
China prometió este fin de semana desempeñar un mayor papel en los asuntos internacionales y subrayó su compromiso con la paz y la justicia a través de la cooperación ganar-ganar y del desarrollo común.
Durante una ponencia en ocasión de las sesiones de la Conferencia Consultiva Política Popular y la Asamblea Popular Nacional, el canciller, Wang Yi, destacó la sabiduría antigua y los enfoques modernos de la diplomacia china, así como abordó la posición del gigante asiático ante temas cruciales de la contemporaneidad.
Sin estar exenta aún de algunas tareas pendientes en el orden interno —la mayoría de las cuales son consecuencia indirecta del propio crecimiento acelerado y las reformas que se vienen implementando desde 1979—, China está considerada hoy una de las economías más fuertes del globo.
Desde su asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), el país ha mediado en conflictos que hubieran sido catastróficos para el mundo y ha sentado las bases —junto a otros importantes actores de la geopolítica— para el diseño de un orden internacional más justo e inclusivo.
La mayor parte de los países de Latinoamérica y el Caribe, África, Asia y Europa ven en China a un socio estratégico. En tanto, Estados Unidos mira su crecimiento económico con recelo aunque reconoce que están demasiado interrelacionados como para ser “enemigos” frontales.
ASOCIACIÓN, NO ALIANZA
Desde el Palacio del Pueblo de Beijing, Wang Yi expuso ante miles de políticos y representantes populares, que entre las prioridades de la diplomacia china en este 2015 estará lograr progresos sustanciales en obras de infraestructura que desarrollan con otros países.
En ese sentido, se refirió a las iniciativas terrestre y marítima de la Ruta de la Seda, un proyecto que comparó con “una orquesta” al decir que no se trata de la actuación de un solista, sino de una sinfonía interpretada por todos los involucrados.
Desde tierra, el megacinturón económico transitará la antigua vía comercial que comenzaba en las áreas costeras chinas y atravesaba Asia central, Medio Oriente y Europa, mientras que la ruta marítima irá desde el sur de China hasta el sudeste asiático. Su objetivo es el desarrollo común con beneficios para todos y llevar el progreso mediante relaciones de reciprocidad a millones de personas, puntualizó el canciller.
Wang Yi es el segundo funcionario de Beijing que en pocos días rechaza la comparación de los proyectos de la Ruta de la Seda con el Plan Marshall que lanzó Estados Unidos al fin de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a sus aliados desde el punto de vista económico y acorralar a la Unión Soviética (URSS).
China ha dicho en muchas ocasiones que estas iniciativas, propuestas por el presidente Xi Jinping para elevar la cooperación entre países de Asia, Europa y África, no son exclusivas y tampoco un instrumento geopolítico como el Plan Marshall.
El sello distintivo de la diplomacia china con los países más poderosos y los que aún están en vías de desarrollo es una cooperación de ganar-ganar, afirmó el canciller, tras explicar que eso incluye mantener una política exterior independiente y pacífica y la equidad. “Estas ideas se originan en las tradiciones chinas y reflejan el principio socialista”, comentó.
China está emprendiendo una nueva vía diplomática basada en “hacer socios en lugar de aliados”, agregó.
RUSIA Y CHINA, SOCIOS ESTRATÉGICOS
Al hablar sobre los nexos de China y Rusia, el ministro de Exteriores dijo que la sólida confianza estratégica entre ambos países ha permitido que los vínculos bilaterales sean más maduros desde todos los frentes.
Teniendo en cuenta las sanciones económicas impuestas a Moscú en los últimos tiempos, dijo que los nexos entre ambos estados no serán afectados por las “vicisitudes internacionales” y que no están dirigidos contra ninguna tercera parte.
Los dos países, con una asociación estratégica integral de coordinación, darán prioridad al intercambio en áreas como vías férreas, finanzas, petróleo y gas, subrayó.
Lo cierto es que China y Rusia son dos gigantes económicos, políticos y militares que comparten fronteras e intereses de diversos tipos, y que se muestran comprometidos con el mantenimiento de la paz. Ambos han reforzado la aspiración de la multipolaridad y la efectividad del diálogo político inteligente entre las partes implicadas en un conflicto.
Su participación en el grupo de economías emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) también ha propiciado el creciente debate sobre la necesidad de democratizar instituciones hegemónicas como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
¿MICROSCOPIO O TELESCOPIO?
Sobre las relaciones entre China y Estados Unidos, Wang Yi dijo que las dos mayores economías del mundo no deben “magnificar los problemas por medio de un microscopio”, sino “usar un telescopio para vislumbrar el futuro”.
La planeada visita del presidente Xi Jinping a Estados Unidos en septiembre inyectará “impulso” a una de las asociaciones más importantes del mundo, afirmó.
El ministro indicó que conforme Beijing y Washington realizan “esfuerzos pioneros” para construir un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias, enfrentarán obstáculos a lo largo del camino, y pidió una mayor confianza entre ellos.
Por otra parte, el jefe diplomático aseguró que su país no busca precisamente crear un nuevo orden mundial sino reformar el actual de forma consensuada, y espera que los actos del aniversario 70 de la fundación de Naciones Unidas, en septiembre próximo, permitan avanzar en esa dirección.
Consideró que la ONU es un barco en el que China navega “con otros 190 países. Por supuesto que no queremos agitar el barco, sino que queremos trabajar con los demás pasajeros para asegurarnos de que navega de forma estable y con el rumbo adecuado”.
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS
El año pasado, el gigante asiático, que se apega al principio de no intervención en los asuntos internos de otros países, medió en conflictos de Afganistán, Irán y Sudán del Sur. “Cuando abordamos un asunto conflictivo, primero necesitamos tomar el pulso, adoptar una actitud objetiva e imparcial y comprender de dónde ha surgido el problema y establecer concepciones basadas en hechos”, dijo el ministro.
En este aspecto, el canciller chino prometió seguir un enfoque multidimensional que busque una solución política que aborde las preocupaciones de todos los involucrados, en lugar de recurrir al uso de la fuerza o de las sanciones.
También sostuvo que China abordará apropiadamente los conflictos regionales e impulsará el diálogo entre culturas, religiones y grupos étnicos para enfrentar el terrorismo, al que llamó un “azote común de la humanidad”.
Reiteró que la política china hacia sus vecinos está guiada por los principios de amistad, sinceridad, beneficio mutuo e inclusión, con el objetivo de lograr armonía, estabilidad y prosperidad en sus alrededores.
China proseguirá la solución de las disputas territoriales e históricas a través de consultas y el diálogo directo, así como seguirá desempeñando un papel constructivo en el mantenimiento de la paz y la estabilidad en la región, concluyó.














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