ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Jaka Dukureh
 
Edad:
29 años.
Lugar de nacimiento:
Gambia.
Cargo:
Embajadora Regional de Buena. Voluntad de ONU Mujeres para África.
Alma Máter:
Universidad Estatal de Georgia.
Afiliación política: activista por los derechos humanos.

Tiene solo 29 años y su nombre es titular en medios de prensa por derecho propio. Jaka Dukureh, de nacionalidad gambiana, combate intensamente la ablación o mutilación genital femenina, tanto como el matrimonio infantil. Ella es una de las miles de mujeres que la han padecido.

Entonces no había cumplido siquiera el primer mes de vida fuera del útero de su madre y, aun cuando resulta imposible recordarlo, su cuerpo se encargaría de rememorar el episodio en el primer acto de su obra sexual, iniciada con un casamiento concertado y obligatorio a los 15 años.

«Mi historia comienza cuando tenía una semana de nacida y me sometieron a la mutilación genital femenina (MGF). No recuerdo nada del proceso, y no supe nada hasta los 15 años, cuando me forzaron a casarme», contó Dukureh en primera persona la vís­pera del 8 de marzo. En el post, publi­cado por ONU-Mujeres, relata su llegada a la ciudad de Nueva York el día de ­Navidad, con 15 años, para «casarme con un hombre a quien no conocía».

«Creo que casarse a una edad temprana es lo más difícil que le puede pasar a una niña. Cuando se fuerza a una muchacha a casarse, se le otorga a un hombre el derecho a violarla día tras día».

De ahí la lucha que ha emprendido esta joven mujer, no solo por ella, sino por miles que encuentran voz en sus ideas.

Lleva sobre sus hombros la etiqueta «activista por los derechos humanos» e impulsa la campaña contra la mutilación genital femenina. La fundadora y directora de Safe Hands for Girls (Manos Seguras para Niñas), una organización que lucha contra la MGF, empezó a manifestarse contra el matrimonio infantil con apenas diez años, momento en el cual logró aparecer en una estación televisiva local para explicar por qué las niñas en su comunidad no debían ser forzadas a casarse.

El tiempo pasó y ella pudo titularse en el 2013 en Administración de empresas en la Universidad Estatal de Georgia. No dio lugar a la improvisación, sino que su castillo lo ha construido sobre bases muy sólidas, observables en sus resultados: consiguió con su activismo la prohibición de la mutilación genital femenina en Gambia.

Falta mucho para ella aún. El horizonte al que mira es la reducción drástica de la cifra de niñas y mujeres que sufren la MGF.

Actualmente, la gambiana representa a la mujer africana desde su posición de Embajadora Regional de Buena Voluntad de ONU-Mujeres para África. Lo hace no desde la sombra de la sudafricana Phumzile Mlambo-Ngucka, directora ejecutiva de la entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres (ONU-Mujeres), sino juntas.

Tener una hija –cuenta– fue lo que le dio más fuerza para negarse a que millones de niñas como la suya tengan que pasar por lo que ella había pasado.

«En este momento nos encontramos en un punto de inflexión en el movimiento para poner fin a la MGF. No solo tenemos sobrevivientes que están tomando la iniciativa en la lucha contra la MGF; también contamos con la voluntad política de todo el continente africano, y los organismos de las Naciones Unidas están haciendo un mejor trabajo», dijo la semana anterior a propósito del Día Internacional de la Mujer.

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Vida dijo:

1

14 de marzo de 2018

12:21:57


Celebro su gran dedicacion y siento su amarga experiencia porque no entiendo que todavia en este siglo existan todavia estas practicas, y no veo logico que una niña de solo 15 año tenga la obligacion de casarse por que asi lo quieren sus padres, doy gracias a dios que vivo en Cuba Socialista y que mis hijas y nietas no tienen que sufrir esta aberraciones. Me sumo como madre y como mujer a la lucha de estas nobles mujeres por la igualdad de la mujer.

Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

2

14 de marzo de 2018

16:46:15


Digna y admirable la lucha de seres humanos como Jaka Dukureh. Es una aberración del siglo XXI, y de siempre, la ablación o mutilación genital femenina. El mundo ha de unirse por la justicia.