ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Colonias israelíes en Palestina ilegales y consideradas internacionalmente como 'crímenes de guerra'. Foto: palestinalibre.org

Cuando el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas aprobó la reciente resolución que condena la construcción de asentamientos judíos por parte de Israel en tierras palestinas, se reconoció una injusticia que se ha prolongado por cerca de 70 años y resulta un foco de inestabilidad en la región de Oriente Medio.

Un elemento nuevo diferenciaba al documento en relación con otros: Estados Unidos esta vez se abstuvo, es decir, no vetó el fallo ni brindó el habitual apoyo que Tel Aviv esperaba.

Cuando el premier israelí Benjamín Netanyahu supo de lo ocurrido en la ONU, sin reflexión alguna, aseguró que no cumpliría con la resolución y hasta amenazó con desacatar otros compromisos con la organización internacional.

«La administración Obama no solo ha fracasado en proteger a Israel contra esta conspiración en la onu, sino que se ha confabulado con ella entre bastidores», dijo Netanyahu en el comunicado, al tiempo que definió a su país como la «única democracia de Oriente Medio».

Difícil de creer eso de que Israel es una democracia, pues dista mucho de lo mínimamente racional cuando de conceptos se trata.

El mundo sabe —y muy bien— que el llamado conflicto israelo-palestino solo se solucionará cuando Estados Unidos deje de apoyar y financiar militarmente al gobierno sionista.

Solo repasemos algunas de las decenas de resoluciones, mandatos, acuerdos y otros aprobados por la Asamblea General y otras dependencias internacionales y veremos que en ningún momento Israel cumplió ni tampoco las administraciones norteamericanas lo hicieron.

Se trata de que el Estado sionista, en todo caso, es muy importante para Estados Unidos por tratarse de una punta de lanza en la región del Oriente Medio, hacia donde Washington ha llevado infinidad de guerras y el petróleo motiva los intereses de sus transnacionales.

Cuando ocurren hechos como la política de exterminio israelí contra los palestinos, Naciones Unidas y la comunidad mundial en pleno, debían preguntarse cómo es posible que exista una nación que no cumpla ninguna de sus resoluciones y —lo más peligroso— que Estados Unidos lo haya convertido en una potencia nuclear, sin que Tel Aviv admita la inspección de sus instalaciones atómicas como se establece en los compromisos internacionales.

Dada la actitud israelí, resulta difícil creer que esta última resolución del Consejo de Seguridad garantice que el gobierno sionista no continúe la construcción de los asentamientos judíos en tierras palestinas.

Tampoco es casual que el futuro presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidiera a la actual administración Obama que vetara el documento propuesto por Egipto que exige la detención de los asentamientos en tierra Palestina. Cuando esto ocurre vale la pena repasar un poco la historia del conflicto y de lo poco o nada que se puede esperar de una resolución de la onu, por cuanto el mayor implicado declara con toda desfachatez que no la cumplirá.

Podemos recordar aquel gran triunfo en la ONU, cuando la Asamblea General aprobó por 138 votos a favor, nueve en contra (entre estos Estados Unidos e Israel) y 41 abstenciones, la admisión de Palestina como Estado observador, lo que implicaba —de respetarse— el reconocimiento de la soberanía de los palestinos sobre el territorio que ilegalmente ocupa Israel desde 1967.

Si analizamos el momento mismo cuando comenzó este conflicto, rememoremos que la Resolución 181 de Naciones Unidas aprobada el 29 de noviembre de 1947, recomienda la partición del territorio hoy en disputa, en un Estado judío, un Estado árabe y una zona bajo régimen internacional particular.

La resolución jamás se aplicó y seis meses después de su aprobación, el 15 de mayo de 1948, el mismo día en que finalizó la ocupación británica del territorio, fue proclamado el Estado israelí, lo que provocó que dos días después comenzara la primera guerra árabe-israelí.

Otros documentos a lo largo de estas décadas han creado esperanzas luego frustradas por la acción sionista.

Así ocurrió cuando el 22 de noviembre de 1967, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 242 que «exige la instauración de una paz justa y perdurable en Oriente Medio», que pasa por «la retirada del ejército israelí de territorios ocupados» y el «respeto y reconocimiento de la soberanía y la integridad territorial y la independencia política de cada Estado de la región y su derecho a vivir en paz en el interior de fronteras reconocidas y seguras, al abrigo de amenazas y actos de fuerza».

