Desde que el pasado 27 de febrero entró en vigor el acuerdo de alto al fuego en Siria, firmado por Rusia y Estados Unidos y avalado por una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, varias autoridades gubernamentales, así como medios de prensa han reportado violaciones por parte de grupos extremistas.
No obstante que el Centro ruso para la Reconciliación en el país árabe confirmó un ascenso a 165 en el número de las poblaciones que se unieron al proceso de paz, pasan de 714 las violaciones de la tregua por parte de los elementos terroristas aún en medio del mes sagrado musulmán del Ramadán y el proceso de apaciguamiento nacional.
No caben dudas que el acuerdo de cese al fuego tiene puntos vagos. El convenio estima la participación de todas las partes en conflicto que une, además de las coaliciones internacionales comandadas por Rusia y Estados Unidos y el gobierno sirio, a más de 100 fracciones armadas, pero exceptúa los grupos terroristas Estado Islámico y el Frente al Nusra.
La situación siria,es sabido ya, forma parte de un proyecto con el objetivo de “rediseñar el Medio Oriente” que tuvo su punto de partida con la invasión estadounidense a Irak en el 2003, pues esto beneficiaría a grandes poderes, como empresas energéticas y compañías de construcción.
El Centro de Coordinación para la tregua, en la base rusa de Hemymin, provincia de Latakia, así como fuentes sirias señalan que la última población que aceptó el proceso de reconciliación se ubica en la central provincia de Homs.
No obstante, advirtieron que los grupos terroristas continuaron violando el acuerdo, sobre todo, en las áreas de Jobar, Arbil y al Jayat, en la provincia de Damasco; además destacaron que se conoce que el Frente al Nusra recibe armamento pesado en la frontera de Alepo, 350 kilómetros al norte de la capital siria.
Las denuncias al respecto reiteran que, también desde la frontera con Turquía, se mantiene el trasiego de armas y hombres para los grupos terroristas que atacan en esta provincia a las fuerzas del Ejército de Siria.
Ígor Borodín, representante del Centro ruso para la Reconciliación declaró que casi cada semana entre tres y seis localidades se unen al acuerdo sobre el cese del fuego.
“Cada vez más jefes de las administraciones y los civiles abogan por el proceso pacífico en el país; no quieren ver a los insurgentes en su territorio ni participar en ningún tipo de juego político”, dijo.
Sin embargo, en las noticias diarias de las principales agencias de prensa, los comunicados del Ministerio de Defensa ruso y los partes oficiales del Gobierno de Damasco aparecen informes sobre violaciones al acuerdo de cese al fuego.
Varios analistas coinciden en la necesidad de buscar una forma de incluir en el acuerdo a las partes más violentas del conflicto, los grupos terroristas, pero tanto las coaliciones internacionales como el Gobierno sirio han reiterado en innumerables ocasiones su negativa a negociar con extremistas.
Quizá una de las violaciones de más impacto hasta el momento es la acaecida el pasado fin de semana cuando un total de 25 niños murieron en los bombardeos lanzados en la localidad siria de Al Quria, en la provincia de Deir Ezzor al noreste del país.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) lamentó en un comunicado la “brutal indiferencia por la vida de los niños” al tiempo que condenaban estos ataques y pedían a todas las partes en el conflicto que mantuvieran a los infantes fuera de peligro.
“Más de ocho de cada diez niños sirios, unos 8,4 millones, se han visto afectados por la guerra y necesitan ayuda humanitaria, incluyendo tanto a los que están dentro de Siria como a los que se encuentran refugiados en países vecinos como el Líbano, Jordania, Irak, Turquía y Egipto”, añadió Unicef.
Según organismos de la ONU los cinco años de conflicto en Siria han dejado un saldo de 250 000 muertos en combates, cuatro millones de desplazados a otros países como Turquía, Jordania y Líbano y más siete millones de personas han tenido que moverse dentro del país.
Por tanto a pesar del gran número de localidades que se suman al acuerdo de tregua y al proceso de reconciliación, aún no es suficiente para detener el caos que impera.
Siria se debilitó económicamente, pese a que era un país sin deuda externa y autosuficiente en la producción de alimentos y energía. Cuando el conflicto acabe, quedará un país completamente devastado, sin infraestructura de ningún tipo para explotar sus recursos naturales.
Si las actividades económicas fundamentales en la nación árabe son la agricultura, el petróleo, el turismo y la industria de la minería y el cemento, ¿quiénes serán “los salvadores” que tendrán la tecnología para extraer petróleo o para regar los campos?, ¿quiénes podrán rehabilitar los lugares patrimoniales y sitios de interés históricos borrados por las bombas?
Las grandes transnacionales europeas y norteamericanas miran hambrientas la situación.














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Vincent Betancourt dijo:
1
3 de julio de 2016
23:31:57
Pedro García dijo:
2
4 de julio de 2016
00:11:11
Miguel Angel dijo:
3
4 de julio de 2016
07:26:17
Aprendiz de periodista dijo:
4
4 de julio de 2016
13:12:58
Alejandro dijo:
5
4 de julio de 2016
13:51:14
José Antonio Respondió:
6 de julio de 2016
18:16:24
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