ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Con 28 años, Yovany Font es uno de los profesionales que se ha estrenado en labores de dirección. Foto: Enrique Milanés León

SAN FELIPE, Yaracuy.–Leyendo el libro de testimonios en el recibidor, uno encuentra, en peculiar caligrafía, silvestres joyas del alma: «Esta Misión fue lo mejor que el presidente Chávez le consiguió a los venezolanos.

Que Dios bendiga las manos que hacen posible tan grande milagro», dice una nota. Otra, más escueta, deja constancia de que «Se les quiere un mundo. Gracias por devolver la luz a mis ojos». Hay decenas de opiniones similares que nacen, como las grandes obras, del autor más creíble: el pueblo.

En el Centro oftalmológico Ernesto Guevara, en San Felipe, la capital estadual,  el joven doctor holguinero Yovany Font Domínguez, su director y asesor de la Misión Milagro en Yaracuy, nos lee el sms que el paciente William Atarío le envió esa misma mañana: «Todo va muy bien. Dios los bendiga por operarme la catarata del ojo izquierdo, por su vocación, profesionalidad y calidad humana».

Yovany explica que hasta hace poco solo operaban pterigion y la demanda de los pacientes de cataratas se acumulaba, pero que ha llegado al centro, de manera itinerante, un cirujano cubano que conoceríamos en un momento y que resuelve, a un ritmo intenso, esa espera de amor.

«Además de esos dos tipos de cirugías, valoramos otros casos, incluso infantiles, que se tramitan por los mecanismos del Convenio integral de colaboración Cuba-Venezuela para que sean operados en La Habana.

Ahí se incluyen pacientes de retinosis pigmentaria, patologías como cataratas congénitas, retinoblastomas y, en el caso de los adultos, los desprendimientos de retina y las retinopatías», señala.

Nueve cubanos integran la Misión Milagro en el estado de Yaracuy: tres médicos —el especialista en Oftalmología clínica, el cirujano y Yovany, que es médico general integral diplomado en Oftalmología—, cuatro enfermeros, un ingeniero en Electromedicina y un optometrista. Entre todos han devuelto el paisaje a los ojos de cientos de venezolanos, pues apenas en dos semanas operaron a 57 pacientes de cataratas, mientras el acumulado de las cirugías de pterigion en el primer semestre anda por los 280 casos.

LA MISIÓN DE ALUMBRAR

El doctor mayabequense David Rivero Cabrero, especialista en Primer Grado en Oftalmología, es uno de los puntales profesionales del centro, no solo porque en 26 años de experiencia ha pulido miradas en Cuba, Haití, Angola y Venezuela, sino por la humilde integración de sus saberes al colectivo.

«Recibimos a los pacientes que van a ser operados de pterigion y cataratas. Corroboramos el diagnóstico que, desde las áreas de salud o en el trabajo comunitario integrado en los municipios, hacen médicos cubanos, les realizamos otros exámenes y determinamos el proceder», relata Rivero, quien evalúa los casos en el área preoperatoria y, si es factible, los pasa al cirujano.

El doctor Rivero, que hasta hace unos días estuvo operando pterigion, atiende diariamente en consulta hasta unos 30 pacientes, de los cuales, como promedio, unos 16 terminan por jornada en manos del otro colega, para la intervención de cataratas.

«Estas personas no tienen recursos para enfrentar la cirugía en una clínica privada. La demanda es grande y ellos se van muy contentos porque quedan muy bien. De hecho, los que se han operado un ojo en consultas particulares se operan el segundo con nosotros», añade.

EL MONTE Y LA LUZ

Juan Rodríguez llegó del municipio Nirgua y conversa en penumbras con el reportero. La vista se le fue llenando de nubes y espera que los cubanos le despejen el cielo: «Me han tratado bien, está muy bueno que vengan de tan lejos a curarnos. Voy al salón con la esperanza de ver».

