ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Banderas de otras partes del mundo ondearon en la Plaza de la Revolución José Martí durante el tributo al Comandante en Jefe Foto: de la autora

Con la partida física del eterno Comandante en Jefe Fidel Castro, la atmósfera citadina estuvo cubierta por la tristeza, el silencio, las calles con pocos transeúntes y conversaciones recurrentes en un mismo tema: la magia del futuro con la ausencia de un ser querido.

Al conocerse la noticia del fallecimiento el 25 de noviembre, Granma Internacional conversó con varios turistas presentes en la Isla caribeña. Andrés Fabián Pérez, natural de la ciudad Maipú, provincia argentina de Mendoza, manifiesta que al enterarse del hecho le produjo asombro y sorpresa. Aunque conocía de la enfermedad del líder, nunca supuso el día del deceso de un hombre tan gigantesco.

El argentino señala: «Caminé por las calles habaneras el sábado 26 de noviembre y percibí tranquilidad. Los cubanos hablaban con tristeza. Vi jóvenes portando carteles con frases de cariño como si fuera un familiar fallecido. Estuve en la Plaza de la Revolución y presencié los preparativos para desarrollar la ceremonia fúnebre».

Declara que desde pequeño siempre quiso conocer a Cuba, sus padres le hablaban del Che Guevara, de Fidel Castro y de la Revolución cubana. Luego, en la adolescencia leyó materiales y disfrutó de varios audiovisuales dedicados a la Isla Mayor del Caribe, de ahí creció su interés por visitar el país.

El también funcionario público afirma sentirse sorprendido por el orden y la seguridad ciudadana. Ninguna vez presenció hechos delictivos, tampoco vio tráfico o consumo de drogas, nunca notó desnutrición y por doquier distinguió servicios de salud al alcance de todos y además entabló conversaciones con las personas en la calle y percibió un buen nivel de información. Piensa que esos logros se deben al legado de la obra del estadista caribeño y al devenir del proceso revolucionario.

Su compatriota, Virginia Migani nacida en Mendoza pero residente en Santiago de Chile, valora de extraordinario su periplo por territorio cubano. «Presencié la noticia del fallecimiento de Fidel y nunca imaginé que fuera a morir justo cuando realizo mi primera visita a Cuba. Siento la emoción de encontrarme en un momento histórico para la humanidad», apunta la joven.

Ella jamás tuvo la oportunidad de conocer personalmente a quien fuera el presidente de la República, ni siquiera en una plaza pública, por lo cual esa figura legendaria constituye un ícono y un emblema. Describe La Habana, en ese momento memorable, como un día de duelo, aunque se realiza lo cotidiano.

Regresó a su país admirada por el desarrollo cultural alcanzado en la sociedad, uno de los legados construidos por la Revolución bajo la conducción del dignatario caribeño. Aseveró apreciar una energía muy positiva, en cuanto a socorrer a los demás. Para ella, los cubanos son amorosos, empáticos y solidarios, «se esfuerzan por ayudar. Adoro este clima con su calor humano y social», expresa la joven decoradora de interiores.

Destaca que los medios de difusión masiva caricaturizan a Cuba de una forma muy trágica y visitar la Isla significa desmitificar ese pensar impuesto por la gran prensa internacional. A su criterio, Fidel Castro tuvo la capacidad de emocionar más a allá de trazarse metas. Lo compara con Simón Bolívar y San Martín, quienes vivieron para hacer bien a su patria, entendida en el concepto de humanidad. Siente curiosidad por aprender de esas figuras emblemáticas la motivación para realizar cambios sociales.

Su esposo, el chileno Iván Marcelo Casas Gómez califica de extraordinaria su visita a la Mayor de las Antillas. «Llegué con muchas preguntas, pero me voy con la certeza de encontrarme con un pueblo feliz y digno», apunta el abogado chileno.

Los colombianos Andrea Oramas Rodríguez, Tito Augusto Gaitan Crespo y Sergio Serrano Mantilla escucharon la noticia del fallecimiento en Bogotá. Ellos, el sábado 26 de noviembre visitaron la embajada cubana, imaginaron un lugar vacío porque llovía copiosamente pero encontraron a muchas personas, quienes llevaron flores, colocaron carteles y coreaban consignas.

Inmediatamente pensaron en viajar para acompañar al pueblo cubano, cancelaron compromisos laborales, buscaron boletos en las líneas aéreas y pudieron estar a tiempo para el acto efectuado en la Plaza de la Revolución de la Habana, el martes 29 de noviembre.

A pesar del cansancio, escucharon los discursos de los presidentes visitantes y se levantaron muy temprano para ver el paso de la Caravana con las cenizas de Fidel partir hacia Santiago de Cuba. Andrea relata: «Sentí un inmenso respeto por la figura de Fidel y me sorprendió ver a los jóvenes, adolescentes y niños hablar con compromiso político del proceso revolucionario. Escuché expresiones de admiraciones hacia el Comandante que guió el rumbo de la Isla».

La chilena Marisol Molina Silva también viajó a Cuba en esos días memorables, acompañada de varios de sus compatriotas, quienes encontraron boletos disponibles en un vuelo con destino a la provincia oriental de Holguín y allí esperaron el paso de la Caravana.

Junto a otros periodistas extranjeros partió en un bus detrás de la fila de autos que transportaban la urna con la caja de madera, envuelta con la bandera cubana y el nombre incrustado de Fidel Castro Ruz en letras doradas. Presenció el respeto asumido por los pobladores de Holguín, Bayamo y Santiago de Cuba, en casi 70 kilómetros de carretera.

Marisol describe el momento: «Me llamó la atención el perfecto orden del pueblo, no se necesitaron vallas, sogas o cuerdas para contener la multitud de personas apostadas a ambos lado de la vía. Recibí un luto respetuoso y una Cuba silenciosa, con absoluto recogimiento y con muchos mensajes de esperanzas para los tiempos que vienen. Viví una disciplina cívica impresionante».

El doctor Rodolfo Arozarena Fundora, integrante de la Brigada Médica en Trinidad y Tobago, escribió a Granma Internacional el 26 de noviembre de 2016. «Hoy no dormimos, aun no despertamos por la tristeza del alma».

En un sentido poema, expone: «Supimos por mucho tiempo, que (Fidel) era nuestro, de todos, del tiempo, era idea, inteligencia, pensamiento, fortaleza, tenacidad y resistencia. Su ejemplo se esparcirá en todos los confines donde llegue el viento. Sus principios, rayos del sol, se convierten en el recuerdo eterno. Estará contigo, con ellos, con todos y conmigo. Siempre vivo, firme, palpable, conduciendo nuestro rumbo».

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Marisol Molina dijo:

1

10 de enero de 2017

09:34:33


Un privilegio ser testigo de un momento histórico y que este testimonio sea considerado en el diario de la revolución, abrazos desde Valdivia, Chile.