ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Estas son las manos de la violencia en Nicaragua.

En el 2016 o quizá antes, desde Miami volvieron a escucharse amenazas de guerra contra Nicaragua, cuando las calles de las ciudades de esa nación eran ejemplo regional de seguridad, paz y prosperidad, donde  un pueblo muy laborioso y pacífico mostraba orgulloso los avances socioeconómicos de los últimos años de gobierno sandinista, que había logrado la concordia nacional después de los peores experimentos bélicos de EE. UU. en Centroamérica.

Sin justificación alguna y cuando la noticia de Nicaragua en el mundo era el megaproyecto de un gran canal interoceánico, fundamental para la economía de ese país y de la navegación a nivel global, entre Miami y Washington los congresistas que viven de la guerra contra Cuba y Venezuela se empeñaron en crear todo tipo de obstáculo para revertir la prosperidad y la calma de la patria de Augusto César Sandino.

Congresistas de origen cubano en la Cámara de Representantes, primero, y luego en el Senado, introdujeron en el 2016 un proyecto de ley para impedir la entrada de préstamos financieros internacionales a Nicaragua, impedir las inversiones foráneas y frenar el importante desarrollo socioeconómico que experimentaba ese país.  El castigo imperial nacido en lo peor de la gusanera anticubana, donde de acuerdo con distintas fuentes comenzó a tramarse desde el 2015, echó mano al manido pretexto de la supuesta falta de democracia; se justificó como «remedio» para «garantizar la transparencia electoral y combatir la corrupción». El resultado de la sucia maniobra fue la «Ley de condicionamiento a la inversión nicaragüense del 2017» (Nicaraguan investment conditionality Act of 2017, Nica Act).

Ileana Ros, Albio Sires, Marco Rubio y Ted Cruz, entre otros, lo más retrógrado y cavernícola del Congreso, de Miami, Texas y New Jersey, apostaron nuevamente por reinventar la contra y echar abajo el gobierno sandinista que una y otra vez demostró contundentemente en las urnas contar con el respaldo de la inmensa mayoría del pueblo.

Como proyecto subversivo, sus hilos van más allá del Capitolio, por lo que legisladores y mafiosos tocaron en las puertas de la maquinaria golpista made in USA, trazando pautas para la campaña mediática, e hicieron sus encargos a las agencias y organizaciones especializadas en guerra sucia y golpes blandos, que trabajan a la par y en función de la comunidad de inteligencia en general y de la CIA, en particular.

En este caso concreto, medios de prensa internacionales han documentado  la participación de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid); la Fundación Nacional para la Democracia (NED), el Instituto Nacional Demócrata (NDI), así como sus subcontratistas o filiales, que venían trabajando meticulosamente desde la propia elección de Daniel Ortega en reinventar el «nuevo liderazgo», colándose o infiltrándose selectivamente en sectores clave de la economía, la juventud, los estudiantes, medianos y pequeños empresarios, grupos ambientalistas, feministas, entre otros, para socavar las bases de apoyo al sandinismo.

Resulta muy revelador que el 16 de abril del presente año, montado en el mismo guion de los congresistas anticubanos, el administrador de la Usaid, Mark Green, anunciara que su gobierno continuará apoyando la participación «libre, segura y genuina» de la sociedad civil nicaragüense, tras manifestar que «Estados Unidos sigue con preocupación el cierre de espacios democráticos en Nicaragua, las sistemáticas violaciones a los derechos humanos y la propagación de la corrupción del gobierno… ».

En marzo los congresistas, Ileana Ros-Lehtinen y Albio Sires enviaron una carta al administrador Green, en la que instan al gobierno estadounidense a revertir la decisión de «cero ayuda» a Nicaragua mediante la Usaid, propuesta para el periodo fiscal 2018-2019. Sin embargo, le exhortaron a «evitar apoyo a miembros del sector privado vinculados en corrupción, lavado de dinero y con el régimen de Daniel Ortega».

A finales del 2008, medios de prensa señalaban que la Usaid había desembolsado ese año en Nicaragua  por lo menos un millón de dólares a ONG, emisoras de radio y organismos políticos como el Centro de Investigaciones para la Comunicación (Cinco), para «incidir» en las elecciones municipales.

Se denunció en aquel momento que este financiamiento, encubierto como «pequeñas donaciones», que supuestamente no debían exceder los 25 000 dólares, formaban parte del plan de gran escala que financiaba EE. UU. y que ejecutaban desde esa fecha los agentes internos de la derecha nicaragüense para derrocar al Gobierno del presidente Daniel Ortega.

