ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Croacia en Rusia 2018 superó su mejor resultado en copas mundiales, cuando fue tercera en Francia 1998. Foto: Reuters

La potencia ante la osadía. El favorito frente al retador. El duelo Francia versus Croacia pone delante en la ciudad de Moscú a dos equipos que han jugado al seguro, ofreciendo un derroche de espectáculo en ascenso sobre la cancha, pero regalando poco a sus rivales.

La final en la Copa del Mundo de Fútbol Rusia 2018 entre galos y balcánicos pondrá colofón a uno de los mayores espectáculos deportivos que tuvo en tierras rusas un desarrollo impecable desde el punto de vista organizativo.

Si hay que escoger un favorito entre estas dos selecciones no podemos lanzar un candidato firme. Estamos ante una final mundial con todo y lo que esas dos palabras significan. Será un match de alta tensión, donde primero se jugará a lo seguro, cuidando la defensa y con salidas ordenadas para crear acciones de ataque.
 

Francia llega a su tercera final mundialista y buscará su segunda Copa Mundial, tras la obtenida en 1998. Foto: Reuters

EL SUEÑO DORADO FRANCÉS

A Francia se le puso, peviamente, como candidata a la final, pero siempre tuvieron por delante a los elencos de Brasil, España y Alemania. O sea, los galos en las quinielas premundialistas fueron colocados, injustamente, en un segundo plano. Un elenco donde militan Antoine Griezmann, Raphael Varane, N Golo Kanté, Paul Pogba, Kyliam Mbappé y compañía no puede quedar a la sombra de otros grandes colosos.

Tienen suficiente fútbol en sus botines para desbancar a cualquier contrincante. Este mundial ha sido el ejemplo más fehaciente.

En el camino desandado de octavos de final en adelante los representantes de La Marsellesa han tumbado siempre a rivales de primera, independientemente del estado en que cada uno de ellos se presentó en el compromiso.

En la ronda de los 16 mejores contra la irregular Argentina fueron arrolladores cuando las acciones del duelo así lo reclamaron. Fue una Francia que no se ha mostrado más en el evento y que puede volver a escena en esta final. Versus el certero Uruguay por cuartos de final tomaron sus precauciones en defensa y apostaron al juego fuerte, con mucha presión en el centro del campo. Ante la fina Bélgica firmaron un partido redondo, les atacaron y fueron atacados en la primera mitad, pero en la segunda parte, tras el gol de cabeza de Samuel Umtiti, sacaron todo su pragmatismo y planificaron el juego al contrataque para preservar la victoria.

El punto preocupante para los franceses tiene que ser la falta de gol de su delantero centro. Olivier Giroud no ha visto puerta en seis partidos y aunque se ha sacrificado, peleando denodadamente ante las defensas rivales, genera muy poco fútbol cuando tiene la pelota en sus pies.

Variantes hay en la banca para sustituirlo.

Al pequeño Kanté hay que hacerle un busto a la altura de la torre Eiffel. El hombre del club Chelsea se ha gastado un extraordinario evento, cortando y ahogando las salidas de las selecciones rivales, casi siempre de forma limpia y eficiente, en lo que se denomina «trabajo sucio» porque es poco llamativo ante la vista de los aficionados. Lionel Messi y Kevin De Bruyne han sentido su fuerza.

Si Croacia quiere aumentar sus posibilidades de victoria necesita superar a la mancuerna destructiva de Kanté y Blaise Matuidi. Estos dos hombres son la clave de la firmaza de Francia, si ellos caen casi todo será gris para el resto de sus compañeros.       

No esperemos que Francia deslumbre en la final, lo hará si así se lo exige su rival. Este es un equipo listo para tocar la Copa después de aquel verano inolvidable de 1998. Ojo con Paul Pogba, lo tiene todo para pasear su nombre en el juego.
 

¿SEGUIR JUGANDO A LA HEROICA?

Croacia no llegó al mundial con las muestras de simpatías que hoy tiene encima. El hecho de llegar a tres prórrogas (dos tandas de penales) y prevalecer en medio de las lesiones le ha ganado el cariño de aquellos que vieron partir prematuramente a sus equipos del evento y a quienes no tienen plantel en suelo ruso.

Eran los balcánicos el segundo «caballo negro del torneo» –por detrás de Bélgica– y terminaron por erigirse en un acorazado de hierro, imposible de hundir, aun cuando han ido abajo en la pizarra.

Croacia fue consecuente con la calidad de sus hombres en el centro del campo. Ellos trajeron a su escuadra hasta la final, con Luka Modric a la cabeza. Pero su éxito pasa mucho más allá del talento que posee el volante del Real Madrid.

Ante Rebic e Iván Perisic tienen el mérito de haber acompañado a Modric en cada partido, jugando a gran nivel. Incluso, cuando el número 10 de Croacia tomó un respiro humano y dejó de pensar en construir ataques, Rebic y Perisic se encargaron de hacerlo y llevar el peso ofensivo de la tropa.

Preocupa la lentitud en la zaga balcánica para frenar las estampidas de Mbappé y Ousmane Dembélé –si este último se hace con la partida titular–. El dueto de marcadores centrales que integran Domagoj Vida y Dejan Lovre es potente, domina el juego aéreo y pone la personalidad necesaria cuando la situación del compromiso es complicada. Sin embargo, son lentos en el pique largo y eso lo saben todos. Poner al mediocampista Marcelo Brozovic un poco más cerca de ellos puede compensar sus carencias y dar mayor tranquilidad en la zona trasera, incluso, Brozovic unos metros retrasados ayuda a dar salida controlada con el balón y este es un aspecto valorado en las finales mundialistas de los últimos años.

Señalar a Modric como el eje principal para obtener la victoria es una verdad tan grande como los 17 millones 098 242 kilómetros cuadrados que tiene Rusia de superficie. No obstante, el pequeño y genial jugador croata no opaca el brillo de otros compañeros.

Manejar con acierto cada sustitución por parte del entrenador Zlatko Dalic es vital para mantener en juego a sus discípulos. Este es un conjunto con tres tiempos extras en un lapso de diez días y existen hombres disminuidos físicamente. Dejarlos en el campo por corazón y temple no puede ser visto con buenos ojos cuando se demanda un mayor rendimiento en el escenario cumbre del fútbol.

Ya muchos fanáticos quieren una cuarta prórroga Made in Croacia, pero lo importante es que puedan regalar un espectáculo a la altura de una gran final, sin mirar el reloj más allá del minuto 90. ¿Ganar? Pueden y tienen para eso. No me voy con Modric para resaltar, escojo otro guerrero, llamado Mario Mandzukic.  

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Angel dijo:

1

13 de julio de 2018

11:32:16


Es el juego del equipo "mente" y el equipo "corazón", que gane el mejor sobre la cancha, de todas formas los cubanos lo disfrutaremos.

jaime dijo:

2

13 de julio de 2018

15:17:19


creo muy buen comentario pero se deja notar muy claramente su antibarcelonismo pues uds es el unico periodista en el mundo que no ve lo hecho por umtiti tanto en defensa como con el gol que le dio a francia su pase a la final y ni hablar en el equipo de coacia lo hecho por rakitic pero repito uds no tiene vista para los buenos jugadores no importan del equipo que sean