Millones de niños se levantan cada día para ir a trabajar en las condiciones más duras, poniendo en peligro su educación, su salud y su vida. Son niños sin futuro, condenados a una existencia triste y extrema, olvidados por una sociedad que les explota, les relega o simplemente prefiere voltear la vista y no ver las llagas que el dolor deja en los rostros y en el alma.
Diariamente, en diversos lugares del mundo, niños y niñas son comprados, vendidos y trasladados lejos de sus hogares. La trata de seres humanos es un negocio multimillonario que continúa creciendo. Se calcula que 151,6 millones de niños y niñas son víctimas del trabajo infantil, 72,5 millones, casi la mitad, sufren esclavitud, trabajo forzado, prostitución, son expuestos a situaciones de riesgo o son utilizados como soldados en conflictos armados. 1
La convención sobre los Derechos del Niño (1989) pide a los Estados Partes que tomen «todas las medidas de carácter nacional, bilateral y multilateral que sean necesarias para impedir el secuestro, la venta o la trata de niños para cualquier fin o en cualquier forma» (Artículo 35), y para «promover la recuperación física y sicológica y la reintegración social de todo niño víctima» (Artículo 39). 2
Prostitución infantil
A través de las redes sociales cientos de menores son engañados, sus victimarios hacen amistad con los niños o las niñas, comparten fotos, videos, mensajes, les invitan a fiestas, les prometen regalos, se ganan su confianza y les citan para conocerse personalmente y terminan secuestrados por desconocidos que pagan altas sumas de dinero a los «cazadores». Usando perfiles falsos en Facebook, recientemente, según reportes periodísticos, una organización delictiva secuestró al menos una decena de niñas colombianas menores de 14 años, que fueron trasladadas lejos de su ciudad de origen y obligadas a tener sexo con desconocidos; un operativo de la policía permitió la captura de 13 delincuentes que integraban la red.
Las niñas vivieron un verdadero infierno: maltratos físicos y sicológicos, violaciones, hambre, trabajo excesivo, los delincuentes les obligaban a consumir drogas para convertirlas en adictas dependientes para esclavizarlas mejor.
No es un suceso aislado, las redes sociales son utilizadas con efectividad para estos delitos promoviendo falsas ofertas de trabajo; también las abordan en las redes a través de personas de confianza y atraídas con regalos como un celular, o un vestido, a determinado lugar donde son raptadas.
Las personas que así actúan, por lo general fingen ser de la misma edad o un poco mayores que la víctima, en otros casos se presentan como personas de bien o empresarios exitosos. El jefe de una red que se dedicaba a «captar» niñas ucranianas para enviarlas a Grecia y España era supuestamente una mujer joven, empresaria de una casa de modas, en realidad detrás de la foto en Facebook se ocultaba un hombre de unos 59 años, con varias condenas por asuntos relacionados con las drogas.
Zeienka, una niña checa de 12 años, se dirigía a casa de su tía para ayudarla a organizar la fiesta de cumpleaños de su primo, fue agredida por dos sujetos que la metieron en un auto, le taparon los ojos, la ataron y amordazaron; Zeienka fue apaleada y violada, drogada y
sometida a un duro régimen de trabajo sexual, recorrió varias ciudades de Europa, pasó de mano en mano, hasta que sus dueños consideraron que estaba depreciada y terminó en las calles, convertida en un guiñapo humano, enferma, adicta a las drogas y envejecida prematuramente.
Europa Oriental es un mercado activo de explotación sexual, al menos un millón de niños son víctimas del comercio sexual en Asia. Según un informe de la Unicef, en los últimos diez años, 100 000 mujeres y niñas albanesas han sido vendidas a Occidente y otros países balcánicos. El plagio de menores con destino a la industria del sexo de las grandes ciudades ha crecido exponencialmente desde el año 2016.
Otras formas de explotación infantil
Hay otras formas de trabajo infantil muy próximas de la esclavitud: por ejemplo, en las zonas rurales hay padres que entregan a sus hijos a familias acaudaladas para realizar trabajos sin retribución, contratistas que con engaños se llevan a los niños de las familias pobres a cambio de una modesta suma o como pago de una deuda, para hacerlos trabajar en la industria manufacturera, en la agricultura o en las calles.
También ha aumentado la utilización de niños en actividades ilícitas. En América Latina, niños de la calle son usados en la venta de drogas. En varias ciudades de Europa del Este existen bandas de niños, organizadas por adultos que se dedican al hurto, al robo de coches, al asalto de personas en la vía, a la mendicidad.
Este terrible flagelo los cubanos lo vemos como algo muy lejano y hasta imposible, vivimos en una sociedad donde los niños y niñas ocupan, junto a los ancianos, un sitio de privilegio y reciben toda la atención de la sociedad y del Estado.
José Martí veía en los niños la esperanza del mundo y así lo expresó en el prólogo del primer número de la revista La Edad de Oro. Esta mirada, este sentimiento de amor y confianza del Apóstol en los más pequeños, se ha convertido en principio y esencia de la Cuba martiana y fidelista.
Varios países del mundo libran una tenaz batalla contra la explotación infantil, que compromete el futuro; acciones conjuntas se llevan a cabo desde la Unicef y otras organizaciones de la onu y la comunidad mundial, pero el fenómeno lejos de desaparecer crece de la mano de la avaricia y la falta de humanidad propias del sistema capitalista.
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Sitio digital de la Unicef.
2
Ídem.

















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Edel Nuñez dijo:
1
30 de enero de 2019
07:40:31
Danay dijo:
2
30 de enero de 2019
11:57:50
Orquídea dijo:
3
30 de enero de 2019
18:18:32
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