La estrategia mediática de entonces, montada para confrontar al gobierno sandinista desde los medios de comunicación, se ejecutaba a través de dos vías de financiamiento: una dirigida por la Usaid y el organismo Casal & Asociados (C&A) y otra, complementada por el llamado Fondo Común, de los europeos, los cuales se emplearon para desplegar campañas y movilizaciones para desestabilizar al Gobierno.

Ya en el 2008, medios de prensa nicaragüenses habían identificado al menos 14 proyectos subversivos de la Usaid que estaban en marcha en todo el país, con las más disímiles coberturas y títulos, los cuales se habían beneficiado del citado financiamiento.

Otra pieza significativa del andamiaje estadounidense es el Instituto Nacional Demócrata (NDI), un instrumento para el «cambio», otro hilo de la CIA que se encarga del tan mencionado «empoderamiento» de los denominados «agentes para el cambio» (político y de sistema) de los países donde los gobiernos no son del agrado de Washington.

Un periodista sueco hacía referencia el pasado 4 de junio a la gira europea que realizaban por esos días tres estudiantes de Nicaragua para recabar apoyo al complot contra el gobierno sandinista y afirmaba que al menos una de las jóvenes representa a una organización financiada y creada por Estados Unidos.

Afirmaba que Jessica Cisneros, activa en temas de integración y participación juvenil en los procesos políticos,  es miembro del Movimiento Cívico de Juventudes.

Otra de las «agentes» que andaban recopilando odio para el sandinismo y respaldo para el golpe, es Yerling Aguilera, de la Universidad Politécnica (Upoli) de Managua y especialista en investigaciones sobre la revolución y el movimiento feminista, quien –según afirma el periodista sueco– también ha sido empleada y consultora del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp) en Nicaragua, una instancia que trabaja para «el fortalecimiento de la capacidad de los actores políticos, estatales y sociales para un público mejor informado a través de servicios creativos e innovativos». Ieepp ha recibido apoyo de la Fundación Nacional para la Democracia (NED) por 224 162 dólares entre el 2014 y el 2017.

La NED entre el 2014 y el 2017 ha desembolsado en Nicaragua alrededor 4,2 millones de dólares.

La Usaid, el NDI y la NED tienen una extensa actividad en Nicaragua, con miles de activistas capacitados para «cambiar la sociedad», cientos de ONG, universidades y partidos políticos que reciben dinero y material para el complot, que lo han concebido no a través de las organizaciones políticas tradicionales, sino de las solapadas o fantasmas, para dar la impresión de «estallidos espontáneos» de malestar o condena, y disfrazar los verdaderos intereses hegemónicos del norte.

Aunque incrementaron su labor tras la victoria electoral de Daniel Ortega en el 2006, del año 2015 en adelante (coincidiendo con los orígenes de la Nica Act) las agencias de Estados Unidos ampliaron su apoyo financiero y con recursos a sus «agentes para el cambio» en Nicaragua, sobre todo por medio de cursos de liderazgo y dinero para los jóvenes en las universidades, escuelas, ONG y partidos políticos.

Para acompañar política, diplomática y mediáticamente a los golpistas, Washington ha dado órdenes de demonizar a Daniel Ortega y su gobierno, empeño en el que participan no solo la Casa Blanca, sus agencias, aliados, satélites y mercenarios, sino los grandes monopolios de la información y fabricantes de mentiras globales, magnificando los acontecimientos internos en contra del gobierno y culpando a las autoridades de todo tipo de violación de los derechos humanos, omitiendo totalmente los crímenes y destrozos de los empoderados de la Usaid, el NDI, la NED y la CIA, que han hecho fracasar el diálogo y los llamados a la paz. Como en el caso de Venezuela, Donald Trump y sus asesores, halcones de mil invasiones, no creen en diálogos ni pactos, y siguen apostando a la guerra en todos los frentes.

Nicaragua ha vuelto al epicentro de la maquinaria guerrerista de EE. UU. de la mano de los congresistas anticubanos, otros mafiosos y veteranos halcones. Washington trata de reeditar su estrategia a costa de más muertos y destrucción en las calles de Nicaragua.

ENTRE LOS PROYECTOS SUBVERSIVOS DE LA USAID, EN NICARAGUA, ESTÁN:

- Participación ciudadana en el proceso electoral

- Incubando una cultura de transparencia en la juventud nicaragüense.

- Capacitación a jóvenes estudiantes de comunicación para producir historias que promuevan la autoeficacia.

- Multimedia para la gobernabilidad democrática

- Fortalecimiento de derecho ciudadano de mujeres y jóvenes de Masaya.

- Marco Jurídico de la Acción Ciudadana para periodistas.

- Participación activa de los ciudadanos nicaragüenses en su derecho al voto.

