El paso del huracán Matthew por territorio haitiano obligó a aplazar las elecciones de este domingo 9 en las que seis millones de ciudadanos fueron convocados a elegir al sucesor del expresidente Michel Martelly.
El presidente del Consejo Electoral Provisional (CEP), Leopord Berlanger, anunció la suspensión temporal de los sufragios hasta la próxima semana, cuando se notifique la nueva fecha. Berlanger afirmó que por el momento «no podemos garantizar la distribución de los materiales (electorales) en el país», cuya parte sur se encuentra incomunicada tras la caída de un puente.
Casi un año ha transcurrido desde que se celebró en esa nación caribeña la primera vuelta de las presidenciales, en las que se enfrentaron 54 candidatos de más de 100 partidos o plataformas políticas.
Tras la invalidación de los resultados de esas elecciones por supuestas irregularidades, el Consejo Electoral Provisional volvió a convocar a todos los aspirantes inscritos en el 2015.
Tras una serie de alianzas, el número de candidatos quedó en 27 y de ellos sobresalen cuatro que en el sufragio anterior quedaron en las primeras posiciones: Jovenel Moise, del Partido Haitiano Tet Kale (PHTK); Jude Celestin, de la Liga Alternativa por el Progreso y Emancipación Haitiana (Lapeh); Moise Jean Charles, de Plataforma Dessalines; y Maryse Narcisse, del partido Familia Lavalas.
Los expertos consideran que entre esos nombres se encuentra el del próximo presidente de Haití; sin embargo, conocer a fondo las propuestas de cada candidato se hace difícil, pues los grandes medios no le dedican espacio al panorama electoral haitiano, sobre todo en el contexto del paso de Matthew por el país.
De lo poco que se conoce, Jovenel Moise, un empresario agrícola de 48 años, afirmó que tiene grandes ideas para transformar al país utilizando los recursos a su alcance: «voy a aprender del pasado; vamos a fortalecer lo bueno y multiplicarlo».
Por su parte, el ingeniero mecánico Jude Celestin propone edificar una mejor nación para todos basada en el respeto de los derechos humanos: «queremos construir un país de justicia social y solidaridad», expresó al presentar su campaña en agosto pasado.
Para muchos, Moise Jean Charles, un exsenador de izquierda, es el candidato del pueblo, y sus principales seguidores dicen que no confían en el sistema electoral, por ello es muy probable que no asistan a las urnas.
La candidata de Familia Lavalas —que si gana podría convertirse en la primera mujer presidenta de Haití— ha enfocado su discurso en la parte más modesta de la población. «Los pobres son marginados por la élite. Hoy ha llegado la hora del cambio. Lavalas va a retomar el poder y a cambiar las cosas», reza uno de los lemas de su campaña presidencial.
Tras la publicación de los resultados, que como ha pasado en ocasiones anteriores no tiene una fecha definida, si ninguno de los candidatos obtiene el 50 % más un voto, los haitianos deberán volver a las urnas el próximo 8 de enero y escoger entre los dos más votados.
UNA NACIÓN DEVASTADA Y SIN PRESIDENTE
Tras cumplir el tiempo de su mandato, el entonces presidente Michel Martelly dejó su puesto en febrero de este año sin dejar ningún sucesor.
Un acuerdo de Martelly con representantes del Senado y la Cámara de Diputados, permitió que en ese mes pasara a ocupar el cargo de manera provisional Jocelerme Privert, presidente del Senado y con 35 años de experiencia como servidor público.
Privert ocuparía la presidencia provisional solo por 120 días y luego se convocaría a elecciones, pero casi ocho meses han transcurrido desde entonces.
El que resulte electo como nuevo mandatario tiene ante sí al país más pobre de Latinoamérica y el Caribe y que aún se enfrenta a las consecuencias del nefasto terremoto del 2010.
Aunque han pasado seis años, 60 800 haitianos aún continúan viviendo en campamentos, según datos de Telesur.
Asimismo, el 60 % de una población de diez millones de habitantes vive en la pobreza, solo el 25 % de los niños tiene acceso a la educación secundaria, y al menos 10 000 haitianos han muerto de cólera.
Mientras la naturaleza parece ensañarse contra esta pequeña nación caribeña, los haitianos deberán esperar aún más para elegir a su nuevo presidente.














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