ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: MEDIATECA

En el verano de 1914 el mundo cambió para siempre. Quienes lanzaron los primeros tiros quizás no sospechaban que estaban iniciando el primer conflicto global de la historia.

La Primera Guerra Mundial, que se extendió durante más de cuatro años, costó la vida de millones de personas. Cayeron imperios, se movieron las fronteras territoriales, cambió el mundo colonial.

“La humanidad sobrevivió —escribió el historiador británico Eric Hobsbawm—. Pero el gran edificio de la civilización decimonónica se derrumbó entre las llamas de la guerra”.

¿Por qué los estadistas de las principales potencias no encontraron una manera sensata de resolver sus contradicciones? Todavía hoy, un siglo después, las causas que originaron la conflagración no han desaparecido.

Para profundizar en este tema, Granma entrevistó al Doctor en Ciencias Históricas Evelio Díaz Lezcano, Profesor Titular de la Universidad de la Habana.

—¿Cuánto cambió el mundo después de la Primera Guerra Mundial?

—Cambió el mapa político. En Europa de-saparecieron cuatro grandes imperios: el austrohúngaro, el turco (otomano), el ruso y el alemán; y en su lugar surgieron un numeroso grupo de países. Se produjeron importantes cambios en el mundo colonial. La desintegración del Imperio Turco condujo a que el territorio que dominaba en el Medio Oriente fuera redistribuido básicamente entre Francia e Inglaterra. Y surgió una nueva realidad política en esa zona. En ese territorio se crea entonces una situación que llega hasta nuestros días: Palestina. En África, las colonias alemanas fueron repartidas entre Inglaterra y Fran­cia, aunque también Bélgica se benefició en alguna medida. En el Pacífico Alemania perdió sus posiciones. La guerra implicó también transformaciones sociales, porque incorporó a la vida política activa a millones de personas que antes no participaban.

—También hubo transformaciones militares. Cambió la manera de hacer la guerra…

—Nunca había habido armas de la capacidad destructiva como las que se usaron durante la I GM. Apareció el fusil automático. Se usaron gases asfixiantes cada vez de más poderío; al final de la guerra se empleaba el gas mostaza.

Aparecieron la aviación y el tanque; aunque todavía eran muy rudimentarios, pero sobre todo a partir de 1917 comenzaron a tener una mayor presencia en los frentes de combate. Se desarrolló considerablemente la lucha en el mar, especialmente la submarina, que ocasionó grandes pérdidas. Llegó un momento en que los submarinos atacaban tanto barcos mercantes como barcos de pasajeros. La capacidad destructiva de las armas explica el número de víctimas tan elevado.

—¿Cuántas? Porque se han dado varias cifras…

—Yo doy una que es resultado de un cálculo a partir de la consulta de muchos autores. Puede cifrarse el total de víctimas en 37 millones, que incluyen a las víctimas mortales y las no mortales, aunque muchas de las no mortales tuvieron una incapacidad total, fueron mutilados. Casi 10 millones fueron civiles. La mayoría relacionadas con bombardeos a las ciudades, y con las penurias, el hambre, las epidemias en los países beligerantes. Nunca antes la población civil había estado tan implicada en un conflicto armado. Participaron 60 millones de personas. Algunos en el frente y otros trabajando intensamente en función de este.

—¿Cuántos países estuvieron involucrados?

—Hubo 32 países involucrados. No todos combatiendo, porque esa cifra incluye por ejemplo América Latina. Estados Unidos le declaró la guerra a Alemania y sus aliados en 1917, y la mayoría de los países de América Latina cerraron filas con Estados Unidos, incluida Cuba. En una coyuntura como la guerra los precios de los productos subieron. Y los países de América Latina, aunque se beneficiaron con esa subida, le vendían mercancías a Estados Unidos a precios preferenciales. La incipiente industrialización que tuvo América Latina a principios de siglo está relacionada con esa coyuntura. En Cuba se dio lo que se llamó las “vacas gordas”, la “danza de los millones”. Se produjo un boom de la industria azucarera cubana en ese periodo.

“Entonces, América Latina está incluida en­tre esos 32 países, pero ningún país combatió. Su participación se reduce a eso, a apoyar a Estados Unidos mediante productos a precios preferenciales”.

—¿Qué objetivos perseguía Alemania con la guerra?

—Buscaba una redistribución del mundo. La guerra tuvo una naturaleza imperialista, como imperialista fue la naturaleza de la paz que le puso fin.
“A fines del siglo XIX hubo un cambio muy notable en la correlación internacional de fuerzas. A las potencias tradicionales que tenían el dominio se sumaron otras: Italia, Alemania, Japón y Estados Unidos. Eran económicamente muy poderosas, pero llegaron a un mundo que ya se había repartido. Ne­ce­si­taban territorios, esferas de influencia, colonias. En esos términos se pensaba; hablabas de poderío y hablabas de colonias, que te permitieran tener un mercado seguro de materias primas y lugares a donde exportar. Tenían entonces que rivalizar con las grandes potencias para conseguir una redistribución del mundo”.

