ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Miranda es abogado de formación y fue Director Nacional de Derechos Humanos en Uruguay. Foto: Ismael Batista

Una conversación desde la izquierda y por esta, fue el centro del diálogo de Granma con Javier Miranda, presidente del Frente Amplio uruguayo (FA), quien vino a la Mayor de las Antillas para acercarse a la realidad cubana.

«El FA es una creación de nuestros padres. Mi viejo nació en 1919 y en 1971 se forma el FA. Los fundadores tuvieron la grandeza de ver la importancia de la unidad de la izquierda, que estuvo precedida por la cohesión del movimiento obrero.

Antes de conformarse el FA, los partidos políticos fuimos un bloque sindical único, la Confederación Nacional de Trabajadores. En él confluyen partidos históricos de la izquierda que buscaron la unidad: el comunista, el socialista, pero también la democracia cristiana y otros sectores importantes del siglo XIX.

«A diferencia de otros procesos de formación de coaliciones en el mundo y la región no somos una unidad electoral, somos una unidad programática. Significa que tenemos un programa común aunque, basado en una unidad dentro de la diversidad. Uno de nuestros principales sellos es que en la coalición aquellos partidos iniciales no fueron absorbidos por una única agrupación, mantuvieron su identidad.

«El FA es una coalición de partidos y un movimiento a la vez. Es una base frenteamplista y ya tenemos 47 años de historia en los que después de mucha lucha y un periodo muy duro de dictadura, en el 2005 logramos encabezar el Gobierno Nacional y hoy vamos ya por el tercer mandato consecutivo, con políticas progresistas y sociales, las cuales han permitido disminuir la pobreza».

–¿Cómo se inserta Uruguay en el actual panorama latinoamericano?

–Estamos en medio de un proceso bien especial y de mucho cuidado. Tras una década progresista en la región, con el triunfo del Frente Farabundo Martí en El Salvador, el de Correa en Ecuador, Evo en Bolivia o el compañero Lula en Brasil, logramos desarrollarnos. Sin embargo, hoy se sufre un embate fuerte. Y sin duda, Venezuela ha sido uno de los puntos en los que el imperio ha puesto el foco. Primero fue el Golpe de Estado en Honduras, después el de Paraguay, aunque sus modalidades hayan sido distintas. Y más recientemente hicieron lo mismo en Brasil contra Dilma Rousseff, es decir, hay un avance de la derecha en la región muy importante, basado en nuevos mecanismos. Hoy vemos a los medios de comunicación constantemente hackeando a los gobiernos progresistas y sus políticas.

«A su vez, en algunos casos como el brasileño, uno de los más notorios de los últimos tiempos, se utiliza el poder judicial como una forma de desgaste. La izquierda latinoamericana tiene que volver a unirse, con nuestras diferencias, porque las tenemos, puesto que nuestras realidades son diversas y nuestros procesos de desarrollo diferentes, pero la unidad es imprescindible para nosotros.

«En julio próximo La Habana acogerá el Foro de Sao Paulo, una gran oportunidad para la concertación política de las izquierdas latinoamericanas. Debemos ser capaces de celebrar un Foro sustancial, en el que discutamos a profundidad para ver con claridad la etapa que vivimos y el modo en que el imperio está actuando. Debemos construir a través de un diagnóstico sólido, serio, desprejuiciado, más internacionalista que nacionalista, nuestros aspectos comunes».

–¿Qué cree sobre los procesos eleccionarios del año en curso, en los que se observa un nivel elevado de abstencionismo?

–En las sociedades sustentadas en partidos políticos la democracia representativa se encuentra fuertemente amenazada por la derecha. Hay una crisis de la gobernanza en Latinoamérica.

«En el proceso de plebiscito sobre los acuerdos de paz de Colombia, en el 2016, la abstención fue enorme; también en las elecciones municipales chilenas en diciembre del propio año. Esa realidad se vive en las democracias occidentales en Europa. Y es que la emergencia de nuevos factores de los llamados nacionalismos populistas al estilo de Hungría, Polonia, o del fenómeno de Italia, con el Movimiento 5 Estrellas, que además pacta con la derecha cuasi fascista de la Lega Nord, tiene en jaque a los sistemas democráticos.

«Hay que volver a centrar la política como una herramienta de organización social frente a la fuerte corriente alentada por la derecha de la despolitización de la sociedad, la cual tiene que ver con el individualismo y el consumismo, dos cuestiones que desarticulan toda manifestación de encuentro social donde se genere discusión y se ganen alianzas.

«Por ejemplo, en Colombia se va a debatir próximamente buena parte de nuestro futuro como continente, por lo que representa esta parte en el plano político, económico y cultural. La posibilidad de que el uribismo no triunfe depende de la participación de la población en las elecciones. Si la gente no vota probablemente ganará la derecha amenazando la paz y la estabilidad regional. En las elecciones uruguayas del año que viene tendremos una parada importante, donde no solo mi país está en juego, sino la continuidad de un proceso de consolidación de la izquierda y un momento para impedir el avance cada vez mayor de la derecha».

–¿Cómo se ve a Cuba desde el FA?

–El Estado uruguayo, no solo el FA, defiende de manera consecuente la injusticia que significa el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington. Nada justifica ese criminal cerco de más de 55 años. El FA ha apoyado y apoyará a Cuba en su denuncia contra esta artimaña imperial.

«Nuestras relaciones poseen un carácter histórico, porque nuestros padres, biológicos y políticos, se formaron en la Revolución Cubana. En 1959 ese proceso revolucionario alumbró a América Latina y el Caribe y además el Frente, en sus bases fundacionales, tiene entre otros elementos al antimperialismo. Y Cuba es un ejemplo de nación antimperialista. Nuestros lazos con el PCC y con los cubanos son muy estrechos. Solo tienes que ver en mi país cómo para la izquierda uruguaya esta Isla continúa siendo un referente en la lucha por la emancipación en el continente.

«En Montevideo tenemos una brigada cubana que ha transformado formidablemente la salud de mi pueblo. Hay varios técnicos en el Hospital de Ojos –como se le llama a esta iniciativa– en las operaciones de la vista y muchos de mis compatriotas han podido recuperar la visión. Las relaciones se dan entre Estados y partidos, pero también en manifestaciones como esta, que ayudan a mejorar la vida de la gente. Cualquiera de «mis viejas», que ya fueron operadas y perciben la luz del día, tiene la mejor opinión sobre Cuba y los suyos. Es un símbolo de nuestras relaciones bilaterales, el más humano de todos».

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Hugo dijo:

1

13 de junio de 2018

15:16:06


¡¡¡Excelente!!!

Hugo dijo:

2

13 de junio de 2018

15:17:15


¡¡¡Excelente!!!