ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Más de 20 millones de personas están al borde de la muerte segura por inanición en África. Foto: Perupress.com

El mundo está perdiendo la guerra contra el hambre. En una época donde innumerables y asombrosos adelantos científicos marcan pautas, la tecnología nos hace vivir en un mundo que casi limita con la ciencia ficción, donde el arte rebasa las fronteras de lo clásico y se vuelve cotidiano, parecería absurdo pensar que una de las mayores crisis que enfrenta el planeta tierra es causada por el hambre.

Unos 124 millones de personas en 51 países se vieron afectadas por la inseguridad alimentaria aguda en el 2017, 11 millones más que el año anterior, según la última edición del Informe mundial sobre crisis alimentarias.

El espectacular aumento en el precio de los alimentos que se ha registrado a nivel mundial desde el año 2008 es lo que llamamos, de modo generalmente aceptado, como Crisis Alimentaria.

El problema es bastante serio. De acuerdo con los informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y otras organizaciones mundiales que atienden este tema, las crisis alimentarias están cada vez más determinadas por causas complejas, como los conflictos bélicos, los fenómenos meteorológicos extremos y los elevados precios de los alimentos básicos, factores que a menudo coinciden al mismo tiempo.

Pero los conflictos se erigen como motivo principal de la inseguridad alimentaria aguda en 18 países, 15 de ellos situados en África o en Oriente Medio, afectando a 74 millones de personas.

«En Siria antes del inicio de la guerra civil la mitad de la población estaba ocupada en el sector agrícola, pero este sector fue destruido por el conflicto y de momento la producción alimentaria se encuentra en el nivel más bajo de la historia», afirmó recientemente Jose Graziano da Silva, director general de la FAO.

Por otra parte, los desastres climáticos, principalmente la sequía, fueron también factores importantes en el origen de crisis alimentarias en 23 países, dos tercios de ellos en África, continente más afectado por este flagelo, y fueron responsables de la inseguridad alimentaria aguda de unos 39 millones de personas.

EN EL CASO DEL CARIBE Y CENTRO AMÉRICA, EL MAYOR PROBLEMA ESTÁ CONCENTRADO EN HAITÍ

Después del golpe del huracán Matthew, sumado a una pobreza estructural y una sequía exacerbada por El Niño, 3,6 millones de haitianos sufrieron la inseguridad alimentaria y quedaron en una posición de alta necesidad de asistencia.

Según Graziano da Silva, en su artículo «Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos es fundamental», el desperdicio de alimentos es otra falla monumental en el funcionamiento de nuestros sistemas alimentarios.
«La pérdida de alimentos a nivel mundial es apabullante: según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de todos los alimentos producidos se pierde en algún punto de la cadena alimentaria, son descartados por vendedores o desperdiciados por los consumidores».

Las cifras son alarmantes: a nivel mundial, la pérdida y el desperdicio de alimentos consume el 30 % de la tierra dedicada a la producción de alimentos y el 25 % del agua utilizada en la agricultura. Generan costos anuales estimados en 2,6 mil millones de dólares: 700 000 millones se relacionaron con costos ambientales y 900 000 millones con costos sociales.

Un mejor uso de los abundantes alimentos que ya producimos también podría prevenir la deforestación y la destrucción de los ecosistemas y la biodiversidad. Pero «este es un desafío que va mucho más allá de la agricultura sostenible y requiere ajustes en el sistema alimentario en general. Todos deben unirse; los gobiernos, el sector privado y los consumidores. Los minoristas y los supermercados deben ser aliados clave en esta lucha», explica Graziano da Silva.

QUIÉNES JUEGAN CON NUESTRAS TIERRAS

Garantizar el acceso a alimentos adecuados, nutritivos e inocuos para una población en aumento es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. El problema se ve agravado al intensificarse la competencia por los escasos recursos naturales y al dejarse sentir los efectos adversos a largo plazo del cambio climático.

Las recientes estadísticas sobre el acaparamiento de tierras por consorcios transnacionales abren un profundo debate acerca de la utilización de las mismas, la importancia de la agricultura para la supervivencia, la soberanía de las comunidades sobre sus territorios ancestrales y el desarrollo económico global.

Con las políticas neoliberales, los países en vías de desarrollo han abierto las fronteras a la importación de productos agrícolas provenientes de Estados Unidos y Europa, muchas veces subvencionados y que se venden por debajo del costo de producción.

Los alimentos viajan miles de kilómetros para ir desde el país productor hasta nuestras mesas. Lo que antes se producía a pocos kilómetros, ahora muchos países lo importan de otros continentes.

Todo el circuito está en manos privadas e integrándose aún más. Este año hemos sido testigos de la venta de Monsanto al consorcio alemán Bayer, el cual lo convierte de facto en la compañía global con mayor impacto y poder de manipulación sobre el sector de los alimentos, los gobiernos han perdido prácticamente cualquier capacidad de regulación o control y hasta la posibilidad de definir qué alimentos tiene que producir un país.