LOS TENTÁCULOS DEL NDI

- Desde el 2010 se ha asociado con universidades nicaragüenses y organizaciones civiles para conducir un programa de liderazgo juvenil que ha ayudado a preparar más de 2 000 «líderes juveniles». También ha trabajado para aumentar la influencia política de las mujeres, las personas LGTB y procesos electorales.

- El Movimiento Cívico de Juventudes (MCJ) es una organización  financiada, creada y parte del Instituto Nacional Demócrata (NDI).

- Varios de los miembros del grupo son graduados del programa de Certificación en Liderazgo y Conducción Política (CLPM, por sus siglas en inglés).

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Luis dijo:

6

20 de junio de 2018

14:16:00


Excelente exposición del complot del gobierno de Estados Unidos y los elementos de derecha en Miami para desestabilizar al gobierno de NIcaragua. Los Estados Unidos no tiene autoridad moral ni ética para reclamar, ni dictar, a Nicaragua cómo debe ser gobernada. El sistema político estadounidense es de corruptela generalizada, y no es representativo, excepto de los intereses de Wall Street y de las grandes corporaciones. La información contenida en este artículo debe ser divulgada a todo el mundo, y especialmente a los jóvenes nicaragüenses.

Roberto dijo:

7

20 de junio de 2018

15:14:20


Claro, clarito, lo expreso el Ché. Al imperialismo no se le puede dar ni un tantito así.... nada. Pero claro está tambien, que sólo la unidad del pueblo, será capaz de conjurar las intentonas imperiales de imponer sus designios.

Lucía dijo:

8

21 de junio de 2018

08:29:08


Cuando yo ví que Daniel Ortega ganó las elecciones y nadie se las saboteó y todo estaba muy tranquilo, sinceramente me comencé a preocupar porque el imperio nunca va a estar tranquilo mientras en lo que el considera su traspatio haya un gobierno progresista y a mi entender no tiene nada que ver con el gobierno de Trump, muchas de las cosas que están sucediendo en Latinoamérica las armó el gobierno de Obama y el partido demócrata porque los rabiosos republicanos no tienen cerebro para armar estas cosas, ahora le dan continuidad, pero estas cosas se armaron antes de Trump, como en Venezuela, Ecuador, etc. es otra estrategia bien hilada para que de sus frutos, dinero a la derecha de todos los países que tienen gobiernos progresistas a cambio de que armen a los delincuentes y hagan estos actos criminales. Que se cuide Evo Morales y Bolivia supongo que esté viendo las barbas de su vecino arder y ponga a los que les corresponde en función de que no le sucede lo mismo. En Ecuador fue un golpe blando que se está dando lentamente pero de forma continúa.

olinda Santos dijo:

9

22 de junio de 2018

11:53:53


¿dentro de esos grupos desestabilizadores, que papel juega el PSOCA? A ellos los he visto desligitimar cualquier gobierno, pero mas a los de izquierda que derecha, nos gustaría un análusis profundo de la proveniencia de estos grupos, quien los financía, de donde vienen, su principal objerivo, por que es obvio que como dicen der no pretenden llegar a ningún objetivo de la toma del poder político, puesto que no son locales sino centroamericanos dicen ellos.

Martha Alicia Brenes Mendoza dijo:

10

22 de junio de 2018

12:14:00


Todo esto está más que claro, pero en todo esto planeado en contra del Gobierno, los votos en las elecciones no cuentan? Este Gobierno a salido adelante, muchas familias ya con sus negocios propios para el buen vivir. Por que un golpe de Estado?? Quienes sufrimos es la población trabajadores que día a día luchamos por nuestras familias. Aquí está una VIVA realidad de todos los sueños truncados de nuestros hijos, sin poder salir adelante por la gran peligrosidad al convertir a las pandillas en estudiantes y héroes. Ellos asesinan sin la menor consideración a respetar la vida de las personas. Robos QUEMAS de casas de personas sólo por el simple hecho de ser sandinista. Destrucción a las instituciones del Estado, dejando sin trabajo a muchas familias. El secuestro de muchas familias en sus ciudades por los tranques que se volvieron peligroso para la población, Falta de víveres a las ciudades, y el temor de salir a las calles por la noche. Esto se está poniendo cada día q pasa peor. Pienso que el diálogo es la mejor opción pero la parte que representa según a la sociedad civil dejen de estar asesinando a las personas por que no se a que parte de Sociedad Civil se refieren. Espero que esto mejore. Y podamos regresar a la NICARAGUA donde antes del 19 ABRIL nos robaron los que quieren terminar con más de la mitad de nicaragüenses por ser afines al Gobierno y al frente sandinista. Hoy en día es delito ser trabajador del Estado porque los secuestran, torturan y en algunas ocasiones los asesinan. Saludos.