ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Hockey sobre césped de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe Foto: Ricardo López Hevia

BARRANQUILLA.– Había amenaza de lluvia sobre el Complejo Pibe Valderrama, pero el único vendaval que se desató en la sede del hockey sobre césped de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe fue el de la escuadra femenina cubana, la cual, armada de valor, subió a la cumbre regional de forma impresionante.

Honestamente, después de la derrota antillana abriendo la cita barranquillera contra las propias mexicanas, muchos pensamos que no existían opciones de repetir la corona de Veracruz 2014 y mantener la cima alcanzada en cada edición desde Ponce 1993, pero las chicas de Guillermo Stakemann dieron una demostración de coraje, entereza y cohesión para terminar con un baño dorado.

Mantener el legado de tantos años en la cúspide era el reto más complicado de esta selección, que se armó prácticamente de la nada en los últimos meses, hasta llegar a un excelente estado de forma, la cual se pudo apreciar en los partidos que afrontaron en la lid colombiana. Las muchachas no solo mostraron virtudes en el césped, sino que también resaltaron por su fortaleza mental y su voluntad para afrontar duelos de vida o muerte.

Hockey sobre césped de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe Foto: Ricardo López Hevia

«Este ha sido un equipo capaz de escuchar orientaciones, de disciplinarse y cumplir los objetivos. Teníamos gran reto de defender con mucha garra los éxitos alcanzados en los Centroamericanos durante más de 20 años, y lo hemos conseguido, gracias al tremendo esfuerzo de las jugadoras. Para ellas solo tengo palabras de agradecimiento por su entrega», expresó Stakemann exaltado tras culminar los 60 minutos de juego.

«Realmente estoy muy satisfecho y feliz, porque hemos trabajado muchísimo para llegar hasta aquí. Solo puedo dar gracias a todos los que nos apoyaron en la preparación, especialmente al equipo masculino juvenil de La Habana, con quienes topamos una y otra vez. Esta medalla de oro les pertenece a cada uno, así como nuestra clasificación a los Juegos Panamericanos de Lima 2019, otra de las grandes alegrías que nos proporciona este triunfo», añadió el experimentado entrenador.

El pleito no fue sencillo para Cuba, aunque en la primera media hora dominaron y dispusieron de las mejores oportunidades para anotar, incluso, les fue anulado un gol a la salida de un penalti córner. Su juego se apoyó mucho en las aperturas por las bandas y la excelente labor de contención que desarrollaron en la medular, zona poblada que solo se podía sortear con arriesgadas bolas aéreas.

Cuba llevó a México a territorio hostil y hasta cierto punto desconocido, pues las aztecas llegaron a la final sin permitir libertades a sus contrincantes (ni un solo gol encajado en cuatro duelos), incluidas las propias antillanas, quienes sufrieron un fracaso de 0-3 en el duelo de apertura de la lid.

«Aprendimos de esa derrota, y salimos hoy con la idea de controlar el centro de la cancha, molestarlas y que no pudiera jugar. Al mismo tiempo, ensayamos variantes para ser más efectivos en ataque y nos dio resultado, ganamos el partido bueno, el que de verdad vale», explicó Stakemann.

La presión alta y la precisión de las chicas de Stakemann fructificó a la altura del minuto 37, en el tercer período, cuando Sunaylis Nikle abrió el marcador en un penalti córner de libro, cobrado con exactitud al centro y rematado con furia para colarse en el fondo de la portería defendida por Jesús Castillo.

«No dimos nunca nada por perdido, dijimos que el oro era de nosotras. Estuvimos un poco nerviosas al principio, pero después nos soltamos y con el gol ya jugamos más seguras. De todas maneras, mi gol no es tan importante como el trabajo colectivo y aporte de cada jugadora. Por ejemplo, la portera Yurismailis (García) nos defendió muy bien, sus paradas resultaron fundamentales», precisó Nikle en medio de una celebración espectacular, en la que cargaron de brazos a Stakemann, quien es como un padre para todo este elenco.

Tras el gol, las mexicanas se lanzaron al ataque con más empuje que ideas con la obligación de buscar el empate. Su fórmula fue bombardear el área cubana con permanentes pelotazos frontales y aperturas aisladas a las bandas, siempre cortadas por la defensa de la Mayor de las Antillas, bien plantada y con suficiente reserva física para correr por todo el campo y dejar pocos espacios.

Por si fuera poco, las aztecas se toparon con el mencionado muro de contención de Yurismailis García en la portería cubana. La arquera, que no participó en algunos partidos por complicaciones médicas, estuvo intransitable y salvó bolas imposibles, bolas que valen un campeonato espectacular para Cuba.

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Julio dijo:

1

3 de agosto de 2018

00:51:33


Haber si entendí al inicio del articulo, dice que se vino un vendaval pero sigo leyendo la crónica, y veo que Cuba hace una anotación y que México apretó pero no pudo hacer la anotación, por la "muralla" cubana...felicidades por esa medalla, no se vuelvan como los colombianos por favor.