De esta manera irrumpen las grandes transnacionales de la producción e importación de alimentos en nuestras tierras. América Latina y el Caribe es un blanco declarado.

Según analistas, en Latinoamérica hay un gran potencial agrario gracias a las características favorables del clima y suelos –que permite desarrollar casi todo tipo de cultivos–, y a su localización geográfica en el comercio mundial, por lo cual se ha convertido en el objetivo de grandes negociaciones de áreas cultivables por parte de transnacionales que ven en ella una fuente permanente de recursos naturales.

En el análisis sobre el acaparamiento de tierras realizado por el Banco Mundial en el 2011, se habla de 56 millones de hectáreas negociadas en acuerdos reconocidos como tal, y se llegó a la conclusión de que el 80 % de estas no habían sido usadas ni aprovechadas.

Irónico o no, la crisis que experimenta el sector alimentario, definitivamente no es algo pasajero. Diversos factores influyen de manera directa en este problema, convirtiéndola en una crisis con prolongación y proyección, sin una solución clara.

La situación, hasta hoy, muestra sus consecuencias. El gran desastre alimentario es, sin duda, el resultante de políticas económicas y ambientales dolorosas, articuladas para satisfacción de las ambiciones de una minoría, en deterioro del bienestar de la población más vulnerable.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Julio Cesar dijo:

1

14 de septiembre de 2018

09:13:02


Estoy en convencido y a favor que hay que cambiar ciertas políticas a nivel mundial, pero también no es menos cierto como ya expuse en otra ocasión que existen factores que ponen en el centro de la diana otras cuestiones a tomar en cuenta sobre la pobreza y distribución de la riqueza, pondré el ejemplo más significativo de esta problemática, el gran y rico continente africano. El presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, fue uno de los líderes que lucho arduamente contra la corrupción y a favor de las reformas económicas lo que le dio un considerable prestigio internacional, este expreso en su momento que “Los corruptos líderes africanos han robado a sus pueblos", en las cuatro décadas posteriores a la independencia, al menos 140.000 millones de dólares. Existe un ejemplo notorio, Zimbabue, pocos han fracasado tan trágicamente, como Zimbabue en los últimos años. Zimbabue tiene la mayor tasa de inflación del mundo. La tasa de paro se mueve en torno al 80%. Sus instituciones financieras están al borde del colapso. El fantasma de la hambruna sobrevuela un país que anteriormente exportaba alimentos. El expresidente, Robert Mugabe, acusaba a sus enemigos tanto internos como externos, particularmente a Inglaterra y a EEUU, de tratar de derrocarle. Como no podía ser menos, tanto Mugabe como parte de la élite académica sacan a pasear la vieja excusa de siempre: el Tercer Mundo está siendo explotado por las multinacionales y por el legado del colonialismo. La sequía sirve para "explicar" la caída en picado de la producción agrícola. Y después está el SIDA. Ahora bien, Botsuana es uno de los países vecinos de Zimbabue. Botsuana tiene la segunda mayor tasa de infección de sida del mundo. Y si hay sequía en Zimbabue, probablemente también la haya en Botsuana, cuyo elemento geográfico más relevante es el desierto del Kalahari, que cubre el 70% del territorio. El punto es que Botsuana cuenta con una de las mayores tasas mundiales de crecimiento del PIB per cápita. Botsuana no progresa gracias a la ayuda exterior, lo hace porque existen instituciones que fomentan la riqueza. En 2004 Transparencia Internacional lo consideró el país menos corrupto de África, con registros que superaban los de muchos países europeos y asiáticos. El Foro Mundial lo tiene por una de las naciones más competitivas, económicamente hablando, de África, y una de las mejores oportunidades de inversión en el mundo en desarrollo. Botsuana comparte pasado con Zimbabue: ambas fueron colonias británicas. Lo que no comparten es lo que explica el éxito de la primera: ley y orden, corrupción mínima y, por encima de todo, respeto a la propiedad privada. Ninguna, pero ninguna ayuda internacional puede proporcionar un clima político y socioeconómico necesario para el crecimiento económico de un país, lo único que facilita la ayuda internacional es que sigan en el poder los infames dictadores, que les permiten comparar la fidelidad de sus secuaces y los militares con que oprimen a sus pueblos. Uno de los grandes economistas a nivel mundial Peter Bauer lo expresó así: los logros económicos y el progreso dependen de la conducta de la gente, no de la cantidad de gente. Como ya expuse en otro post, los países se convierten en ricos porque se crea un clima e instituciones favorables para estimular que la gente tenga más libertad personal, se respetan los derechos de propiedad, exista la seguridad jurídica, y el sistema económico se oriente hacia el libre mercado. Contra lo que hay que luchar tenazmente es en contra la ACUMULACION DE LA POBREZA y no limitar la riqueza y la propiedad, siempre sobre la base y control del fisco. Un Saludo

