
Durante el aniversario 70 del inicio de la Segunda Guerra Mundial, el 1ro. de septiembre del 2009, en el Monumento de Westerplatte en Gdansk, Polonia, la canciller alemana Angela Merkel reconoció la culpa y la responsabilidad de su país al provocar la peor tragedia de la historia europea.
En horas de la madrugada del 1ro. de septiembre de 1939, el buque de guerra alemán Schleswig-Holstein disparó contra la base militar de Westerplatte, en Gdansk (norte del país), entonces la ciudad libre de Danzig. Estos serían los primeros disparos de la invasión alemana a Polonia, considerada como el detonante de la guerra.
Para muchos historiadores, el origen de la invasión a Polonia fue la inconformidad de la nación germana ante los acuerdos de la Primera Guerra Mundial (1914–1918). Un año después de finalizada la conflagración, que implicó a 32 naciones, y provocó la muerte de casi diez millones de civiles, las potencias aliadas vencedoras y Alemania firmaron el Tratado de Versalles. El documento recogía varios acápites que debía cumplir el gobierno alemán.
Entre ellos se exigía dejar prácticamente de producir material de guerra, pagar una cuantiosa indemnización en concepto de reparaciones de guerra y, por último, pero no menos importante, reconocer la soberanía de Bélgica, Polonia, Checoslovaquia (en la actualidad República Checa y Eslovaquia), Austria y ceder parte de sus territorios. En resumen, perdió aproximadamente 71 000 km2 de su región.
Las medidas de paz no resolvieron en su esencia las contradicciones entre las potencias y fueron el germen de la posterior guerra. Igualmente, los condicionamientos reflejados en el Tratado de Versalles, así como la difícil situación política y económica en la nación germana, junto a otros factores, propiciaron el surgimiento de grupos nacionalistas en Alemania.
Con Adolf Hitler, el nacionalismo alemán ascendió hasta el poder en los años 30 del pasado siglo, hasta crear bajo su mandato el III Reich. En aquel entonces, Hitler prometió cancelar el Tratado de Versalles y conseguir un mayor lebensraum (“espacio vital”, en alemán) para el pueblo, un derecho que este merecía —a su juicio—, por pertenecer a una raza superior.
Precisamente, en 1937, se comenzó a preparar la operación “Fall Weiss” (Caso Blanco, en alemán) para apoderarse de Polonia. La invasión fue anunciada días antes por el dictador nazi en un discurso a la cúpula del ejército alemán en la que expuso sus objetivos: “Aniquilación de Polonia en primer término (…) Actuad con brutalidad”.
Para ello, Hitler planteó un asalto rápido y sorpresivo sobre el área de la ciudad de Danzig. El 31 de agosto de 1939, en una maniobra propagandística, hombres de las SS (Schutzstaffel o escuadras de protección) atentaron contra una radio alemana cercana a la frontera polaca, generando así un pretexto para “justificar” el ataque.
De esta manera, la “Fall Weiss” inició el conflicto germano-polaco. Más tarde, se desencadenaría la Segunda Guerra Mundial, con la declaración de guerra de Francia y Gran Bretaña a Alemania.
Polonia cayó rápidamente en manos de las fuerzas hitlerianas y para el 9 de septiembre, los soldados polacos se encontraban acorralados.
A partir de la ocupación a Polonia, el ejército alemán comenzaría una ofensiva militar logrando avanzar en Europa. Al gobierno hitleriano se le unirían Italia y Japón, formando el eje Roma–Berlín–Tokio. Mientras, a las fuerzas aliadas, integradas inicialmente por Gran Bretaña y Francia, se sumarían Estados Unidos y la URSS.
No sería hasta 1945, con la rendición de Alemania, que se pondría fin a una de las páginas más oscuras de la historia contemporánea. Las aterradoras cifras evidencian la gran destrucción, muertes y el alcance de sus enfrentamientos. La Segunda Guerra Mundial cegó la vida a 55 millones de soldados y civiles, además de enormes daños económicos. Alrededor de 1 700 millones de personas de 61 países se vieron envueltas en una lucha que alcanzó a Europa, el Extremo Oriente, el Sureste asiático, el norte de África y las islas del Pacífico.
Cuando este 1ro. de septiembre se conmemore el inicio de la Segunda Guerra Mundial, habrá que recordar también que en Polonia —el país cuya invasión sirvió de pretexto—, murieron unos seis millones de polacos, un 20 % de la población del país entonces, y perdió una quinta parte de su territorio.














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Jose R Oro dijo:
1
1 de septiembre de 2015
09:47:54
jose cuervo dijo:
2
1 de septiembre de 2015
18:19:44
Rafael González dijo:
3
2 de septiembre de 2015
08:56:44
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