ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Busto de Maceo en el Parque Nacional de los Héroes. foto de la autora

KINGSTON, Jamaica.—No debe un cubano que pise esta tierra dejar de pasar por allí. Es un sitio obligado por cuánto significa; por cuánto habla de dos pueblos.

Hay un jardín botánico en medio de Kings­ton, en Jamaica. Es el mayor espacio abierto de esta capital, con una superficie de 20 hectáreas de extensión, y es además el lugar de entierro de muchos de los héroes de este país y sitio de numerosos monumentos. Se trata del Parque de los Héroes Nacionales, fundado en 1783, y que guarda un espacio para la Mayor de las Antillas.

Earl Enisse trabaja como guardaparques en este lugar desde hace cinco años y no habla prácticamente nada de español, pero los ojos se le encienden cuando escucha la palabra Cuba y sin esperar a que terminemos la pregunta nos conduce a prisa entre los árboles hasta un modesto busto del Lugarteniente General Antonio Maceo y Grajales.

Porque es Maceo, nuestro Titán de Bronce, el único hombre, héroe, que tiene su sitio en este parque sin ser jamaicano. Es una muestra del aprecio, del respeto y la historia de lucha que une a Cuba y a esta otra isla del Caribe, desde los años azarosos del colonialismo español y las gestas independentistas. Refugio de cubanos de la talla de Maceo y Martí, sería también Jamaica el  lugar donde muriera Mariana Grajales en noviembre de 1893 a los 78 años.

“Jamaica ama a Cuba”, se le entiende decir a Earl, y luego “médicos y maestros”, y de nuevo “Cuba, África, apartheid”. Y sonríe mientras posa para nuestra cámara junto al monumento que nos trajo a este sitio, y dice haber sido testigo de la visita de presidentes y personalidades al parque.

Earl, ya lo dije, no sabe español, pero Cuba es una de esas palabras que pronuncia pronto, sin acento británico, y con la naturalidad con que se habla de alguien a quien se conoce. Es solo un reflejo del apego, respeto y cariño que se palpa en las calles de Jamaica, cuando te identificas como cubano.

No puede ser de otra manera, después de siglos de historia que atestiguan que los lazos entre ambas naciones son profundos.

Pero hace más de cuatro décadas se marcaría un hito en la relación entre nuestros pueblos, cuando cuatro países caribeños que habían alcanzado su independencia decidieron establecer relaciones diplomáticas con Cuba, pese a las presiones de Estados Unidos para aislar a la Revolución.

Eran justamente Jamaica, Barbados, Guya­na y Trinidad y Tobago, quienes decidieron aquel 8  de diciembre de 1972 de manera    conjunta estrechar nexos con La Habana, y marcar así el inicio de las relaciones entre Cuba y los posteriores miembros de la Comunidad del Caribe (Caricom), actitud digna y noble que Cuba nunca olvidaría, en tanto se reconocía que era parte esencial de la región caribeña.

Desde entonces, la integración regional y el principio de ayudar y cooperar en áreas como la educación, la salud,  el deporte y la capacitación de recursos humanos han crecido, y se han impulsado programas como la Operación Mila­gro, para devolver la visión a personas de bajos recursos enfermos de catarata.

Jamaica y Cuba, entonces, escribían una nueva historia. Cuando en 1975 visitara nuestro país Michael Manley, primer ministro de esa nación, en fervoroso discurso de saludo Fidel dijo: “Al compañero Michael Manley tuve el privilegio de conocerlo a raíz de nuestra visita a la Conferencia de Países

No Alineados en Argelia. En aquella ocasión viajamos en el mismo avión. Y mientras cruzábamos el Atlántico, tuvimos oportunidad de desarrollar nuestra amistad y conversar mucho sobre cuestiones de interés común a nuestros dos países, y de brindarnos información acerca de nuestros pueblos y nuestras patrias.// En esa ocasión tuve oportunidad de conocer las extraordinarias calidades humanas y políticas del Primer Ministro de Jamaica, su pensamiento profundo, su gran preocupación por el bienestar y la felicidad de su pueblo, su certera visión sobre los problemas internacionales, y sobre todo nos impresionó su calidad humana, su honestidad, su sencillez y su modestia. […] Cuando lo invitamos a viajar en el mismo avión a Argelia, Manley no tuvo ninguna vacilación; no se puso a pensar y a meditar si los norteamericanos se disgustarían por el hecho de que él viajara en el mismo avión que yo.

Siempre recordaré con mucho agrado ese viaje, porque fue la oportunidad de iniciar una amistad que estamos seguros que será larga y duradera, firme y sincera. // Cuando lo invitamos a visitar nuestro país, tampoco vaciló, y aquí está entre nosotros. Cuando recientemente se reunieron en Jamaica los representantes de los antiguos países de la Comunidad británica, el compañero Manley propuso una moción de condena al bloqueo económico contra

Cuba que fue aprobada. […]// Así se han ido profundizando y estrechando los vínculos entre nuestros dos pueblos. Dos pueblos que tienen muchas raíces comunes, dos pueblos que tienen muchas cosas comunes en la historia, dos pueblos que tienen muchos intereses comunes y que tienen tareas comunes, dos pueblos, además, vecinos. Los jamaicanos son nuestros más próximos vecinos del sur, y como ustedes saben tenemos vecinos en el norte, pero es muy agradable tener también vecinos en el sur, sobre todo vecinos amistosos. […]// Como saben también ustedes, a lo largo de la historia, en nuestras luchas por la independencia, hubo siempre vínculos entre nuestro pueblo patriota y el pueblo de Jamaica. Muchos de nuestros más distinguidos patriotas encontraron asilo en Jamaica, y desde ese país trabajaron por la independencia de nuestra patria. Son muchas las cosas que nos unen. ¿Quiénes sino los imperialistas podrían tener interés en separarnos? ¿Y qué fuerza po­dría separar a dos pueblos tan unidos por la geografía y por la historia?”.