—¿Y no intentaron una manera pacífica de lograr eso?

—En los términos de la época eso era imposible. Inglaterra no iba a ceder sus posiciones si no era por la fuerza. Lo mismo se podía decir de Francia. Hasta finales del siglo XIX en Europa había funcionado un equilibrio en política internacional.

Una especie de estatus en que las grandes potencias del momento se compensaban y se evitaba un conflicto generalizado. Pero cuando Alemania comenzó a tener pretensiones de mayor presencia en el mundo, los ingleses comenzaron a tener una política más activa en Europa. Eso condujo a la creación de la Entente (Reino Unido, Fran­cia y Rusia). La Triple Alianza (con su núcleo duro en el Imperio Alemán, el Imperio Aus­trohúngaro e Italia hasta 1915) ya existía. Ambos bandos, entre principios del siglo y 1914, se enfrascaron en una carrera armamentista frenética.

—¿Porque preveían una guerra?

—Claro. En 1914 cualquiera podía haber iniciado una guerra. Se comenzaron a utilizar todos los avances de la ciencia y la técnica para armamentos de los que no había precedentes. Todos se fueron dotando de esas armas, los presupuestos militares crecieron, y comenzó una propaganda chauvinista para justificarlo. Se comenzaron a exaltar los problemas nacionales; en ambos bandos. Tan responsables fueron los alemanes como lo fueron Francia, Inglaterra o Rusia. Las diferencias nacionales en Europa son muy marcadas. Se presentó la guerra como una guerra patriótica, por la defensa nacional, eso está en toda la prensa de la época.

“Pero como Alemania y sus aliados comenzaron, se les adjudicó la responsabilidad. Y la paz que se impuso en Versalles fue muy onerosa. Lenin la calificó como una paz de bandidos. No obstante, si Alemania hubiese sido ganadora, hubiese impuesto a los países vencidos algo similar”.

—Usted hablaba del caso de Palestina. Es un ejemplo de cómo algunas consecuencias de la guerra se siguen arrastrando hasta hoy, cien años después.

—El Medio Oriente hasta entonces era dominado básicamente por los turcos, pero al desintegrarse ese imperio, Inglaterra y Francia se dividieron esos territorios. Palestina pasó a manos de los ingleses. Prácticamente comenzando la guerra los ingleses habían asegurado que ese territorio iba a ser dominado por ellos cuando terminara el conflicto. Inglaterra propuso a los judíos una colaboración para la guerra, a cambio de que les darían la posibilidad de migración hacia Palestina una vez que la dominaran. Eso se concretó en la De­cla­ración Balfour. En Europa, por otra parte, las fronteras se establecieron muy arbitrariamente, en función de los intereses de los vencedores. Incluso se establecieron estados artificialmente.

—Cuando concluyó la I GM, ¿se sospechaba que podría desencadenarse otra?

—En la mentalidad de los europeos contemporáneos lo que predominaba era el pensamiento de que nunca más habría una guerra. La gente estaba muy decepcionada, aunque no asumieron una actitud de protesta hasta finales del 17 y principios del 18. Entonces surgieron movimientos que llevaron luego a sacudir Europa, como resultado de la frustración de la población por las pérdidas humanas y los desastres materiales. No querían guerra nunca más. Pero en la medida en que transcurrió el tiempo se hizo evidente que otra guerra sería inevitable.

“El germen de la Segunda Guerra Mundial está presente en los acuerdos que pusieron fin a la Primera. No se pudieron resolver los problemas entre las grandes potencias; los acuerdos de paz beneficiaron a un bando y a otro lo humillaron. Luego, a lo largo de 20 años, hubo una lucha entre vencidos y vencedores, y entre los propios vencedores. El tratado de Versalles creó en Alemania un sentimiento de descontento muy grande. Y eso fue aprovechado por los partidos de derecha y sobre todo por el fascismo”.

—Los motivos que condujeron a la I GM no han desaparecido. Todavía hay países con apetencias imperiales; conflictos regionales. ¿Cree que es posible otra guerra de esa magnitud?

—Las élites ávidas de poder y riquezas que llevaron al mundo a la I GM son las que han llevado a otras guerras después y las que en este momento pueden llevar al mundo a conflictos locales y a otros de mayor envergadura. Es una situación que está presente todavía. Creo que hasta podría ocurrir una guerra local donde se llegue a emplear el arma atómica. Pienso que es posible. Existe el temor de que ocurra en el Medio Oriente con Israel. Sería una guerra muy localizada, aunque con destrucciones inmensas para la región. Pero una tercera guerra mundial, una guerra total, sería impensable, sería un suicidio colectivo.

