ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Actualmente cerca de 256 000 refugiados somalíes se encuentran en el campamento de refugiados de Dadaab, en Kenia. Foto: ACNUR

Durante varios años Somalia ha estado en los titulares del globo por cuestiones relativas a la guerra, el hambre o la inseguridad. Sin embargo, el pasado miércoles 8 de febrero la nación más oriental del Cuerno Africano calificó en el cast noticioso mundial por otra razón. Las elecciones parlamentarias que se venían planificando desde hace poco más de un año y no terminaban de concretarse, finalmente se llevaron a cabo.

Algunos medios de prensa las apuntan en el calendario como «las primeras democráticas de los últimos 20 años» en ese país con sistema político de República Parlamentaria Federal.  Al culminar los comicios, la mayoría de los votos del Parlamento recayó en la figura de Mohamed Abdullahi Farmajo, quien ya había ocupado el cargo de primer ministro en el 2012. Se trata del noveno presidente en la historia somalí; un hombre de 55 años, con experiencia política y diplomática que además cuenta con la ciudadanía estadounidense.

Ese detalle, al parecer, pudo haber influido en su elección, si se observa el mapa diplomático de estas fechas en que el estadounidense Donald Trump se convirtió en el huésped número 45 de la Casa Blanca y adopta medidas unilaterales contra ciertos países, incluido Somalia. Trump incluyó a esta nación africana en el polémico veto migratorio que aún se debate en las cortes norteamericanas por las posibles violaciones a la constitución.

De manera contrastante, hay que decir algo: es precisamente en Estados Unidos donde reside una parte considerable de los emigrados somalíes. Desde Washington se envía ayuda financiera al país africano y en las universidades de la potencia norteamericana, también, se formó el actual presidente Farmajo, graduado de Historia y Ciencias Políticas.

Pero no es sino su doble nacionalidad lo que coloca al ex primer ministro en el centro de las expectativas de la élite somalí, esperanzada por que se exonere a la nación africana del mencionado veto migratorio, efectivo para otros seis estados de mayoría musulmana.

Mientras desde Washington se anuncia, igualmente, el amenazante recorte de la ayuda a Somalia, el actual presidente —reconocido por su predecesor y principal adversario en las urnas— advirtió que enfrentará desde su puesto importantes desafíos, entre ellos la sequía que se agrava, con riesgo —avisado por la FAO— de hambruna como consecuencia, y la seguridad, amenazada por la milicia Al Shabaab y sus ataques terroristas, informó la agencia EFE.

Sin embargo no constituyen estos los únicos retos a asumir tras su llegada al poder, teniendo en cuenta que hereda un país desgarrado por guerras tanto antiguas como de nuevo formato: el grupo terrorista Al Shabaab ha sumido al país y al estado fronterizo de Kenia en una especie de Austwitz moderno, con atentados frecuentes cada semana.

Asimismo, es historia ampliamente documentada una de las peores crisis alimentarias que atraviesa Somalia desde julio del 2011, por causa de una sequía catalogada como la más intensa en 20 años y que afectó algunas zonas de Kenia y Etiopía. Más de tres millones de personas se encuentran en riesgo de morir por desnutrición y algunas zonas no eran accesibles para los organismos de ayuda por la presencia de grupos insurgentes, según sus portavoces.

En el 2012 los partidos políticos se reunieron para crear una constitución, a fin de eliminar el gobierno de transición establecido en el 2004 y unificar al país, tras décadas de contiendas tanto internas como con países vecinos como Etiopía, al cual invadieron —luego de obtener la soberanía de las metrópolis francesa e inglesa. Fue entonces cuando intervinieron otras fuerzas en el conflicto —convertido en internacional— y brazos cubanos se sumaron a la causa etíope en aras de proteger sus fronteras tras la agresión somalí. Desde esa etapa, en la década del 70, las relaciones bilaterales se tensaron y terminaron por romperse. El país del Cuerno se giró así hacia los Estados Unidos.

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Durante la era de Barack Obama, EE.UU. redobló su presencia militar en la nación africana y mantuvo el flujo de ayuda económica, de acuerdo con fuentes locales. De ahí el impacto que supone para Mogadiscio el recorte y las sanciones impuestas por Trump desde la Casa Blanca.

No obstante, el país golpeado por la corrupción ahora vuelca sus esperanzas hacia un hombre que se presenta como gran luchador contra este flagelo, con el perfil político y experiencia necesarios para sentar las bases de una nueva Somalia.

Naciones Unidas felicitó al nuevo presidente federal, de acuerdo con un cable de la agencia PL. «La misión de la ONU dio la bienvenida al triunfo del ex primer ministro, y el representante especial de Naciones Unidas en Somalia, Michael Keating, garantizó el apoyo de la organización al mandatario y al pueblo de cara a esos retos», puntualizaba la nota.

Asimismo, otra instancia de la ONU, la Agencia para los Refugiados (Acnur) —tras hacerse eco de la decisión del Tribunal Supremo de anular el cierre del campamento de refugiados de Dadaab, el mayor del mundo— afirmó que vigilará de cerca lo que ocurrirá a partir de ahora con los refugiados somalíes en Kenia.

Aunque los kenianos arguyen que el campamento «se ha convertido en un refugio para el terrorismo y otras actividades ilegales», el portavoz de Acnur Babar Baloch, declaró que «el regreso de refugiados, en este caso de los somalíes, a su país de origen debe ser voluntario y producirse con seguridad y dignidad cuando las condiciones lo permitan».

Ahora que Somalia estrena presidente tal vez esas condiciones de que habla Baloch estén más cerca de lo que somos capaces de creer y los 256 000 refugiados somalíes del complejo tentacular de Dadaab, situado cerca de la frontera con Somalia, regresen a su patria, después de 26 años de ausencia provocada por la sequía y por la guerra civil que desde 1991 los obligó a huir de  las atrocidades cometidas por los islamistas radicales. 

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Miguel Angel dijo:

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17 de febrero de 2017

08:17:08


Me gustó mucho el trabajo de la periodista Darcy Borrero Batista, porque expresa de manera fehaciente y bien argumentada la grave situación por la q atraviesa esta nación, como parte de toda una región. La crisis alimentaria en el Cuerno de África va en aumento, con 12 millones de personas en Djibouti, Etiopía, Kenya, Somalia y Uganda (desconociendose por la ONU la de Eritrea), necesitadas de ayuda de emergencia. Algunas zonas en el sur de Somalia sufren de hambruna. Siempre existe la esperanza de q mejore la vida de tantos millones de personas, en medio de la gran penuria, las carencias, las peores condiciones para un ser humano. La voluntad política de las grandes naciones para la solución de tales calamidades, ha estado ausente en todo momento, sin pecar de escéptico, dudo mucho, q la presencia de una persona, el Sr Michael Keating pueda modificar la trágica situación, se necesita mucho mas q eso.

Darcy Respondió:


17 de febrero de 2017

18:41:54

Muchas gracias, estimado Miguel Ángel. Buen día para usted