ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los contactos en la base son una herramienta básica de trabajo. Foto: Enrique Milanés León

CARACAS.–En apenas seis días puede recorrerse el espíritu de la solidaridad: entre la salida de esta capital y el regreso a ella mediaron casi 1 500 kilómetros de «guerrilla vial» para contactar en directo con el mayor número de colaboradores cubanos emplazados en los estados de Lara, Zulia y Falcón, ubicados en el extremo noroccidental del país.

No era nada nuevo, de hecho, sumarse a esas jornadas de carretera ha permitido a nuestro equipo reporteril pellizcar buena parte de las historias que en radio, televisión y prensa escrita hemos transmitido a la patria para que allá, en el sitio que nutre todos nuestros corazones, la gente sepa qué hacen y cómo están los compañeros y amigos, los familiares, las novias y los enamorados, con todos sus «viceversas».

No era, repito, nada nuevo, pero siendo el último viaje del año en Venezuela se hacía inevitable no mirarlo con ojos de sentencia general. De tal suerte, esos saltos de Caracas a Barquisimeto; de allí a Maracaibo, y luego a Coro para regresar finalmente a nuestro «campamento» inspiraron esta especie de crónica viajera con la que se va, también, un muy movido 2018.

Además de práctica común del liderazgo de la Oficina de Atención a Misiones (OAM) cubanas en Venezuela, es también una política firme que este se exige a sí mismo y exige a los responsables de las 12 misiones sociales que, con aliento martiano, pidieron y hallaron en tierra bolivariana un puesto en la milicia de la paz.

Hay que viajar, al menos dos veces al año, a cada uno de los 24 estados de Venezuela para dar a los cooperantes un abrazo original, nada de copias. Y así como hacen el jefe de la OAM y sus tres vicejefes, frecuentemente los dirigentes de las misiones específicas ajustan asuntos en la capital, toman la mochila y hacen de una camioneta, por varios días, su oficina en campaña.

De ese modo, el jefe de misiones Julio César García puede toparse, como en Barquisimeto, a unos cuantos colaboradores en medio de la pintura de su CDI; y en el zuliano Santa Cruz de Mara hallar a una cubana nada tímida que se prendó de sus espejuelos y le «tumbó», al menos, una receta para unos similares. Puede verse en un mar de jaranas respetuosas que coronan las charlas serias con que suelen iniciar estos contactos.

Porque cuando en un sitio como Falcón los 784 cooperantes de la salud han hecho en el año más de 2 900 cirugías, ofrecido más de 107 200 consultas en salas de rehabilitación y llevado a barriadas y empresas socialistas más de 1 100 jornadas de salud, esa tropa tiene que ser saludada personalmente.
En ese estado, concretamente en el CDI José Ramón Jatem, la doctora venezolana Edalys Otero, ingresada bajo el cuidado de los mismos médicos cubanos que la graduaron, se deshizo en elogios a esa medicina de amigos que sana a pura inyección de afecto. Tal es la fórmula con que, en apenas dos meses, el jovencísimo cirujano holguinero Yeray Echemendía Armas ha hecho más de cien operaciones que anota al detalle en una libreta como diario de amor.

En el CDI Raúl González Castro, en otro punto de la península de Paraguaná, las ancianas venezolanas Flor Narváez y Jacinta Reyes ponían, en días de fiesta, su columna y su diabetes al cuidado de especialistas cubanos que trabajaban de espaldas al almanaque. Más allá, en las casas del barrio Los Semerucos donde viven estos colaboradores, impacta la estampa de Cuba en los murales: imágenes familiares, fechas de cumpleaños, símbolos de la isla caimán…

No asombró, tampoco, llegar al CDI Francisco de Miranda y ver que la (lucha por) vida seguía igual bajo pleno apagón y que los pacientes aprecian en su valor la luz que portan tales médicos.
Este itinerario decembrino es solo un ejemplo al vuelo. Ha sido otro año de viaje al centro de la solidaridad.

Los encuentros contemplan, por supuesto, casas compartidas, cesión de camas, corteses arreglos para atender a la visita, mesa y sobremesa apretadas que nutren más allá de su menú...

Lejos de casa, termina un 2018 de misiones y, además de otras tareas que honren a Cuba en Venezuela, solo queda pedirle al 2019 que nos ponga en frente nuevas y largas carreteras. Hay 22 000 compatriotas prestos al abrazo.

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Barbaro cruz lizano dijo:

1

3 de enero de 2019

10:39:27


Yo pienso que los médicos cubanos son unos verdaderos amigos de la revolución venezolana hasta la victoria siempre comandante