ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Unos 160 profesionales de la salud cubanos continúan trabajando en Timor Leste. Foto: Tomada de Facebook

El 7 de diciembre de 1975, cuando el ejército de Indonesia invadía Timor Leste «bajo el temor y el pretexto de que no querían una nueva Cuba en el Oriente», pocos imaginarían que ya había comenzado a fraguar una amistad entre dos pueblos, distanciados quizá en el mapamundi, pero con más de una semejanza, rememora para Granma Maubere Lorosae da Silva Horta, embajador de la República de Timor Leste en Cuba.

Un día antes, dice, el entonces presidente de Estados Unidos, Gerald Ford, y (su secretario de Estado) Henry Kissinger aprobaban en Yakarta (la capital de Indonesia) la invasión que desataría una violenta ocupación de 24 años, destruyera el 98 % de la infraestructura del país, y costaría la vida de alrededor de 100 000 personas, en una nación que había sufrido ya por casi cuatro siglos el coloniaje de Portugal.

«El 20 de mayo del 2002, luego de un largo y duro camino de lucha, Timor Leste declaraba su independencia, y Cuba sería después de China, el segundo país del mundo en reconocerla», señala Lorosae da Silva Horta, al hablar justamente del aniversario 15 del establecimiento de relaciones diplomáticas entre nuestras naciones.

Para el diplomático, se trata de 15 años de contactos oficiales, «porque los vínculos entre Cuba y Timor ya existían desde la década del 70, con varios líderes timorenses que habían visitado, incluso, la Mayor de las Antillas, la cual siempre apoyó nuestra causa de liberación».

Menos de 30 médicos quedaron en Timor Leste cuando finalmente se emancipó, contando incluso con aquellos que eran extranjeros; y un cuadro de salud caracterizado por numerosas enfermedades como la malaria, el dengue y la tuberculosis. «Y ahí estuvo Cuba, que dio a Timor la mayor y más valiosa contribución, vital para cualquier país, en el sector de la salud», explicó.

Fue en Kuala Lumpur, Malasia, en el año 2003, durante la XIII Cumbre del Movimiento de los Países No Alineados, que «con aquella promesa» se consolidaría una relación de amistad y respeto mutuo. El Comandante Fidel Castro se reunió con el comandante Xanana Gusmao, padre de la nación en ciernes, y con el doctor Ramos Horta, entonces ministro de Relaciones Exteriores, y dio su palabra al joven Estado, que Cuba formaría a 1 000 médicos timorenses.

Asimismo, indicó el despliegue de una brigada médica cubana compuesta por 300 cubanos en Timor Leste, que llegaría a esta nación del sudeste asiático en el año 2004, con la misión de ayudar al sistema de salud del país, al tiempo que los médicos timorenses estaban siendo entrenados en Cuba.

«Un pueblo sin salud jamás desarrollaría su economía, nos dijo Fidel».

De acuerdo con el embajador, hasta el mes de enero del 2017, 911 jóvenes de Timor Leste han sido formados por Cuba como médicos, y unos 160 profesionales de la salud cubanos continúan trabajando en Timor. Para este año, se prevé que se gradúen más de 55 nuevos médicos timorenses.

«La promesa de Fidel ha sido cumplida», sostuvo Lorosae da Silva Horta, quien confiere además especial relevancia a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, creada en el año 2005 en Timor por iniciativa de la brigada médica cubana en esta tierra, y que estaría a cargo de profesores de la Mayor de las Antillas; y a la cual regresan a impartir clases jóvenes ya formados como médicos en Cuba y que ahora cursan, también en la Isla, la especialidad.

«El resultado fue bastante claro, una disminución evidente de enfermedades como la malaria, una menor incidencia de tuberculosis, disminuyó la mortalidad infantil… Somos en estos momentos, de los países que en Asia cuentan con una mejor tasa de médicos por habitantes», refirió.