Parecería profecía, pero en efecto no hubo fuerza que rompiera ni los estrechos lazos de amistad entre dos pueblos, ni entre sus líderes. Lo comprobamos, cuando de paso en esta tierra, la señora Glynne Manley, y Joseph Manley, esposa y viuda, e hijo de Michael Manley, respectivamente, accedieran a una entrevista con la prensa cubana.

“Hay vínculos muy fuertes”, dice Glynne, quien rememora la “relación especial entre Michael y Fidel. Eran muy parecidos, los dos muy buenas personas.

Dos gladiadores, luchadores en la batalla por darle voz a quienes no la tenían. Pensaban similar por lo que se identificaban y cada vez que conversaban estaban en total sintonía”.

Recuerda, dice, dos ocasiones en las que Fidel visitó Jamaica. “La primera en 1977 y aún me impresiona  el sentimiento tan profundo que despertaba la presencia de Fidel en este país. Vino en esa visita por muy corto tiempo y en uno de los temas que se interesó fue en la agricultura y en el crecimiento del ganado. Era muy bueno verlo en Jamaica, triste verlo partir”.

“La última vez que vino fue en los funerales de Michael. Joseph, su hijo, y yo le enviamos una carta de invitación sin la certeza de que pudiese asistir y cuando nos confirmó de su presencia aquí en Jamaica sentimos un gran regocijo en medio de ese dolor. Recuerdo que cuando llegó a la iglesia todos se pusieron de pie y nos sentimos muy emocionados de que haya podido asistir y con las palabras que pronunció”.

Glynne  afirma sin dudar que la presencia de los médicos y educadores cubanos en Jamaica puede traducirse como una continuidad de la amistad entre Manley y Fidel. “Cuba es fundamental para Jamaica. Puedo decir que los cubanos son el pueblo más generoso que hay en el mundo y Fidel es un pilar de esto. Cuba tiene un sistema sanitario que es un ejemplo en el mun­do entero y sus médicos son excelentes. La labor de ellos en Jamaica es imprescindible”.

“Manley amaba la revolución cubana”, co­menta, al tiempo que cuenta que tuvo la oportunidad de hacerle muchas entrevistas a Manley sobre su vida, y en una ocasión le preguntó cuál era su visión sobre Fidel Castro. “Estuvo hablando por dos horas sobre este tema así que pueden tener una idea de la importancia de esta figura en su vida. Esta entrevista la conservo aún grabada y la envié a las autoridades cubanas para que la entregaran a Fidel como muestra del cariño que se tenían”.

“No soy intelectual ni política, solo puedo hablarte desde mi corazón”, expresa a Granma cuando la interpelamos sobre qué decirle a las nuevas generaciones. “Yo conminaría a los jóvenes a seguir luchando sobre todo por la justicia del mundo, que utilicen su fuerza y energía para cambiarlo en lo que sea posible, nuestra generación no pudo alcanzar del todo ese propósito pero vale la pena luchar”.

Joseph Manley reflexiona “¿por dónde em­pezar?” al hablar de los tantos recuerdos que tiene de la relación de su padre con Fidel. “Tenía la oportunidad de acompañar muchas veces a mi papá cuando estaba junto al Co­mandante, y lo que recuerdo más de todo eso es que hablaban horas y horas de todas las cosas del mundo, de los problemas de cómo resolverlos, de África, de la lucha contra el apartheid… Tenían una verdadera amistad fundada en la lucha contra la injusticia”.

¿Y qué te impresionó más de Fidel?, pregunto. “Lo que me ha quedado en la memoria es su profunda curiosidad de todas las cosas de la vida entera y su  rango de conocimientos tan am­plio”. Acto seguido dice: “Somos países hermanos, en Jamaica se conoce a Cuba y como un hermano de lucha”.

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Jorge Nesrala M. dijo:

1

23 de diciembre de 2015

09:19:27


También el dominicano Máximo Gomez vivió un tiempo en Jamaica después de haber salido de Cuba y antes de partir a Honduras.

peter san pedro dijo:

2

23 de diciembre de 2015

15:08:44


orgulloso, de ser cubano , y de tener un pais ,que defiende la humanidad, y es amiga de todos los paises de nuestro bello planeta , viva cuba socialista, y revolucionaria, viva fidel ,viva raul, , patria o muerte, vencimos.

Juana dijo:

3

23 de diciembre de 2015

15:23:48


Linda historia y linda y sincera amistad la de Fidel y el primer ministro de Jamaica, es excelente leer estas cosas en Granma. Vivan Jamaica y Cuba!!!

ignacio villalta dijo:

4

23 de diciembre de 2015

16:29:17


Pues es algo que ustedes, (respeto, cariño y admiración), han sembrado y cosechado con su ejemplo e hidalguia, convirtiendose en el faro de luz, no sólo para Latinoamerica, sino para todo el mundo entero, felices fiestas y prospero año nuevo, ¡¡¡¡¡¡QUE VIVA CUBA"""""""

Amaro dijo:

5

23 de diciembre de 2015

17:23:50


Soy argentino, tuve la suerte de poder recorrer La Habana dos dias y poder hablar con un señor que conoció al Che y trabajó en ell puerto con Ernesto; pude hablar con gente de Trinidad (lugar hermoso) y realmente admiro al pueblo Cubano. Que tengan un muy feliz comienzo de año, salud al pueblo cubano!!!!