El humilde campesino tiene dos hijos que ahora trabajan por él, pero Juan quiere volver a hacerlo. «El jefe es jefe», acota su esposa Ana Bocaneta, que desde hace dos años es la brújula de su hombre. «Lo he guiado hasta aquí y sé que los médicos lo van a ayudar a ver de nuevo», afirma.

¿Qué extraña mirar de su paisaje?, le preguntamos, a lo cual responde sin titubear, pero con la luz de dos lágrimas: «Ver el potrero limpio donde tengo mi ganadito y sembrar maíz, caraotas, mis cositas, tú sabes… solo pa buscar la comida, irme de cacería y ver el monte. Yo quiero volver a ver el monte».

En este salón, el cirujano cubano Iván Ernesto Cabailón hace milagros. Foto: Enrique Milanés León

MILES DE OJOS EN LAS MANOS

No vayan a confundirse con su condición de «itinerante». El cirujano oftalmólogo Iván Ernesto Cabailón Lugo es un hombre incansable que desde que llegó a Yaracuy opera hasta las cinco de la tarde. El reportero tuvo que entrevistarlo en la «frontera» del salón, porque ni uno podía entrar ni el otro podía salir, pero la prisa dio más valor al diálogo con este especialista habanero del hospital Calixto García que en seis misiones ha trabajado en Bolivia, Honduras, Haití, Brasil y dos veces en Venezuela.

«No, aunque intercalé dos misiones de trabajo clínico, no podría contar las operaciones hechas en ese tiempo. De esta sí puedo decirte que, antes de venir a Yaracuy, estuve tres meses en Mérida y allá realicé 730 cirugías», responde.

El periodista le comenta que, en los agradecimientos, todos hablan de Dios… y de los médicos cubanos, colocando, junto a su fe principal, la obra de nuestros especialistas. «Es la expresión de la profesionalidad de una escuela, del buen trato y de nuestra capacidad de solucionar problemas de salud reales de la población», considera el cirujano.

–¿Cuánto valen para usted mismo esas manos en las que van los ojos de tanta gente?

El doctor Cabailón mira sus manos y ríe: «Realmente mucho, porque acumulan ya unas cuantas cirugías con las cuales les hemos devuelto la visión a miles de pacientes prácticamente ciegos».

–A los milagros siempre se les pide pruebas. Si este es un Milagro, tiene que dejar huellas. ¿Cuáles serían sus pruebas?

–El agradecimiento de quienes recuperan su visión. Por allí queda la guía del trabajo que debe seguirse. Lo que hacemos siembra el fruto de la amistad entre los pueblos. La huella principal de este Milagro es esa gratitud, responde el cirujano, que se ajusta la bata, el tapaboca, el gorro y regresa al salón a seguir abriendo pupilas.

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DR.MIGUEL ALEJO BACCARO IVANOSKI dijo:

1

19 de agosto de 2018

09:14:52


BUEN DIA,QUERIA AVERIGUAR SI SIENDO ARGENTINO AMERICANO,PUEDO VIAJAR A CUBA Y HACERME UNA OPERACION DE MIOPIA Y ASTIGMATISMO.CUANTO ME SALDRIA?DR.MIGUEL ALEJO BACCARO IVANOSKI.

Diamela Avila Céspedes dijo:

2

19 de agosto de 2018

14:35:15


Hoy me siento más que agradecida con tan bella publicación de nuestra labor día a día en esta hermana República Bolivariana, al leer cada palabra me iban brotando las lágrimas de tanta alegría por ver a mis colaboradores y especialistas dar tan humildes declaraciones y ver como nuestros pacientes cada día agradecen a dios y a nuestros Comandantes por nuestra presencia acá llevando saludhasta el último rincón y devolviendo la luz y visión a nuestros queridos hermanos. Muchas gracias. Dra Diamela Coordinadora de la MMC en el Estado Yaracuy

Enrique Respondió:


19 de agosto de 2018

20:26:31

Doctora Diamela: es un placer para Granma y para mí publicar estas historias. Nosotros somos los agradecidos. En cada sitio donde haya uno de estos testimonios estaremos listos para hablar del bien que hacen ustedes en nombre de todo un pueblo.