ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En una década se han atendido gratuitamente 3 millones de personas con padecimientos de la visión. Foto: Omara García/ACN

CARACAS.- La impaciencia se apodera de Víctor Torres. Camina de un lado para otro en la pequeña sala de espera del Centro Of­tal­mológico Pinto Salinas en Caracas. Están operando a mi mamá, dice, yo tengo fe en los médicos cubanos. A su lado, no tan impaciente, se encuentra Inés, una señora de 60 años que realiza su chequeo rutinario luego de atenderse por un padecimiento de catarata. Ella comenta que se enteró por unos vecinos de un programa con médicos cubanos y venezolanos en el que operaban gratis de la vista.

Ambos residen en la Parroquia El Recreo, en el municipio Libertador de la capital venezolana, y forman parte de los millones de personas que se benefician del convenio de colaboración cubano-venezolana Misión Milagro creado hace diez años.

Maikel Batista Peña, asesor nacional de la Misión en Venezuela, comenta a Granma que en la nación sudamericana existen “18 Cen­tros Oftalmológicos como el de Pinto Salinas equipados con alta tecnología y personal altamente calificado”.

“En este tiempo se han realizado varias cirugías apoyando el convenio firmado entre Cuba y Venezuela que dio inicio a la Misión Milagro el 8 de julio del 2004”, expresa Batista, mientras recuerda que el programa fue concebido inicialmente para operar a los pacientes de más bajos recursos de Venezuela de forma gratuita.

“Posteriormente, con el acuerdo firmado entre los Comandantes Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez Frías, un año después en San­dino en la provincia cubana de Pinar del Río, la misión se extendió a otros países de La­tinoamérica y del Ca­rib­e”, asegura.

El especialista en I grado en Oftalmología agrega que a pesar de las nobles intenciones del proyecto, al principio las personas se resistían a verse con los médicos cubanos. “En una primera instancia los pacientes nos rechazaban no solo por ser extranjeros, sino por toda la política mediática contra los profesionales de la salud de la Isla. No se atendían con ningún médico cubano. Pero con el paso del tiempo, fuimos ganando terreno y ganando en prestigio y reconocimiento. Hoy vienen de todos los lugares del mundo a atenderse con nosotros”.

CREYENDO EN LOS MILAGROS

Fruto del ingenio de dos grandes hombres como Fidel y Chávez, la Misión Milagro nació hace una década ante la expectativa generada por la ampliación de las coberturas de servicios de salud logradas a través de la Misión Barrio Adentro.

Desde su creación el 8 de julio del 2004, se han operado de la vista unos 3 millones de personas,  fundamentalmente de países de la región como El Salvador, Guatemala, Ecuador, Colombia, Costa Rica, Venezuela, Bolivia, Ar­gentina y Re­pública Dominicana, entre otros. Muchos de estos latinoamericanos y caribeños son de escasos recursos.

En sus inicios los pacientes venezolanos se trasladaban hacia Cuba para atenderse. Un año después, en el 2005, en su programa Aló Presidente número 232 transmitido desde San­dino, en la provincia de Pinar del Río, el líder bolivariano, Hugo Chávez, y su invitado especial el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, anunciaban al mundo el proyecto de atender a millones de latinoamericanos en un lapso de diez años.

El Compromiso de Sandino, como pasó a la historia ese momento crucial, pretendía incorporar a la vida social a las personas con trastornos visuales y saldar así la deuda social con los más humildes.

“Cuba y Venezuela están más unidas que nunca en esta batalla por la dignidad de nuestros pueblos, por la segunda independencia de nuestra patria”, expresó en aquel entonces el presidente Chávez. Y así ha sido una década después.

Misiones como la Milagro son el resultado de la proyección de dos grandes hombres de estas tierras cuyo pensamiento primero siempre ha estado en función de los pueblos. A pesar del camino recorrido, queda aún mucho por hacer para seguir llevando la esperanza a cada persona que lo necesite. El compromiso de galenos cubanos como Maykel Batista de continuar fortaleciendo la colaboración médica solidaria con otros países y brindar una atención de calidad, es parte esencial para que personas como la mamá de Víctor e Inés disfruten una vida digna.  

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Jackeline Verdecia Macias dijo:

11

14 de septiembre de 2014

00:01:58


Me siento emocionada por pertenecer a este ejército de esperanza que devuelve la luz del Milagro a aquellos que la creían perdida para siempre. Gracias a Dios y a mi noble y altruista país por permitirme ayudar a hermanos cunanos y venezolanos en tan linda obra... Dra. Jackeline Verdecia Macias, retinóloga de Misión Milagro en Maracaibo