
El pasado año Nicaragua depositó por tercera vez consecutiva su confianza en el Comandante Daniel Ortega y lo reeligió como presidente de la nación centroamericana para el periodo 2017-2021.
Junto a su esposa y compañera de fórmula Rosario Murillo, Daniel se alzó con el 72,5 % del voto popular, por lo que el FSLN y la Revolución Sandinista recibieron otro impulso para continuar trabajando por un futuro mejor en Nicaragua.
A inicios de este año, en su investidura, el Comandante destacó la labor del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que, desde su llegada al poder en el 2007, comenzó un proceso de reconstrucción de un país que sufrió durante varios años las consecuencias de gobiernos neoliberales.
Hace una década, el FSLN -con Daniel Ortega al frente- llegó a la presidencia centrado, no en derrocar un sistema impuesto por el expansionismo norteamericano, sino en conseguir «la unidad para erradicar la pobreza, el hambre, para mejorar las condiciones de vida de las familias, para dignificar a la familia nicaragüense», según el propio mandatario.
Asimismo durante esta nueva investidura el Comandante ratificó el compromiso «de seguir trabajando en unidad con todas las fuerzas económicas, sociales y políticas de nuestro país, a seguir trabajando en unidad por el bienestar de nuestro pueblo, a ir fortaleciendo esta gran alianza».
Daniel mantuvo su promesa de continuar impulsando programas sociales emblemáticos como Hambre Cero, Usura Cero, la Merienda Escolar, el Bono Productivo y Casas para el Pueblo que han beneficiado a miles de nicaragüenses.
Otro de esos programas, Plan Techo- gracias al cual familias pobres obtienen insumos básicos para mejorar sus viviendas- llegará este 2017 a 200 000 familias del país, según la vicepresidenta Rosario Murillo.
Para este periodo presidencial, el Ministerio de Hacienda del país confirmó que se trabaja en una inversión de 6 000 millones de dólares en proyectos sociales, para mantener la lucha contra la pobreza.
Gracias a estos programas la población nicaragüense ha notado una gran mejoría; de acuerdo con el Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe del año 2016, la esperanza de vida al nacer en dicha nación aumentó en 11 años y el promedio de años de escolaridad en 2,4 años.
Respecto a la economía nicaragüense también las cifras acompañan la labor del gobierno. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pronosticó recientemente que el Producto Interno Bruto crecerá este año un 4,6 %, cifra que coincide ligeramente con el 4,5 % previsto por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
De acuerdo con esas cifras la economía de Nicaragua será la segunda de mayor crecimiento en la región centroamericana, solo detrás de la panameña.
Los próximos cinco años le darán la oportunidad al gobierno sandinista de Daniel Ortega de continuar cosechando éxitos en Nicaragua, y de mantenerse inmersos y activos en los mecanismos de integración regional ante la brutal ofensiva de la derecha.














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Miguel Angel dijo:
1
28 de abril de 2017
05:00:52
MARIA CARLA dijo:
2
28 de abril de 2017
09:54:33
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