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AlexeyMischin dijo:

1

1 de agosto de 2014

08:40:03


Hay dos faltas en este mapa. Montenegro no era aliado de Alemania. Participó en la guerra de parte de la Entente. Luxemburgo era un país neutral.

Luis Martinez dijo:

2

1 de agosto de 2014

10:27:23


Es cierto que una guerra total sería la destrucción de Europa, la primera guerra mundial debía ser la guerra de las guerras y que nunca más habría otra contienda bèlica,21 años despues iniciaba la segunda guerra mundial. Son 25 años que el muro de Berlin desapareció por voluntad de Rusia, hasta ese entonces se podía decir que sería difícil otra guerra, todos creyeron que en el mundo nacía una nueva època , una era de paz y bienestar y no ès así. El pacto de Varsovia viene tragado por la OTAN y los USA, explotan conflictos por todas partes, dos guerras contra Irak con la destrucción del mismo y la apropiación de sus ricos Yacimientos petroleros, la guerra en Afganistan, las mal llamadas revoluciones de primavera-con el ùnico intento de controlar el petróleo , el gas, el uranio y tantos otros recursos, la guerra en Siria, la división del Sudan.Los tentativos de asesinar a presidentes de Países emergentes (VENEZUELA-BOLIVIA-ECUADOR), la actual guerra Ucraina, la crisis económica, moral y ètica del capitalismo, los locos del nuevo ORDEN MUNDIAL, nos están llevando a una confrontación impredecible, con consecuencias devastadoras para el entero gènero humano. Nuestro comandante Fidel, son años que advierte del peligro de una guerra. Que hacer, estoy muy preocupado por todos los niños del mundo, no ès admisible que intereses de pocos causen tantos daños a la humanidad, quien puede poner fin a todo esto-la ONU imposible está controlada por el eje del mal. Hay alguien , me puede decir quièn puede parar tanta maldad?.

Blanquita dijo:

3

1 de agosto de 2014

10:39:17


Leo cuanto encuentro de esta Guerra que conozco menos que de la 2da, por eso agradezco el escrito. Ya compre 1914 El año de la catastrofe, su autor es Max Hastings, aunque es voluminoso espero leerlo totalmente y aclarar cualquier duda de esta Guerra ocurrida 100 años atras. Abajo la Guerra, viva la Paz!

Dalia dijo:

4

1 de agosto de 2014

11:15:12


AlexeyMischin: Tiene razón. El mapa no fue elaborado por nosotros y ciertamente no nos percatamos. Gracias por su aclaración. Blanquita: De la Primera Guerra Mundial se habla menos que de la Segunda. La Segunda causó más muerte y destrucción. Pero hubo una segunda porque hubo una primera, incluso algunos historiadores consideran que fue una sola guerra con un armisticio en el medio. Por eso es importante aprovechar el contexto del centenario para recordar algunas cosas, sobre todo porque el mundo está tan complicado como en 1914, y el peligro de la guerra no ha desaparecido, como también dice Luis Martinez.

Efraín Pastor Nieves dijo:

5

1 de agosto de 2014

11:42:05


El hecho histórico más significativo que se generó en el proceso de la I GM fue, sin duda, la Revolución de Octubre de 1917, en el vasto Imperio Ruso. Esta cambió el objeto de la guerra determinó su resultado y definió el carácter de la I postgerra, qu condujo a la II GM. La I GM puede percibiurse todavía como un conflicto bélico entre imperios medievales, y así es en lo histórico-político. Pero, lo de fondo es que entre 1914 y 1918 se estaba dirimiendo una cuenta pendiente: Alemania e Italia no habían participado plenamente en el reparto colonial del mundo porque no se habían configurado todavía como Estados centralizados y venían por la revancha. Esto coincidió históricamente con la maduración del capitalismo como sistema y de la democracia burguesa como régimen político, y con el advenimiento de la era de los monopolios y su empeño en repartirse el mundo entre ellos e imponer los gobiernos que defendieran sus intereses hegemonistas. La Revolución de Octubre planteó una perspectiva nueva: la guerra era de los imperios y la victoria era de ellos, no de los pueblos. Lenin derrotó a los "marxistas" nacionalistas de la social democracia de la II Internacional, encabezados por Bernstein, Kautsky y los Bauer, y levantó al pueblo ruso (obreros, campesinos y soldados) contra su propio imperio y contra los enemigos de este, y pactó la Paz de Brets-Litovsk, tan ccuestionada por Trotsky. La salida de Rusia y el Decreto inaugural del Poder Soviético, el Decreto de la Paz, le cambió el sentido imperial a la guerra y demostró la posibilidad de ir más lejos e instaurar un régimen socialista. Solo quería aportar este aspecto a lo planteado por el Profesor Evelio Díaz en esta oportuna e ilustrada entrevista. Comparto las preocupaciones de Luis Martínez. Las guerras también sirven para aprender, dejan una pedagogía sobre la necesidad de la Paz que anhela Blanquita. Las precisones de Mischin son pertinentes.