ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En cada escenario, la Oficina de Atención a las Misiones intercambia con los colaboradores. Foto: Cortesía del autor

BARQUISIMETO, Venezuela.–La anciana María Socorro López de Rivero ha pasado por todas las estaciones de la recuperación: llegó a la Sala de Rehabilitación Integral (SRI) en silla de ruedas, la cambió por una andadera y más tarde mudó esta por un bastón, porque su mejoría, a cargo de personal de salud cubano, es más que evidente: «Uno necesita que lo atiendan y lo alienten, y eso hacen ellos. Todo lo que tengo que decir de los cubanos es bueno», afirma María.

Estamos en el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) San Juan Bautista, en Duaca, pueblo del municipio larense de Crespo, donde Juan Ricardo Poll Gean, uno de los vicejefes de la Oficina de Atención a las Misiones (OAM) sociales cubanas en Venezuela, inicia uno de los tantos recorridos de esa estructura para palpar la realidad de los más de 22 000 colaboradores de la Isla en tierra de Chávez.

Mientras Poll hace real la recurrente frase de «tocar las cosas con las manos», el periodista dialoga con la doctora  venezolana Isneyda Travieso Parra, coordinadora por su país del Área de Salud Integral Comunitaria (ASIC) que incluye el CDI.

«Me siento orgullosa –dice Isneyda– de la relación entre venezolanos y cubanos; hay apoyo mutuo y tenemos que agradecerles lo aprendido. Anteriormente, aquí se estudiaba lo curativo y no se aprovechaba lo preventivo; desde que llegaron ellos nos hemos desarrollado más en lo preventivo que en lo curativo».

La doctora, que sabe que una tarea de la colaboración es formar relevo venezolano, identifica un legado para cuando no estén los nuestros: «Son muy unidos; lo que le pasa a uno les pasa a todos. El cubano tiene aquello de que en vez de ser compañeros son como hermanos. Nos dejarían mucho aprendizaje, el dar aun sin recibir, que es lo primordial».

Poll ha hecho, por su lado, mil y una preguntas a Michel del Toro Tamayo, el joven coordinador santiaguero del CDI, y a los 29 integrantes de su brigada: condiciones de trabajo, alimentación y estado de las viviendas, cómo se transportan, cuáles mecanismos tienen para la protección de los recursos y medicamentos… cómo está la familia en Cuba. Las respuestas siempre fortalecen.

BRIGADAS DE AMOR EN LARA

Con tales fórmulas de trabajo llegamos al otro día, desde Barquisimeto, capital del estado de Lara, al lejanísimo pueblo de Siquisique, donde la doctora guantanamera Lelisbet Sánchez Milán se estrena en la dirección con la jefatura de 31 colaboradores en el CDI José Manuel Gozaine.  

«Estamos en el fin del mundo, pero no nos queremos ir», afirma alguien y uno piensa en las curvas de vértigo que preceden a Siquisique, pero más que en ellas, repara en estos cubanos que, a pura voluntad, enderezan cualquier joroba social que enfrenten en el camino.

En el pueblo de Aguada Grande, los 21 colaboradores del CDI Octavio César Reyes, liderados temporalmente por la doctora Yanela Zaldívar Chaveco, cuentan al vicejefe sus heroicidades cotidianas en la atención a casi 20 000 venezolanos de frágil situación económica. Vuelve, hacia afuera y hacia adentro, el abrazo de Cuba.

Lo mismo sucede en el CDI Próspero Reverend, de Santa Inés, en el municipio de Urdaneta, con los 26 «soldados de salud» de la doctora Mairelys Fontecilla; en el José de Jesús García, de Sanare, municipio de Andrés Eloy Blanco, conducido por Alennys Santanich Márquez; y en el Mateo Segundo Viera, con 26 cooperantes guiados por la camagüeyana Leyanis Fernández Barata.

En todos los casos, Poll sacó ante ellos la caja de herramientas de la Oficina de Atención a Misiones: diálogo afable y directo, noticias de la patria, indagación de la marcha en el terreno del Convenio Cuba-Venezuela, garantías del apoyo de todas las misiones cubanas para trabajar y vivir mejor, confianza en las dos revoluciones que los ubicaron aquí, exigencia de hacerlo todo mejor.

MISIÓN EN LA CARRETERA

Luego de tres días de carretera intensa, en Barquisimeto, la doctora Leydinancy Brito Alfonso, jefa de las misiones sociales cubanas en el estado, completa al reportero el cuadro de esta familia integrada por 1 079 colaboradores de la Misión Médica, 30 de la Deportiva, dos de la Educativa, uno de la Educativa Superior, uno de Cultura y dos de la Agricultura.

«En la semana hacemos matutinos con la participación de todas las misiones, igual que las reuniones. Como jefa de estado, los martes atiendo directamente cualquier preocupación de un colaborador, pero además tenemos mecanismos paralelos por vía telefónica o cuando visito sus lugares de trabajo».

Evaluada como la que más, la doctora evalúa este despacho de carretera establecido como norma en la OAM:

«No sabes el aliento que da a los colaboradores. Tú tienes dificultades, pero ver que alguien con altas responsabilidades llega precisamente para verte, gratifica mucho. Demuestra la sensibilidad de nuestros jefes, que ponen el brazo en el hombro y tocan las fibras humanas. Sin conocerte te pregunten cómo está tu familia, y eso multiplica las fuerzas y fortalece los valores. También ellos comprueban la firmeza de nuestros colaboradores, que aunque les falte lo que sea siguen en sus puestos».

El periodista indaga por las barreras, en Lara, para transmitir esos mensajes y Leydinancy responde con un ejemplo: para llegar a Siquisique hay que emplear más de tres horas y vencer más de 320 curvas.

–Usted comenzó su misión justamente en Siquisique. ¿Qué sentía allá cuando veía que un jefe vencía esas curvas solo para ver a los colaboradores?

–Me alegraba mucho comprobar que se acordaban de nosotros. Solo recibirlos nos daba la fortaleza de saber que no estábamos olvidados, de comprender que en Caracas y en La Habana había conciencia de la importancia de esa brigada lejana.

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Tania dijo:

1

19 de junio de 2018

10:12:46


Dicen que recordar es volver a vivir,.cuando ví hoy esta foto de ese CDI,me dió mucha nostalgia,estuve colaborando en ese lugar,soy una de las tantas colaboradoras que aportamos un granito de arena a nuestro hermano país,para que pueda tener un ministerio de salud como el nuestro o similar.Gracias al periodista por llevarme nuevamente a este hermoso lugar.