ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: BBC

Tres años y siete meses después de iniciados los diálogos de paz, las delegaciones del gobierno de Juan Ma­nuel Santos y las Fuerzas Ar­­ma­das Revolucionarias de Colombia-Ejér­cito del Pueblo (FARC-EP) anunciaron en La Ha­ba­na un histórico acuerdo sobre el fin del cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo.

En un comunicado conjunto emitido en la capital cubana, sede de las conversaciones, am­bas partes aseguraron que pactaron también la dejación de las armas, las garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y ma­sacres.

Los puntos convenidos este miércoles son temas claves del tercer pun­to de la Agenda de­nominado Fin del Conflicto. En el tintero que­da pendien­te todavía acercar posiciones relacionadas con la implementación, verificación y re­fren­dación del Acuerdo Fi­nal, y con algunos subtemas pendientes de otros asuntos.

En enero las partes solicitaron a la ONU monitorear el cese del fuego co­mo una fuente de resolución de con­flictos.
¡Mañana será un gran día! Tra­ba­jamos por una Colombia en paz, un sueño que comienza a ser realidad. #SíALaPaz, escribió el presidente San­tos en su cuenta de la red social Twitter.

El comandante de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, escribió en la mis­ma red social lo siguiente: “Lle­ga­mos a la Mesa de conversaciones convencidos de la necesidad de Paz, interpretando el anhelo de las mayorías, ni ven­cidos ni derrotados”.

Las delegaciones llegan a este mo­mento con gran parte del camino re­corrido, en un pro­ceso en el cual “na­da está acordado hasta que todo esté acordado”, tal y como han ex­pre­sado las partes implicadas en anteriores oportunidades.

Los acuerdos alcanzados en materia de desarrollo agrario integral, participación política, el problema de las drogas ilícitas y reparación de las víctimas dan fe de ello.

HISTORIA DE UN CONFLICTO

Las actuales conversaciones, iniciadas el 19 de noviembre del 2012 en La Habana, han avanzado como nunca antes en los esfuerzos por finalizar una guerra que ha provocado el desplazamiento de casi seis millones de personas y la muerte a 220 000.

La Fundación Paz y Recon­cilia­ción recoge los intentos anteriores por fi­nalizar un conflicto de más de cinco décadas.

En 1982 el entonces presidente Be­lisario Betancur promovió un proyecto de amnistía para desmovilizar los grupos guerrilleros en el país. De esos encuentros salió el primer acuerdo de cese al fuego con las FARC (principal movimiento insurgente fundado en 1964).

Entre los puntos de mayor impacto estuvo el reconocimiento de las FARC como un actor político. Como consecuencia, nació Unión Pa­trió­tica, el partido político de ese grupo guerrillero.

También pactaron el cese al fuego con el Gobierno otras guerrillas co­mo el M-19 (Mo­vimiento 19 de abril) y EPL (Ejército Popular de Libe­ra­ción).

En 1984 se firmó el Acuerdo de la Uribe entre el gobierno de Betancur y las FARC. Sin embargo, tres años después, el incumplimiento del Gobier­no, la falta de garantías para la vida política, los ataques y la presencia cada vez más fuerte de los paramilitares se impusieron a los anhelos de re­conciliación. Unión Patriótica fue ex­terminada.

La posibilidad de dialogar se concreta en 1991 con César Gaviria en la presidencia. La agenda establecida para las conversaciones en Tlaxcala, México con las FARC, el ELN (Ejér­cito de Liberación Nacional) y el EPL —agrupadas en la Coordinadora Gue­rrillera Si­món Bo­lí­var— y otros, in­cluía diez puntos. En esta ocasión la administración de Gaviria concretó acuerdos de paz con el Partido Revo­lu­cionario de los Trabajadores (PRT), el Mo­vimiento In­dí­gena Armado “Quintín Lame”; pero las FARC pro­siguieron con la lucha ar­mada.

A estos intentos le siguieron años de acercamiento pero sin establecer como tal un proceso abarcador. No fue hasta la presidencia de Andrés Pastrana (1998-2002) que se desarrolló otro diálogo con las FARC conocido como el Proceso de Paz del Ca­guán iniciado en 1999.

Con su “Política de Paz para el cam­bio” el gobierno y la guerrilla con­templaron temas co­mo derechos hu­manos, reformas políticas y agrarias, paramilitarismo, entre otros. Este in­tento fracasó, una vez más, debido a la falta de voluntad de ambas partes y la improvisación. El 20 de febrero del 2002 el proceso concluyó y con este nuevo fracaso, se esfumó el deseo de la reconciliación nacional.

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