ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
De izquierda a derecha los doctores Ivo Cordice, y Ariel Arnoldo Fonseca y la licenciada en ciencias farmacéuticas Gladys Plasencia. Foto: de la autora

TRINIDAD Y TOBAGO.— Hay en Trinidad y Tobago una re­gión cuyo nombre causa, cuando menos, cu­riosidad. Y cuentan que al preguntarle a su gente por qué lleva esa de­nominación, los rostros suelen cambiar, como quien llevara un luto de siglos.

Sangre Grande, así se llama la mayor ciudad del noreste de la isla de Trinidad y no son pocas las versiones que se escuchan sobre el origen de llamarle así.

Lo cierto es que viene del español, y por siglos la leyenda ha contado que la ciudad fue nombrada de esa forma como resultado de una batalla que tuvo lugar entre los amerindios nativos y los colonos españoles. “Exterminio en masa”, afirman, y es cuando aparece la tristeza.

Pero dicen que esa interpretación no tiene basamento en los registros históricos y la historia se desplaza a otras fuentes cuya versión nada tie­ne que ver con masacres. Ad­judican el nombre a que a finales de la década de 1770, los inspectores españoles que fueron trazando la isla con el fin de crear un mapa, encontraron que las aguas de dos de los afluentes del río próximo Oropouche, eran rojos como la sangre.

Quizá a ciencia cierta nunca los trinitarios sepan por qué esta región se llama así, pero hace tiempo ya que en Sangre Grande, donde a diario llueve, los días tejen una nueva leyenda, esta vez de batallas por la vida. Y es que en esta zona del país, 12 colaboradores de la salud cubanos trabajan para ga­rantizar a los ciudadanos una mejor calidad de vida.

Los trinitarios lo saben y establecen la diferencia, incluso aquellos que como la colombiana Keli Gá­mez no nacieron en este país, pero viven aquí. Tanto ella como el sirio Ali Mahla, al escucharnos preguntar por los médicos y enfermeras cubanos saltaron para decir que no existen mejores profesionales. “Tie­nen el carisma de tratar a las personas, prestan un muy buen servicio a todos y nos sentimos en familia, porque son además gente buena”.

Mapa de Trinidad y Tobago.

Unas pocas cuadras más adelante tiene Faaris Baksh su tienda, en la cual irrumpimos en busca de palpar con ojos propios lo que se dice de Cuba, y por supuesto de su pueblo. No titubeó en afirmar que “los médicos cubanos son muy útiles acá, porque la inteligencia, el amor, la atención, el cariño que brindan a los pacientes, y su preocupación no tie­ne comparación. Hace que nos sintamos confortables”.

Cada día de la semana el hospital general de Sangre Grande recibe a dos médicos, tres licenciados en cien­cias farmacéuticas y siete en enfermería; y Cuba se conoce en­ton­ces. Lo reafirmamos en las palabras del doctor trinitario Ivo Cordice, quien vive en Sangre Grande y para mayor sorpresa estudió en la Mayor de las Antillas.

“Fue la preparación que recibí en su país lo que me hizo notar la diferencia enorme que existe entre la me­dicina de allá y la de aquí; mientras ustedes previenen, de este lado nos centramos en curar. Es algo que intentamos ir cambiando. Me fui a estudiar a Cuba justo el día de mi cumpleaños, en 1998, y fue el mejor regalo, si pudiera hacerlo de nuevo, lo haría sin pensar”.

A pesar de las barreras del lenguaje que supone para los profesionales cubanos comunicarse en una lengua extranjera, es evidente que han sabido marcar una inigualable diferencia en la calidad de la atención y en la mejora de los indicadores de salud, comenta a Granma el jefe de la brigada médica cubana en Sangre Grande, el licenciado en enfermería Wilber Matos Borges.

“Usualmente encontramos has­ta pacientes de otras regiones del país, quienes acuden en busca del mé­dico cubano. También en ocasiones los vemos en el área de registro, preguntar primeramente por la presencia de algún médico de Cuba antes de entrar al hospital. Eso nos enorgullece”.

Con su poder resolutivo, los profesionales de la medicina cubana que hoy laboran en Sangre Grande han podido además disminuir el número de pacientes al sector privado, lo que es una muestra de la confianza depositada en ellos por el pueblo trinitario.

Historias no faltan, como las del doctor Andisley Cubas Galán, especialista de primer grado en Nefro­logía, quien ha logrado mejorar la calidad de vida de numerosas personas que reciben tratamiento de he­modiálisis, mediante la optimización de los recursos que están a su disposición y trabajando todos los días, incluyendo los fines de semana.

Fue también con la llegada de la brigada que se inició en esta región el tratamiento de plasmaféresis (pro­ceder mediante el cual se procesa la sangre y se reincorpora al paciente) lo cual nadie había realizado aquí antes. “Dicho método es utilizado por nuestro nefrólogo con éxito, ya que como todos los profesionales graduados del Instituto de Nefrología, está capacitado y entrenado en este tipo de tratamiento. Hoy los pacientes agradecen, pues solo es aplicado acá por clínicas privadas y Andy hizo realidad la posibilidad de emplearlo en este hospital”, dice.

Uno de los servicios más complejos  es el de ginecología. Bien lo sabe la enfermera Lázara Loredo Ro­drí­guez, quien se desempeña en esta área, donde uno de los ma­yores obstáculos es que las personas carecen de educación sanitaria prenatal, de tal forma que las embarazadas llegan a urgencias en la fase de trabajo de parto sin ninguna atención médica previa.

Además deben sortearse otras barreras igual de complejas, pues se les brinda atención a pacientes de corrientes religiosas diversas como es la hindú y los musulmanes, cuyas mujeres necesitan una atención to­talmente diferenciada por sus costumbres y estilos de vida.

“Toda la admiración merecen tam­bién nuestros enfermeros de te­rapia, quienes en cada turno de trabajo comparten sus conocimientos a favor de la salud de los trinitarios, tratando de acortar las diferencias que nos separan en el ámbito profesional”, dijo el jefe de la brigada.

Volvemos a caminar en busca de testimonios, y luego de preguntar una vez más por qué Sangre Grande lleva ese nombre, los rostros se iluminan cuando cambiando de tema, de pronto se habla de Cuba y su gente.

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Estela dijo:

1

23 de diciembre de 2015

15:20:29


Leer este trabajo me llena de orgullo de los mñedicos cubanos y además me dan ganas de conocer este lugar. Muy bien escrito. Felicidades a la periodista. Estela

Wilson dijo:

2

25 de diciembre de 2015

13:52:55


Felicidades a todos los médicos cubanos dentro y fuera del país, por su honorable trabajo al servicio de la humanidad

Yurisleidys dijo:

3

6 de enero de 2016

07:39:53


Hermosa experiencia que me ha remontado a ese lugar sin conocerlo. Me llena de orgullo de mis colegas de las ciencias médicas. FELICIDADES

Katniss dijo:

4

11 de enero de 2016

15:16:56


Trinidad y Tobago es un país muy pequeño, pero muy peculiar. Entre las características que lo distinguen no solo esta una cultura muy diversa (con tradiciones hispánicas, británicas, indias, africanas y francesas) sino una loable política que garantiza que todos los ciudadanos tengan acceso a los servicios médicos y a la educación -que es gratuita hasta la universidad-. Los profesionales cubanos llevan casi una década en ese país, donde se han ganado el cariño del pueblo y el respeto de las autoridades medicas.