ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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El ruso Denís Chéryshev llegó a tres goles y comparte como máximo anotador del Mundial con Cristiano Ronaldo. Foto: Reuters

Las expectativas estaban creadas en la ciudad de San Petersburgo. ¿Sería Rusia capaz de mantener un alto nivel de juego frente a Egipto como hizo en su debut versus Arabia Saudita? ¿Estaría recuperado de la lesión en su hombro izquierdo la estrella egipcia Mohamed Salah?

Esas dos interrogantes marcaron los últimos cinco días antes del enfrentamiento entre Rusia y Egipto, para abrir las acciones de la segunda ronda en la Copa del Mundo de Fútbol.

Ambas dudas se saldaron. Salah saltó de titular por su país, pero Rusia le impidió el regreso soñado al delantero tras ofrecer un baile de fútbol a los «Faraones» con un 3-1 que pone a los vencedores a un paso de los octavos de final.

La espera por avanzar a la venidera etapa parece solo un tecnicismo. Si Uruguay gana o empata con los saudíes este miércoles habrá acuñado el pasaje de los dueños de casa para la ronda de muerte súbita. Recordar que Arabia Saudita es considerada el plantel más débil en el torneo.

Los goles de Ahmed Fathy (47', autogol), Denís Chéryshev (59') y Artiom Dziuba (62') no hicieron más que confirmar el gran desempeño del cuadro que dirige el cuestionado técnico Stanislav Cherchésov. De principio a fin Rusia se volcó al ataque, aupada por el gran ambiente de sus aficionados en el Estadio Krestovski. Fue casi un bombardeo a la meta de Egipto, incapaz de reaccionar e inquietar demasiado a la defensa de sus adversarios en todo el choque.

Lo que parecía imposible hace menos de un mes, hoy es casi una realidad: Rusia está a las puertas de avanzar y se vuelve un rival peligroso, pues actúa de local y mantiene un nivel de juego exigente.

SENEGAL MUESTRA EL FÚTBOL DE ÁFRICA

Apostar por una fuerte ofensiva tiene, casi siempre, que tributar a la victoria de un equipo de fútbol. Esa premisa fue la que aplicó este martes el técnico de Senegal, Aliou Cissé, para enfrentar a la dura Polonia durante el debut de ambos en la Copa Mundial.

El estratega africano puso para el inicio del compromiso sobre el césped del Spartak Stadium de Moscú, no uno o dos delanteros, sino a cuatro artilleros. ¿El objetivo? Ganarles la partida a los europeos a golpe de velocidad y pases largos por bajo, con la presencia de los atacantes Sadio Mané, Ismaila Sarr, Mame Biram Diouf y Mbaye Niang, auténticos velocistas.

Si bien en los primeros 35 minutos del partido ninguno de los dos equipos había efectuado un remate a puerta, los africanos llegaban mejor organizados a los tres cuartos de la cancha, mientras Polonia poco a poco se iba haciendo más irreconocible.

La paciencia y el orden que mostraban los senegaleses cobró sus frutos al minuto 37, momento en que tras una recuperación, la pelota le llegó a Mané, quien abrió espacios para ceder la esférica a Idrissa Gueye y este soltara un remate desde fuera del área, el cual el defensor polaco Thiago Cionek desvió hacia su propia meta.

En la segunda parte hubo más dinamismo en las transiciones defensa-ataque, pero una vez más Senegal aportaba el mayor peligro por ambas bandas. Al minuto 60, en una acción confusa, subió el 2-0 al marcador cuando Mbaye Niang pescó un balón hacia atrás ejecutado por la zaga polaca, corrió como un felino, y dejó al meta Wojciech Szczesny en el camino para definir a puerta vacía.

De Polonia hubo muy pocas noticias. Robert Lewandosky apenas se encontró con el arco, al igual que el resto de sus compañeros que apostaban por las jugadas a balón parado, en medio del desespero. El descuento polaco al 86' por conducto de Grzegorz Krychowiak no sirvió de mucho, para una nación que espera llegar a octavos de final, pero que ahora mismo necesita corregir aspectos de su fútbol si aspira a alcanzar ese objetivo.

UN TRAGO DE CAFÉ AMARGO

Herida, al igual que Polonia, salió en la jornada Colombia de su duelo con Japón en la urbe de Saransk. Los cafeteros se vieron limitados en ofensiva al tener que actuar con un hombre de menos durante casi todo el partido (expulsión de Carlos Sánchez al minuto dos).

El volante de contención sudamericano cometió una mano infantil en el área y el árbitro esloveno Damir Skomina decretó la pena máxima. Era el minuto seis cuando el delantero nipón Shinji Kagawa ejecutó de forma efectiva el penal.

Con un hombre menos y todo un partido por delante, Colombia tuvo que modificar su esquema de juego para evitar una goleada e ir en busca de la igualdad, la cual se produjo al minuto 39, gracias a un cobro magistral de tiro libre de Juan Fernando Quintero, titular por James Rodríguez, quien presentó molestias musculares.

A pesar de la inferioridad, Colombia enseñó la calidad de su fútbol y Japón quedó a merced de sus contrincantes. Parecía que eran los asiáticos quienes tenían en los primeros 45 minutos del match a un jugador de menos.

En la segunda parte del cotejo Japón volvió a la realidad. Adelantaron sus líneas, anularon el juego de Quintero –sustituido por James Rodríguez– e insistieron con ataques frontales para sacar los tres puntos en la tarde rusa. Era el momento del conjunto samurái y no lo desaprovecharon. Yuya Osako clavó la katana en el orgullo colombiano al firmar de cabeza el 2-1 definitivo, en el minuto 73. El gran esfuerzo desplegado por los muchachos del técnico Néstor Pékerman resultó inútil y dirimirán su suerte frente a Polonia el próximo 24 de junio en Kazán. El que pierda entre ellos dos se despedirá del Mundial, antes de llegar al tercer partido.

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