Miguel Angel dijo:

2

14 de septiembre de 2018

09:40:11


Se pierde la batalla contra el hambre. El 25 de septiembre de 2015, 193 líderes mundiales (entre ellos el Sr Obama como representante del gobierno de los EEUU) se comprometieron con 17 Objetivos Mundiales para lograr 3 cosas extraordinarias en los próximos 15 años. "Erradicar la pobreza extrema. Combatir la desigualdad y la injusticia. Solucionar el cambio climático. Los objetivos mundiales podrían lograr estas cosas. En todos los países. Para todas las personas". Pero lamentablemente los enunciados de la ONU no se cumplen, pues se contraponen al afán desmedido de lucro, al egoísmo de las naciones de mayores ingresos de occidente, encabezados por el maldito imperio yanqui. El hambre, la pobreza, la insalubridad y las enfermedades evitables continúan creciendo, provocando el sufrimiento y la muerte de decenas de millones de personas en el planeta.

Julio Cesar dijo:

3

14 de septiembre de 2018

14:54:19


Estoy en convencido y a favor que hay que cambiar ciertas políticas a nivel mundial, pero también no es menos cierto como ya expuse en otra ocasión que existen factores que ponen en el centro de la diana otras cuestiones a tomar en cuenta sobre la pobreza y distribución de la riqueza, pondré el ejemplo más significativo de esta problemática, el gran y rico continente africano. El presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, fue uno de los líderes que lucho arduamente contra la corrupción y a favor de las reformas económicas lo que le dio un considerable prestigio internacional, este expreso en su momento que “Los corruptos líderes africanos han robado a sus pueblos", en las cuatro décadas posteriores a la independencia, al menos 140.000 millones de dólares. Existe un ejemplo notorio, Zimbabue, pocos han fracasado tan trágicamente, como Zimbabue en los últimos años. Zimbabue tiene la mayor tasa de inflación del mundo. La tasa de paro se mueve en torno al 80%. Sus instituciones financieras están al borde del colapso. El fantasma de la hambruna sobrevuela un país que anteriormente exportaba alimentos. El expresidente, Robert Mugabe, acusaba a sus enemigos tanto internos como externos, particularmente a Inglaterra y a EEUU, de tratar de derrocarle. Como no podía ser menos, tanto Mugabe como parte de la élite académica sacan a pasear la vieja excusa de siempre: el Tercer Mundo está siendo explotado por las multinacionales y por el legado del colonialismo. La sequía sirve para "explicar" la caída en picado de la producción agrícola. Y después está el SIDA. Ahora bien, Botsuana es uno de los países vecinos de Zimbabue. Botsuana tiene la segunda mayor tasa de infección de sida del mundo. Y si hay sequía en Zimbabue, probablemente también la haya en Botsuana, cuyo elemento geográfico más relevante es el desierto del Kalahari, que cubre el 70% del territorio. El punto es que Botsuana cuenta con una de las mayores tasas mundiales de crecimiento del PIB per cápita. Botsuana no progresa gracias a la ayuda exterior, lo hace porque existen instituciones que fomentan la riqueza. En 2004 Transparencia Internacional lo consideró el país menos corrupto de África, con registros que superaban los de muchos países europeos y asiáticos. El Foro Mundial lo tiene por una de las naciones más competitivas, económicamente hablando, de África, y una de las mejores oportunidades de inversión en el mundo en desarrollo. Botsuana comparte pasado con Zimbabue: ambas fueron colonias británicas. Lo que no comparten es lo que explica el éxito de la primera: ley y orden, corrupción mínima y, por encima de todo, respeto a la propiedad privada. Ninguna, pero ninguna ayuda internacional puede proporcionar un clima político y socioeconómico necesario para el crecimiento económico de un país, lo único que facilita la ayuda internacional es que sigan en el poder los infames dictadores, que les permiten comparar la fidelidad de sus secuaces y los militares con que oprimen a sus pueblos. Uno de los grandes economistas a nivel mundial Peter Bauer lo expresó así: los logros económicos y el progreso dependen de la conducta de la gente, no de la cantidad de gente. Como ya expuse en otro post, los países se convierten en ricos porque se crea un clima e instituciones favorables para estimular que la gente tenga más libertad personal, se respetan los derechos de propiedad, exista la seguridad jurídica, y el sistema económico se oriente hacia el libre mercado. Contra lo que hay que luchar tenazmente es en contra la ACUMULACION DE LA POBREZA y no limitar la riqueza y la propiedad, siempre sobre la base y control del fisco. Un Saludo

Miguel Angel dijo:

