«¡Tierra!, grita en la proa el navegante (…) oh inefable alegría son las riberas de la patria mía (…) id a la tierra donde el alma tengo y decidle que vengo, decidle, e fin, que mientras estuvo ausente, ni un día, ni un instante hela olvidado».
Vuelta a la Patria es el título de este poema del escritor venezolano Juan Antonio Pérez Bonalde, que pertenece a su libro Estrofas publicado en 1877. El poeta describe su regreso a Caracas, a su tierra.
La frase se ha apropiado de las noticias desde que así llamara el presidente Nicolás Maduro a una misión destinada al regreso de los migrantes venezolanos que se encuentran en situación de vulnerabilidad y que desean regresar voluntariamente al país.
El Plan Vuelta a la Patria está dirigido a quienes están en una situación económica precaria que no les permite costear su regreso a Venezuela por sus propios medios.
A través del Plan, unos 2 780 venezolanos han regresado a la nación sudamericana desde Ecuador, Brasil, Perú, Panamá, Chile, República Dominicana y Colombia.
El presidente Nicolás Maduro estableció un puente aéreo para garantizar el traslado de los venezolanos que deseen retornar al país, elevando el Plan Vuelta a la Patria a una política de Estado que busca marcar un punto de inflexión en el manejo del Gobierno venezolano con respecto al fenómeno migratorio.
El uso de la emigración venezolana como un artilugio político y la violación sistemática de sus derechos humanos en los países receptores, visibilizada a través de los testimonios recogidos en los últimos días, han sido factores para la aplicación de este plan.
Los primeros venezolanos que decidieron volver a la Patria llegaron de Perú. El 31 de agosto se confirmó la repatriación de 1 230 venezolanos desde Brasil. El arribo de es ellos a su patria sucedió en paralelo al momento de mayor proyección de una intensa campaña de propaganda alrededor de la migración venezolana, orquestada entre medios locales, internacionales y vocerías de gobiernos extranjeros.
CAMPAÑA MEDIÁTICA PARA PROMOVER LA EMIGRACIÓN
A través de algunos medios de comunicación, y mayormente en las redes sociales, se ha desarrollado una campaña para promover la emigración de venezolanos hacia otros países de América Latina y el Caribe.
Pero tras bambalinas, lo que se pretende en realidad con realzar este tema y manipularlo hasta los extremos, es ocultar de la agenda política la satisfacción de los venezolanos con las medidas de recuperación y renovación económica lanzadas por el presidente Nicolás Maduro.
La emigración ha sido estimulada mediante una campaña de terror mediático que posiciona a Venezuela como un país en el que no se puede vivir. Ese intento de descrédito, sigue siendo parte de la guerra no convencional contra el proceso chavista y bolivariano guiado por Nicolás Maduro, para transformar un ciclo de emigración económica forzada por sectores de la oposición y claro está, por el bloqueo financiero impuesto por Estados Unidos.
Así se habla una y otra vez de una supuesta «crisis de refugiados», tema que, además, pretende imponerse su análisis en organismos internacionales como el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y otros.
Sin embargo, las imágenes de venezolanos en las puertas de la embajada en Perú, y los que fueron repatriados desde Brasil, así como los testimonios de quienes ya están en su tierra, desmienten sobremanera la supuesta «crisis de refugiados».
Omaira, una de las venezolanas que retornaron a su país, decía recientemente en un enlace en vivo con la multiestatal Telesur, que estaba feliz y que solo ahora «las verdades están saliendo, nada más con este gesto de amor del presidente Nicolás Maduro con nosotros los venezolanos», señalando a Luis Almagro, secretario general de la OEA, como el creador de la campaña mediática migratoria contra el país. «Este es un tremendo negocio para él», denunciaba.
Lo reconozcan o no los manipuladores mediáticos que perfilan la línea editorial impuesta por Washington contra el proceso bolivariano, este plan impulsado por el Gobierno de Caracas, aminora el uso de la emigración venezolana como arma política, aunque la oposición insista en que es el Estado venezolano el único responsable de esta situación, y por supuesto, oculte su relación con las causas y los orígenes de que tantos venezolanos hayan abandonado su país en los últimos años.
Además, el Estado reafirma también su compromiso de atender a los venezolanos que un día decidieron salir del territorio nacional y se encontraron con una realidad mucho más adversa sobre todo ante procesos neoliberales que acentúan la discriminación y la injusticia social, y entonces allí fueron víctimas –entre otras cosas– de las más tristes y aberrantes situaciones de vulnerabilidad y fragilidad, producto de las redes de trata de personas y la explotación laboral que operan a plenitud en muchos de los países receptores.
Vuelta a la Patria no solo representa un plan de repatriación, es una política coherente que ha trazado el Gobierno venezolano para lograr la reinserción a los planes de atención social de cientos de venezolanos que ahora retornan con la premisa de estudiar y trabajar para la paz y la prosperidad económica de la nación, en otras palabras, para contribuir con el esfuerzo común a la construcción de un país que ya demasiado ha sufrido, víctima de la cruel guerra económica contra su pueblo.















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Jorge dijo:
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19 de septiembre de 2018
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Oraldo Respondió:
21 de septiembre de 2018
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21 de septiembre de 2018
13:37:25
Sandra Respondió:
21 de septiembre de 2018
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