Para el diplomático timorense, ningún otro país, sino Cuba, hubiese podido brindar esa ayuda, y es debido a las características de la medicina cubana, a la visión de Fidel. «Formar 1 000 médicos en otros países sería extremadamente caro, y ningún otra nación hubiese regalado todo esos recursos como Cuba».

Fidel, dijo, tenía una idea aún más preclara; y es que en Timor Leste, llegado el momento, nazca un proyecto como la Escuela Latinoamericana de Medicina, en la región de Asia Pacífico, que facilite la formación de profesionales de la salud en esta latitud del mundo.

«El año pasado se habló mucho de la posibilidad futura de enviar una brigada mixta de médicos cubanos y timorenses a Guinea Bissau, o a otro país que lo necesite. Sería la primera vez que ello ocurra, lo que muestra el grado de amistad que hay entre nuestros dos pueblos, y sería maravilloso, pues la mayor parte de nuestros médicos han sido formados en Cuba», expresó.

«Cuba nos ayudó a libertarnos de las enfermedades, y creo que puede también ayudarnos a libertarnos de la dependencia al petróleo y gas natural; porque en estos momentos la prioridad del gobierno de Timor Leste es diversificar nuestra economía, que depende en más del 90 % del crudo», subrayó el embajador, para quien es significativo que en los últimos años la cooperación entre ambos países se haya expandido a otras áreas, además de la formación profesional.

Cuba, expresó, ha contribuido enormemente también a la alfabetización de adultos con una brigada de maestros, además de la presencia de expertos en agricultura, arquitectos, ingenieros y otros profesionales que trabajan en Timor Leste.

La industria, la producción de fármacos, la cooperación en los ámbitos de la defensa, la seguridad, la protección del medioambiente y la lucha contra incendios, son áreas en las que las relaciones bilaterales de colaboración tienen un gran potencial para extenderse, comentó el entrevistado.

Para el embajador, «las relaciones entre los líderes y los gobiernos de los dos países son muy cercanas y cálidas; y ello se ve en la forma en que nuestros dirigentes son tratados cuando viajan a Cuba. Pero, también las relaciones entre personas son bastante cercanas. Somos pueblos que hemos compartido, con amor, lo poco que tenemos», señaló.

Desde su independencia, Timor Leste ha denunciado constantemente la injusticia del bloqueo norteamericano a la Isla, y ha dado su voto en contra de esa medida extraterritorial en el seno de las Naciones Unidas. Asimismo, ha defendido la posición de retornar el territorio que ocupa la ilegal base naval estadounidense en Guantánamo a Cuba, y acompañó activamente la campaña por la liberación de cinco cubanos detenidos arbitrariamente en prisiones de Estados Unidos.

Su expresidente y ganador del Premio Nobel de la Paz José Ramos Horta ha nominado en varias ocasiones a las brigadas médicas cubanas para optar a este galardón.

La relación fraterna entre Timor Leste y Cuba ha dado muestras durante estos 15 años de vínculos estrechos y un enorme potencial de cooperación, de beneficio mutuo, refirió Lorosae da Silva Horta.

«En medio del Caribe puedes ver el mapa de Cuba que semeja la forma de un caimán. Al otro lado del mundo, Timor Leste tiene, caprichosamente, la forma de un cocodrilo. Pero esta es una más de las cosas que une a dos pueblos que lucharon largo y duro por su independencia y continúan luchando hoy contra las tendencias neocoloniales», dijo.

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Francisco Javier Medina feijoo dijo:

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20 de mayo de 2017

19:47:15


Excelente artículo, nosotros tuvimos el honor de ser el primer colaborador de la salud cubana en llegar a ese bello y noble país el 15 de febrero del 2004, solo quisiera rectificar que la primera brigada de colaboradores cubanos estaba constituida por 15 integrantes y yo 16. No fue hasta finales del 2015 después de culminado el conflicto armado ocurrido en Dili que la brigada alcanzó la cifra de más de 300 colaboradores