4

15 de septiembre de 2018

15:26:33


No se debe particularizar el tema del hambre en el mundo circunscrito a dos países del continente africano, ni mucho menos justificar la misma por el flagelo de la corrupción u otras causas secundarias, hay que ir al meollo del problema. El hambre es una pandemia, de donde no escapan los propios países de altos ingresos. Los datos existentes son elocuentes. En el presente trabajo se exponen las cifra de hambrientos y los países que la padecen. Es cierto que África es un continente de muchas potencialidades, pero sólo en recursos naturales, que fueron insaciablemente explotados por las antiguas metrópolis, para producir las riquezas que poseen y sumir en la pobreza, el hambre y miles más de calamidades, al África subsahariana y el medio oriente. Vamos por pasos. Se ofrecen datos que no son reales. Botsuana es la economía del continente africano más atractiva para los inversores extranjeros, de acuerdo con el informe “Africa Investment Index 2016” elaborado por la consultora Quantum Global. Marruecos, Egipto, Sudáfrica y Zambia se sitúan a continuación. La mayor causa pobreza y hambre en los países del África subsahariana es el intercambio económico desigual, donde predomina aún el nuevo saqueo de estas empobrecidas naciones, pues no tienen recursos para explotar sus riquezas, teniendo que soportar las onerosas condiciones impuestas. Una de las regiones donde el hambre ha matado y amenaza con la muerte a decenas de millones de personas es el cuerno africano. Además de los fenómenos naturales referidos en el trabajo, cuya causa son los cambios climáticos (provocado por las naciones de mayores ingresos) sin recibir una ayuda significativa del los que generan el desastre, además están sujetos a guerras destructivas creadas por los países occidentales en su afán de dividir y apropiarse de los recursos. Tal es el caso de Etiopía, Somalia, Yibuti e Eritrea. No obstante, algunos autores también incluyen a Kenia, Uganda, Sudán y Sudán del Sur, donde se han producido grandes conflictos armados incentivados por occidente. Es también farisaica la propuesta que se formula como solución a la génesis del hambre, a través de los mecanismos del injusto y cruel capitalismo, quien en realidad es el que ha provocado todas estas miserias humanas, entre ellos los flagelos del hambre y la pobreza. Aquí nadie es analfabeto político para digerir esa píldora diabólica anclada en el pasado, para resolver la gravísima situación que asola a decenas de millones de personas a nivel planetario. Casi nadie engulle ese tonto anzuelo. Es a la inversa de lo que se pretende explicar macarrónicamente. Para que exista pobreza debe haber iniquidad, explotación, distribución injusta de las riquezas, orden económico desigual, capitalismo e imperialismo, concentración de gigantescas riquezas en unos pocos, son condicionantes inseparables de este calvario. No me vengan con la caricatura económica de Peter Bauer, uno de los fundadores del liberalismo económico en el siglo XX, defensor a ultranza del sistema económico capitalista, furibundo enemigo del socialismo, hagan un buena presentación. Tampoco caemos en esa trampa. En fin, la historieta está mal contada, el "convencimiento" se encuentra muy mal fundamentado. Gracias por publicar mi opinión.

Julio Cesar Respondió:


18 de septiembre de 2018

16:41:42

Me hago responsable directo de lo que escribo, no de lo que usted interpreta, que parte del comienzo de mi escrito no fue claro: «Estoy en convencido y a favor que hay que cambiar ciertas políticas a nivel mundial». Tenga la amabilidad y diga por favor, que datos falsee como usted expresa y demuestre con fundamentos verificables de que lo que expuse no es real. A pesar de ser un criterio muy personal de usted, creo que a nadie en su sano juicio y menos públicamente se le ocurre desprestigiar y de manera tan grotesca a Peter Bauer, por cierto, lo que puse fue una cita de él muy cierta. Lo más difícil de lidiar con ciertos paladines del cantinfleo y la facundia, es lo complejo y agotador de demostrar lo obvio. Si no creemos en la libertad de expresión para la gente que despreciamos, no creemos en ella en absoluto (Noam Chomsky) Un Saludo

Julio Cesar dijo:

5

18 de septiembre de 2018

12:53:31


Concuerdo contigo Miguel Ángel, que bueno que usted tiene otro punto de vista, pero yo no lo he ofendido a usted, sin embargo, llama farisaica(hipócrita) mi criterio o propuesta y otros epítetos en su enrollada semántica. Si necesitas usar la fuerza conmigo eso deja claro que tus argumentos no convencen, pareciera que tienes algo personal cuando alguien expresa otro punto de vista al tuyo, lo que es característicos de carencia de asertividad y madurez política. Sentencio José Martí, en Nuestra América, cuando anotó que “los debates continuos, (incluso) brutales a puro francos, de la contienda política, robustecen en el hombre el hábito de expresar su opinión y atender a la ajena”. (Esc. México Vol. II, p. 882.). Un Saludo