Sin embargo, hoy la Cisjordania palestina está rodeada por un muro de hormigón de 700 kilómetros que, según organismos internacionales, Israel ha construido con un trazado que en un 80 % pertenece a tierras palestinas.

Y, solo en Gaza, el impacto de la guerra, además de causar cientos de muertes de palestinos y la destrucción de viviendas y otras instalaciones, ha provocado que —según cifras de Naciones Unidas— unos 373 000 niños han tenido que recibir asistencia sico-social y 485 000 personas han sido desplazadas. Además, un millón y medio de personas que no viven en refugios no tienen acceso a agua potable.

Ojalá la nueva Resolución de la onu ponga fin a la construcción de los asentamientos ilegales que Israel levanta en tierra palestina, cuando ya suman más de medio millón los colonos judíos viviendo en esas casas levantadas por Israel, en desafío a las normativas y acuerdos internacionales. Sería una clara señal de que la comunidad internacional está dispuesta a tomar cartas en el asunto. De lo contrario, la noticia de la votación del Consejo de Seguridad sería solo retórica mediática que nada cambiará para bien de los palestinos.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Mary dijo:

1

27 de diciembre de 2016

03:16:35


Israel y el Imperio son dos entes idénticos.los asentamientos no se detendrán porque la ONU los condene

Miguel Angel dijo:

2

27 de diciembre de 2016

03:56:31


Interesante trabajo el periodista Elson Concepción Pérez. Concuerdo al 100 %, el actual Israel es un engendro maléfico del mal con la complicidad de Gran Bretaña, EEUU y otras potencias occidentales, el malcriado y consentido de occidente, hace y deshace como desea, vocifera, amenaza, a pesar del repudio de la comunidad internacional, por supuesto, conoce perfectamente q está apoyado por los EEUU. La posición de abstención del Sr Obama es pura fachada, felonía, hipocresía, lo apoya incondicionalmente, entregándole una ayuda militar récord de 40 000 millones de dólares, suficiente para eliminar el hambre y la miseria en el planeta. Acaso no ocurre así con el bloqueo yanqui a Cuba? 196 países en contra, EEUU se abstuvo en la última votación, pero se mantiene incólume, tácita demostración q no existe la mas mínima democracia en el seno de las NNUU (denunciado en múltiples ocasiones por nuestro Comandante en Jefe y otras relevantes personalidades), sólo se aplica cuando los amos lo desean, no es precisamente el caso del conflicto entre Israel y Palestina, será una resolución mas, al menos quedará plasmado como una denuncia más de la comunidad internacional contra el horrendo crimen q comete el sionismo al amparo de los EEUU y otras potencias occidentales. La manipulación y el doble rasero para medir las injusticias y el cumplimiento de los DDHH se realiza de acuerdo a los intereses de los EEUU y otras potencias occidentales. El cesarismo yanqui debe cesar!!!!!!!

César Pascual dijo:

3

27 de diciembre de 2016

09:27:39


Muy ilustrativa la nota. Sería de gran importancia colocar algunos datos precisos sobre los miles de millones de dólares que los yanquis otorgaron a israelíes el año pasado. También el espacio actualmente ocupado por Israel del territorio Palestino. Actualmente el pueblo palestino vive un genocidio de la mano de los israelíes, los gobiernos que se sucedieron desde 1967 no solo son sionistas, sino guerreristas: uno a uno los primeros ministros que han desfilado por Tel Aviv han cometido, previamente, matanzas y actos terroristas. El mundo entero debe condenar con actos concretos y no con meras resoluciónes el terrorismo sionista israelí y su barbaridad. El boicot internacional a los productos de origen israelí, declaraciones diplomáticas y retirada de embajadas, sanciones económicas, prohibición de venta de armamento a los Estados miembros del consejo de seguridad, negación de visas a ciudadanos israelíes que se muevan por el mundo, son algunas de las medidas que se pueden tomar siempre en el marco del genocidio que Israel perpetra sobre pueblo Palestino.

Roberto dijo:

4

27 de diciembre de 2016

12:40:27


Solo cuando se apliquen sanciones fuertes por la mayoría de los paises, como cuando se dió la batala contra el Apartheid, se podrá vencer también el oprobioso sionismo.