ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Por estos días, la sociedad estadounidense y el mundo todo se han visto consternados por la masacre en un hotel de Las Vegas. Foto: AP

Una vez más se ha puesto de manifiesto que Estados Unidos no debe seguir buscando enemigos allende los mares. Lo tienen en su propia casa y son los más de 200 millones de armas en poder de la población y que causan cada año más de 33 000 muertos y decenas de miles de heridos.

Vale agregar que, además, Estados Unidos mantiene su hegemonía en la venta de armas por todo el mundo, con un 33 % del total.

La industria militar, bajo el mando del Complejo Militar Industrial, aporta cada año billones de dólares a un sistema basado en la opulencia y el consumo.

Recientemente, la sociedad estadounidense y el mundo todo se han visto consternados por la masacre en un hotel de Las Vegas, acción repetida muchas veces en distintos lugares de la nación norteña.

Un señor de 64 años, identificado como Stephen Paddock, jubilado y sin antecedentes que lo vinculen con actos de terror, realizó una verdadera matanza al disparar con un fusil automático contra una multitud que disfrutaba de la música country. Ya son 59 los muertos y 527 los heridos en esa acción.

Hay que decir que los distintos gobiernos, demócratas o republicanos, nada han hecho o en algún caso nada han podido hacer para frenar la masiva posesión de armas por parte de los ciudadanos.

Una Enmienda constitucional es el escudo en el que se apoyan los sectores más recalcitrantes y los que más millones de dólares ganan en el mercado de las armas.

Hoy ese país se debate entre la tristeza, la incertidumbre y la falta de fe en que se ajusten las leyes y se ponga fin a la adquisición libre de las armas.

Antes, en junio del 2016, en una discoteca en Orlando, estado de la Florida, 46 personas habían sido abatidas en similares circunstancias y con armas provenientes del mismo mercado.

Pero pudo ser en un cine, una escuela de nivel medio, un estadio deportivo. Los ejemplos, solo en estos últimos años, son muchos y en todos hay un denominador común: la tenencia de armas por parte de personas que las usan lo mismo para calmar su odio contra un similar, que en un ajuste de cuentas o una aberrante diversión de algún sicópata o un extremista.

Los muertos pueden ser niños, mujeres, ancianos, policías. Cuando se dispara no se pregunta a nadie si milita en uno u otro partido. Tampoco si apoya o no la política irresponsable de armar a cualquier ciudadano en nombre de la seguridad nacional.    

Se trata de una filosofía que los gobiernos estadounidenses han impregnado en sus ciudadanos, basada en la justificación de que sus guerras en países lejanos, sus invasiones y ocupaciones, se realizan para «proteger a Estados Unidos de acciones criminales de extremistas».

En este sentido, que yo recuerde, solo un hecho, los atentados del 11 de septiembre del 2001, fueron realizados por elementos terroristas llegados desde el exterior. Aunque –aclaro– no ha quedado firmemente definido que sea así o que pudiera vincularse con pretensiones del gobierno de turno entonces, para buscar una justificación y hacer las guerras que en nombre del antiterrorismo aún mantienen las heridas abiertas en países como Afganistán, Irak, Libia, entre otros.

El propio Buró Federal de Investigación (FBI) descartó  cualquier vínculo de ningún grupo terrorista extranjero con el tiroteo ocurrido recientemente en Las Vegas, lo que demuestra, una vez más, que los máximos responsables de estos lamentables hechos hay que buscarlos dentro de la sociedad norteamericana y fundamentalmente, entre quienes se enriquecen con el comercio de las armas sin importarles cuántas personas, familiares incluso, pueden ser víctimas de su uso.

No obstante, y con motivo de la masacre en Las Vegas, la Casa Blanca, según su vocera Sarah Huckabee, considera que «no es momento para un debate sobre el control de armas».

Esto pudiera interpretarse como una patente para que se sigan vendiendo estos artefactos de muerte, que continúe su uso indiscriminado y que, como resultado final, sigan muriendo ciudadanos de ese país que son presa del enemigo alojado en su propia casa: las armas de fuego.

Según cálculos del New York Times, desde 1970 la cifra de muertos en Estados Unidos por armas de fuego es superior a la de todos los estadounidenses fallecidos en todas las guerras en las que ha participado el país desde su independencia.

Tampoco parece importar que un 62 % de los ciudadanos esté descontento con las leyes y políticas sobre el control de armas que tienen los gobiernos de su nación.

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Mimi dijo:

1

12 de octubre de 2017

11:24:42


Es un país donde existe mucha violencia y si le ponemos un arma en la mano, que se puede esperar "Muerte de personas inocentes"

Jorge L Gomez M dijo:

2

12 de octubre de 2017

19:26:49


Despues de las TORRES GEMELAS,,el gobierno en turno,,en EE.UU,,se imbolucro,,en muchos enfrentamientos,,belicos,,,y acusaciones,,y sanciones a otros,,la dda,ahora es,,q buscaran despues de la balacera,,de LAS BEGAS,?,,donde tiene un hermetismo,fantastico,,utilizando a sus medios de comunicasion,,como si quicieran tapar,la realidad..hoy;los noticieros,de TV,mexicanos en espanol,aqui en Miami..han dicho ,,q aparecio en Miami el primer caso,,despues de IRMA,,de un picaso de mosquito,,y digeron q los trajo un CUBANO,,picao q regreso de la Isla..Tambien mario ballejo,,de Marti Noticias,aliados de Univision 23,,anuncio nueva imbestigacion sobre los supuestos sonidos,,,con grafica,,yo les pidiera a m.ballejo,,q,compare el grafico,,del sonido,q precentaron,,y lo comparen,,con el GRAFICO,DE LA FIRMA DE DONALD TRUMP,,tienen un singular paresido,,esperemos REACCIONES,,..