ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La violencia racista estalló en la ciudad de Charlottesville, Virginia. foto: Rusia Today 

Las actuales manifestaciones de xenofobia y el resurgimiento de los movimientos de ultraderecha en Estados Unidos, parecen cosas de siglos pasados y de naciones envenenadas por ideas y prácticas extremistas, que lindan con el fascismo.

Cuando el presidente Donald Trump, disfrutaba de vacaciones en el complejo de golf veraniego en el estado de Nueva Jersey, un aviso alteró el ritmo de su descanso: La violencia racista estalló en la ciudad de  Charlottesville, Virginia, lo que es considerado un dramático resurgimiento de los movimientos de ultraderecha en Estados Unidos.

En un país donde se conoce la existencia de unos 1 600 grupos extremistas y donde cotidianamente se reportan casos de xenofobia en que se involucran policías blancos que matan a personas negras, la suma de estos hechos resulta una enajenante muestra de un sistema corroído en sus entrañas.

Durante este último suceso, una mujer, Heather Heyer, de 32 años, murió y al menos otras 19 personas resultaron heridas cuando un automóvil arremetió contra un grupo de manifestantes que se oponían a la iniciativa de los grupos extremistas.

El mandatario norteamericano está en el centro de la polémica por su reacción a los acontecimientos en Charlottesville.

Su primer pronunciamiento del sábado último levantó una ola de críticas al hablar de que la violencia provenía de «muchos lados». Ante las críticas, Trump hizo control de daños el lunes. Desde la Casa Blanca y leyendo su declaración para evitar improvisaciones, Trump criticó directamente el accionar de grupos como el Ku Klux Klan, los supremacistas y los neonazis.

Pero la tranquilidad duró poco. En lo que se suponía un evento rutinario con la prensa desde las Torres Trump de Nueva York el pasado martes, Trump se salió del libreto y aceptó preguntas sobre Charlottesville. Sus respuestas improvisadas incendiaron las redes sociales y la vida política de la nación.

Suavizó sus críticas a los supremacistas blancos y regresó a la criticada equivalencia en la responsabilidad de los extremistas y quienes salieron a protestar contra el auge de la ultraderecha.

«Creo que hay culpa en ambos lados. ¿Qué hay de la alt-left (izquierda alternativa) que vino en carga contra la, como dicen ustedes, la alt-right (derecha alternativa)?», dijo. «Tú tienes un grupo en un lado que era malo y tienes a un grupo del otro lado que también era muy violento».

Uno de los primeros en reaccionar fue el histórico dirigente del Ku Klux Klan, David Duke, quien alabó al presidente por «decir la verdad».

«Gracias presidente Trump por su honestidad y coraje para decir la verdad sobre Charlottesville y condenar a los terroristas de izquierda del (movimiento) Black Lives Matter (Las vidas de los negros cuentan) y antifascistas», dijo Duke en su cuenta de Twitter.

Los demócratas han señalado que el presidente Trump simplemente no está dispuesto a alienar a un segmento de su base electoral blanca que todavía alberga sentimientos racistas.

En tal sentido, la líder de la bancada demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, expresó que «la referencia del presidente sobre violencia “de muchos lados” ignora la vergonzosa realidad actual de la supremacía blanca» en EE.UU.

En este sentido, el alcalde de la ciudad, Michael Signer, dijo este domingo en una entrevista con la cadena CBS que el Presidente era en gran parte responsable por lo que había sucedido en Charlottesville.

Según BBC Mundo, en Estados Unidos se reconoce entre los principales grupos racistas a La Derecha Alternativa (o alt-right) que dice admirar a Trump, aunque se les considera fanáticos nacionalistas blancos.

Este movimiento, de auge reciente, ha sido impulsado en parte por la retórica empleada durante la campaña presidencial del 2016, en la que Trump fue acusado de hacer comentarios segregacionistas, antisemitas y antimusulmanes.

Quizá el más conocido de todos es el Ku Klux Klan (KKK),  grupo supremacista blanco inicialmente formado por oficiales exconfederados en los estados del sur tras la derrota en la guerra civil de EE.UU. en 1865 y que se ha expandido por todo el país. Sus capuchas blancas lo identifican en cada una de las acciones de linchamiento y ataques violentos contra quienes se atrevan a retar la superioridad blanca.

Se calcula que el KKK cuenta con unos 8 000 miembros activos en todo el territorio, aunque a partir del 2016 se reconoce su crecimiento, fundamentalmente en los estados sureños.

Hay que recordar que los grupos neonazis de Estados Unidos comparten los ideales antisemitas y el amor por Adolfo Hitler y la Alemania nazi.

El accionar de estos grupos está amparado por la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense.

Cómo olvidar la marcha de un grupo neonazi en el pueblo de Skokie, (Illinois), de mayoría judía que lucían esvásticas, autorizados en su acción por la Corte Suprema de Justicia. Sus integrantes forman parte de grupos como el Partido Nazi o el Movimiento Nacional Socialista o el más visible de todos, la Alianza Nacional.

El Partido Estados Unidos Libertad, formado en el 2009, tiene como programa principal el racismo y la lucha contra los inmigrantes.

Por somero que sea, el análisis de la situación de racismo que corroe a la sociedad norteamericana conduce a la conclusión de que el asunto va más allá del enfrentamiento entre blancos y negros, y conduce hasta las entrañas mismas del sistema, su política y su concepto de libertad expresado en la Constitución.

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emilio Fernández lobeiras dijo:

1

20 de agosto de 2017

03:18:55


El Señor Trump, es, y pasará a la historia, cómo el presidente más contradictorio, de todas las administraciones, en USA. Cualquiera de sus discursos, improvisados o no, son eso: la indefinición en su esencia pura. Aplaca el fuego, echando gasolina, bien sea en politica nacional, como internacional. Me pregunto: ¿algún estadista puede durar, los años para los que ha sido electo colisionando en lo interno, y lo externo, hablando como sistema politico?...¿no se ha dado cuenta el Señor Trump, que USA es un estado multiracial,y multinacional, dónde el equilibrio, en el discurso, juega un papel fundamental?... Creo que el séquito de asesores que tiene, o le están jugando una mala pasada, o pasa de ellos, y hace primar su voluntad, de verdad, repito, y me reafirmo en decir que es errático e impredecible.