Solo un año y cinco días separaron al discurso de Donald Trump de este martes en Naciones Unidas, del que el 20 de septiembre del 2017 pronunciara ante la misma sala, durante el 72 periodo de sesiones de la Asamblea General, en Nueva York.
En este de ahora, en el 73 periodo de sesiones, mantuvo el mismo corte, aunque más subido de tono en lo referente a las amenazas dirigidas hacia países como Cuba, Venezuela e Irán, cuyos gobiernos han sido legítimamente elegidos por sus pueblos.
Amparado en la máxima de que los «Estados Unidos ha tenido muy buen desempeño desde el día de las elecciones el pasado 8 de noviembre» (cuando fue proclamado presidente en el 2016), salió a buscar adeptos en una sala donde halló risas tan pronto inicio su intervención en la mañana del martes.
«Nuestro ejército pronto será el más fuerte que haya existido… porque acaba de anunciarse que gastaremos casi 700 000 millones en temas militares y de defensa», dijo doce meses atrás. Nadie lo dudaba entonces, ese presupuesto ya está en marcha y también de ello hizo gala en la reciente intervención.
Esas armas, enfiladas hacia quienes se resistan a seguir sus mandatos, pretende Trump que le sean provechosas, especialmente para hacer valer, a la fuerza, sus intenciones de que «esperamos que todas las naciones defiendan estos dos deberes soberanos fundamentales: respetar los intereses de su propio pueblo y los derechos de cualquier otra nación soberana. Esta es la hermosa visión de esta institución, y estos son los cimientos para la cooperación y el éxito».
¿Cooperación o coerción?
Llama la atención que el mandatario estadounidense proclame el respeto hacia «los derechos de cualquier otra nación soberana» y, al mismo tiempo arremeta, como lo hizo un año atrás, en esta nueva oportunidad con más saña contra los gobiernos legítimos de Venezuela y Cuba, incitando a la violencia.
Si en el 2017 empleó el estrado de la ONU para decir: «Pido a todos los países hoy aquí representados que se preparen para hacer frente a esta verdadera crisis. Hacemos un llamado a la restauración plena de la democracia y las libertades políticas en Venezuela», este martes se refirió en términos todavía más amenazadores, luego de que su gobierno anunciara nuevas medidas contra otros dirigentes venezolanos.
El hilo conductor del discurso de Trump en el 73 periodo de sesiones pasó por mostrar su afán de hacer prevalecer los intereses de Estados Unidos por encima del resto del mundo, poniendo condiciones para la ayuda a otras naciones, y repitiendo aquello de «mi administración ha logrado más que casi ninguna otra», eso sí, en descargar la ira de un imperio sobre quienes eligieron el camino de la dignidad y la soberanía.
¡Diós bendiga a Estados Unidos y los bendiga a ustedes! Así mismo, como lo hizo un año atrás, se despidió de los presentes, en medio de un apagado aplauso.














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Rosana dijo:
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26 de septiembre de 2018
15:33:00
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