ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

A pesar de que ya pronto se cumplirá un año de la aprobación por la Asamblea General de las Naciones Unidas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en ocasiones pareciera que no hay dos palabras más contradictorias que estas últimas.

Alcanzar estándares de desarrollo como los del primer mundo se dibuja la mayoría de las veces como una opción que solo es posible a costa del sacrificio de la naturaleza; sin embargo, si la voluntad del hombre se impone y a ello se suman la creatividad y el talento, entonces es posible intentar el milagro.

Más allá de las diferencias contextuales, Singapur es uno de esos sitios hacia los que vale la pena mirar como ejemplo de lo que es posible hacer para lograr esta coexistencia armónica. Allí, aquellos que están entre los primeros caídos en la carrera por construir ciudades más modernas y populosas: los árboles, son por el contrario privilegiados.

Conscientes de que los espacios verdes en la ciudad ayudan a disminuir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera e incrementan las calidad de vida de los pobladores, una de las estrategias de este país asiático ha sido la de incluirlos no solo en áreas dedicadas a ello como parques, sino en todos los sitios posibles, como edificios e incluso en las vías principales.

Esfuerzos coordinados desde la National Park Board, instancia gubernamental que aúna todo lo relacionado con estos espacios verdes en la ciudad-estado, hacen posible que en solo 707 kilómetros cuadrados de superficie con que cuenta el país, hayan encontrado cabida alrededor de 13 000 hectáreas (130 km2) dedicadas a árboles y jardines.

La visión de convertir a Singapur en una ciudad jardín ha conducido la estrategia que contempla el diseño de los parques y áreas verdes comunes, incluso antes de que se desarrollen las urbanizaciones. Otro elemento importante ha sido el involucrar a la comunidad, tanto en el desarrollo como en la conservación, a partir de actividades educativas, de salud y la promoción del voluntariado, de modo que les permitan reconocer las ventajas de este tipo de entorno.

Más de mil suman los jardines comunitarios en todo el país, los cuales confieren no so­lo belleza y ambientes más sanos a las zonas residenciales, sino que incrementan su valor comercial.

Se considera que alrededor del 90 % de las familias singapurenses viven en las cercanías de un parque, mientras toma cuerpo un proyecto que conectará estas áreas, de modo que se pueda circular en bicicleta alrededor de Singapur sin tener que atravesar alguna vía de relevancia.

Otras cifras que ilustran la importancia que se le ha conferido a este tema, es que existen alrededor de 70 hectáreas de techos de edificios cubiertos de plantas y más de 1 500 árboles sembrados en los laterales y el centro de los calles.

Dos sitios dentro de la ciudad, sin embargo, representan mejor que cualquier otro los postulados de esta visión de equilibrio entre naturaleza y progreso. El primero es el Jardín Botánico, con más de 150 años de creado y que el pasado 4 de julio cumplió su primer aniversario de haber sido declarado por la Unesco, Patrimonio Mundial.

El segundo son los llamados Gardens by the Bay (Jardines en la bahía), los cuales son un vivo ejemplo de planificación, pues fueron pensados y llevados a ejecución mucho antes que la zona de desarrollo que debe rodearlos.

Abiertos al público en octubre del 2011, distintas son las atracciones que llaman la atención de los cientos de visitantes que a diario llegan hasta sus predios. Una de las más singulares son los súper- árboles, con sus 25 a 50 metros de altura, hechos de un núcleo de concreto y con paneles donde crecen las plantas y, en algunos casos, celdas fotovoltaicas que proveen de energía a las propias luces del lugar.

Constantemente los singapurenses reiteran al visitante que el suyo es un país pequeño y sin grandes recursos, por lo que la búsqueda del desarrollo los ha compulsado a generar diversas iniciativas. Loable es, no obstante, que también ese ingenio se ponga en función de crear mejores espacios para todos, algo que sin duda la naturaleza agradece ya sea con más lluvia, aire limpio, o la sorpresa de una mariposa en medio de una avenida comercial.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

yoyo dijo:

1

26 de julio de 2016

14:15:17


Q bueno q nuestras aautoridades leyeran esto y quisieran imitarlos a ver si dejamos la poda de arboles y los ponemos ornamentales dándoles valor agregado a nuesteas ciudades

Linda dijo:

2

26 de julio de 2016

22:38:52


¿Será tan difícil hacer algo similar en Cuba, adecuando esa experiencia a las características y posibilidades de nuestro país?

Ideu dijo:

3

28 de julio de 2016

08:02:35


Si se rescatara el bosque de la Habana, los jardines de las antiguas cerveceria, como la Polar, Tropical, la cotorra de Guanabacoa, el parque Lenin. y otras bellezas naturales que la naturaleza nos brindo generozamente, estaremos, mas orgulloso de la ciudad maravilla

Prudencio Respondió:


28 de julio de 2016

11:08:15

Así mismo es, pero es tanta la indisciplina social por parte de algunos de los pobladores y la desidia y desinterés por parte de las autoridades competentes que todo unido dan por resultado que nuestra bella isla este cada día mas sucia y muchas veces en estado deplorable pues cuando se inaugura alguna obra social su belleza resplandece los primeros y según va pasando el tiempo se va como que apagando sin que nadie haga nada por cuidarla y mantenerla hasta que finalmente se destruye. Ejemplos hay muchos pero solo voy a poner uno como ejemplo. La Sala Polivalente de Plaza de la Revolución que se construyo en los antiguos terrenos de la Feria de la Juventud frente a la terminal de ómnibus

Milka dijo:

4

28 de julio de 2016

14:03:49


Que envidia me da ver una ciudad tan verde y que tristeza me da ver mi país como lo dejan deteriorar, cortando arboles, ensuciando las playas indiscriminadamente los veraneantes y que no haya nadie que los multe y nadie capáz de mantener la duna limpia, cuando la madre naturaleza nos cobre todo el daño que los humanos le hicimos y continuamos haciendo es cuando realmente viene el armagedon, tantos millones de años para lograr un planeta tan hermoso y que en solo unos cientos ya lo estemos destruyendo, que pena, como podemos revertir ese daño?

Habanera dijo:

5

28 de julio de 2016

15:07:55


No basta con sembrar, además, hay que tener jardineros de verdad, porque con lo que contamos ahora mismo en la Capital son con chapeadores y barredores de hojas. Nuestras avenidas y parques están sin flores, ojalá que Áreas Verdes se dedicara más a cuidar los jardines de las Avenidas y Parques de La Habana.