ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Mantener conversaciones por cerca de cuatro años sobre seis puntos que tocan la raíz de los problemas de Colombia, unificar dos visiones de país enfrentadas por las armas y acordar una hoja de ruta para sellar la paz. Eso y más se logró en La Habana. Pero es solo el tramo inicial en la ruta para cerrar las heridas de un conflicto de medio siglo.

Ahora la nación andina se apresta a comenzar una etapa muchísimo más compleja, que de­manda no solo la voluntad política y el compromiso de los actores implicados, sino el concurso de todo un pueblo y el respaldo de la comunidad internacional.

El acuerdo de más de 200 páginas que fue alcanzado en la capital cubana por las delegaciones de paz de las Fuerzas Armadas Re­vo­lucionarias de Colombia-Ejército del Pue­blo y el Gobierno de Juan Manuel Santos, será letra muerta si no es asumido por los colombianos y, sobre todo, cumplido por todos aquellos que afecta de una u otra manera.

Tras más de 50 años de guerra, cientos de mi­les de muertos, millones de desplazados y 45 meses de diálogos en La Habana, la paz estaría incompleta si se incurre en los errores del pasado.

Como se ha dicho en más de una ocasión desde que se instalara la mesa de conversaciones el 19 de noviembre del 2012, la clave para una paz estable y duradera está en las causas que llevaron a un grupo de hombres y mujeres a tomar las armas a mediados del siglo pasado y mantener esa opción hasta el 29 de agosto de este año, cuando entró en vigor el histórico inicio del cese al fuego bilateral y definitivo. Los colombianos tienen la última palabra.

 
 Fuentes: Informe del Centro Nacional de Memoria Histórica de Colombia. Titulado ¡Basta ya!: Memorias de Guerra y Dignidad, Diarios El Espectador, Semana y El País Colombia, Ministerio de Defensa Colombia

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