ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El primer ministro indio, Narendra Modi, junto al mandatario norteamericano Donald Trump. Foto: EFE

En el Ramayana, texto épico atribuido a un legendario sabio indio, el hijo mayor de un rey, comprometido ante todo con el deber, pasa por mucho. Pese a su fuerza y poderío, este hombre –al que pudiéramos comparar con un país– debe sacrificarse en demasía para lograr sus propósitos.

Y bastante similar ha sido la historia de la India, nación que con sus más de 1 240 millones de habitantes (segunda en cuanto a población después de China) y una superficie de 3 287 263 km2, ha tenido que luchar por superar obstáculos y prosperar.

Muestra de ello es el hecho de que hace par de meses el Gobierno indio anunciara la imposición de nuevos aranceles a una serie de productos estadounidenses, luego de que el imperio presidido por Donald Trump incrementara el gravamen a las tasas aduaneras del acero y el aluminio.

Esta medida entró en vigor el pasado 4 de agosto y trajo consigo que varios artículos fuesen gravados con nuevos impuestos a la importación, además de los metales antes mencionados.

Así, la artemia (una clase de crustáceo) aumentó su tarifa desde el 5 % hasta el 15 %, mientras que el ácido bórico subió su porcentaje del 5 % al 7,5 %. También, otros productos como los garbanzos o las lentejas, alimentos básicos para muchas personas, adquirieron nuevos impuestos, del 60 % y el 30 %, respectivamente.

A su vez, la medida yanqui afectará la comercialización de algunos alimentos a partir del 18 de septiembre venidero.

Y es que Nueva Delhi tenía previsto establecer próximamente nuevas tarifas a productos importados de Washington, después de que EE. UU. se negara a dispensar a la India de nuevos aranceles al acero y al aluminio. Pero ahora decidió retrasar dicha acción.

Tal situación se desata, mientras altos funcionarios estadounidenses tienen programado mantener reuniones con sus pares indios el mes entrante.

Por otro lado, organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), ya advirtieron que las medidas proteccionistas de Trump, iniciadas al imponer aranceles del 25 % a las importaciones de acero y del 10 % al aluminio a los países importadores, perjudicarán tanto a la economía estadounidense como a la del mundo entero.

Por eso la Unión Europea anunció hace poco nuevos impuestos aduanales por valor de 2 800 millones de euros a una serie de productos estadounidenses, en una decisión similar a la tomada por China, cuyas medidas arancelarias supondrán un gravamen de unos 50 000 millones de dólares.

PRENDAS POR SANCIONES

No es nueva la noticia de que la India tomó medidas en respuesta a la decisión imperial de aumentar los aranceles al acero y al aluminio. De hecho, numerosos medios de prensa, entre ellos The Times of India, revelaron que el Gobierno de la nación asiática tiene una lista con los 30 productos a los que planea elevar las tarifas de importación.

El documento fue presentado a la OMC con la propuesta de aumentar los derechos de aduana hasta en un 50 %.

Además, de acuerdo con estimaciones de la capital india, los aranceles impuestos por Washington sobre ciertos productos de acero y aluminio le costarán alrededor de 241 millones de dólares al país asiático, por lo que el Gobierno indio busca responder. Y en ese rumbo está plantada una guerra comercial.

Más allá de lo económico, elemento que se asoma todo el rato en este texto, el segundo gigante asiático, con su accionar, pretende mantener su soberanía e independencia, así como la frente en alto.

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