin electricidad; próximamente, sin Maduro»; el que no se encienda con el descarado chantaje público de Juan Guaidó de que «Venezuela tiene claro que la luz llega con el cese de la usurpación», tiene un serio problema de temperatura en sangre.

Con indecible «candidez», el Canciller español comentó la disposición de su país a respaldar el sistema eléctrico averiado y añadió una coletilla digna del realismo mágico: que sea la oposición –cómplice primera del ataque– la que haga el llamado de auxilio a la comunidad internacional.

Resulta que el ilustradísimo Parlamento Europeo culpó a Maduro del mismo ataque que él enfrenta a la cabeza de su Gobierno. Beatriz Becerra, vicepresidenta de la subcomisión de Derechos Humanos de la Euro cámara, es la autora de una frase singular en la cual el colonizador se somete al «proyecto» del colonizado: «Venezuela tiene un presidente interino con una hoja de ruta que nos hemos comprometido a acompañar. Si este es su plan, es el plan de Europa». Después de eso, Bruselas, ¡apaga y vámonos!

No hace falta repetir hacia dónde apuntan, ni con cuáles «punteros», tales acciones. Es mejor recordar a las organizaciones comunitarias dialogando con los vecinos para establecer la verdad de estos días, es mejor repasar la imagen de los artistas animando a los niños ingresados en hospitales y a la gente concentrada cual faro de rojas camisas para condenar el sabotaje y la guerra. El presidente pagado, plagado, apagado… no sabe nada de ellos.

Irónicamente, en lo político el pueblo venezolano vivió otro alumbrón porque pocas veces en los últimos años –a un precio incómodo, es cierto– estuvo más iluminado para entender quién es el amo de las tinieblas. Con la mayor eficiencia, Donald Trump y sus empleados domésticos les están enseñando a los hijos de Chávez a ser más antimperialistas.

Hace solo unas horas leía el editorial Crónica de papel y luz, del periódico Ciudad Caracas –el mismo que publicó en una de sus ediciones que «Desde el año 2002 nos están jodiendo con sabotajes, paros y una suerte de asedio»–, en el cual se recordaba la fortaleza de las viejas máquinas de escribir y se evocaba la imprenta que El Libertador mandó a buscar para llevarla, a lomo de mulas, en respaldo de la independencia. Definitivamente, Juan Guaidó no podría leerlas, pero desde entonces en la raíz de este pueblo están marcadas las letras de la libertad que el imperio no borrará con sus sombras.

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Ramón dijo:

1

15 de marzo de 2019

03:23:01


Espléndido artículo. Maravillosa exposición contra el intervencionismo yanki y de la Unión europea. Un relato excelente contra el imperialismo y a favor de la soberanía e independencia de Venezuela.

Miguel Angel dijo:

2

15 de marzo de 2019

05:08:08


Excelente crónica del enviado especial de Granma Enrique Milanés León, salidas del corazón patriótico, bolivariano, martiano, chavista y fidelista. En su soberbia irracional enardecen los sentimientos patrióticos, latinoamericanistas y antiimperialistas del heroico pueblo venezolano, se colocan la soga de la derrota en su pescuezo. Una felicitación especial para los bravos colaboradores cubanos que luchan palmo a palmo junto al pueblo venezolano. Se consolida la Revolución Bolivariana y Chavista. Aquí no se rinde nadie carajo.

CUBANISIMAAA dijo:

3

15 de marzo de 2019

06:43:17


GUAIDO AQUEL AUPROCLAMADO PRESIDENTE SIN BANDERA. FUE PUESTO EN LA CORDILLERA DE TODOS LOS MAL PAGADOS JAMAS SE HAN EQUIVOCADO, NI EL PUEBLO, NI EL CORAZON, DE LOS CUBANOS QUE SON, HUESOS DUROS DE ROER, HIJOS ILUSTRES DE AQUEL QUE SUPO DARLES EL FRENTE A LOS QUE COBARDEMENTE QUERIAN ACABAR CON EL Y CUANDO LOGRO LEER LO QUE DICEN POR DILUVIOS LOS SOCIOS DE MARCOS RUBIO, LOS VECINOS SIN DECORO LOS QUE AMBICIONAN EL ORO A MI AMADA VENEZSUELA, QUE ESA SI TIENE BANDERA, CORAJE Y MUCHO VALOR HEREDADOS DEL MEJOR AMIGO DE MI PAIS, DE FIDEL LIDER MAMBI QUE FUE SU GUIA MAYOR.

Scorpion!!! dijo:

4

15 de marzo de 2019

06:59:44


¡¡Explendido artículo que desnuda cuán niño en alumbramiento la verdadera simiente del decadente imperialismo yankee, y por supuesto la fuerza de la moral y de las ideas de los justos, patriotas y bolivarianos hijos de la patria venezolana!! ¡¡Viva Cuba, viva Venezuela!! ¡¡Hasta la victoria siempre!!

Albany Aquino dijo:

5

15 de marzo de 2019

11:19:39


Qué pieza!