ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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BARRANQUILLA.–Mis primeras imágenes de unos Juegos Centroamericanos y del Caribe son de Maracaibo 1998, la cita venezolana en la que Cuba, como era habitual por aquellos tiempos, arrasó sin piedad y rozó la cifra de 200 metales áureos, conseguida solo una vez, justo cinco años antes en la edición de Ponce, Puerto Rico.

Cuando se vivió la aventura de Maracaibo tenía ocho años, pero mantengo presente la actuación arrolladora de Erick López y el resto de la gimnasia artística, o los ippones de Amarilis Savón, Driulis González, Yordanis Arencibia y Manolo Poulot.

También tengo en la memoria a ­Linares, Pacheco, Lazo, Pierre, Javier Méndez y el resto de la maquinaria beisbolera, así como a la armada de los cuadriláteros que lideraban Mario Kindelán, Maikro Romero y Félix Savón. 

Pero estos son recuerdos muy pequeños para todo lo que ha logrado Cuba en lides regionales, las cuales han dominado de tal manera que bien pudiera contarse la historia en tierras lejanas como una especie de mito, una ficción, en la que un país pequeño derrota, durante décadas, a todos los que se cruzan en su ca­mino.

En este cuento hay cientos de protagonistas y hechos relevantes, desde los disparos certeros de Hermes Rodríguez, la exquisitez de Casimiro Suárez, la fuerza de Daniel Núñez y Pablo Lara, los sprints de Leandro Peñalver, la constancia de Ana Fidelia, el poder inmenso de Ismael Carbonell para surcar las aguas…

Sus glorias, como las de muchos otros atletas, no las viví, pero han llegado intactas hasta nuestros tiempos, han servido para alimentar el mito y han sido la confirmación de la voluntad cubana de prestigiar los Juegos con sus grandes estrellas, con campeones olímpicos y mundiales, con cada uno de los mejores deportistas que se han formado en la Mayor de las Antillas.

Antes de estos Juegos en Barranquilla, uno de los más difíciles que ha afrontado el movimiento deportivo cubano, nuestros directivos han asegurado una y otra vez que ganaremos, que superaremos los 115 títulos, que no se romperá la inmaculada racha de diez citas consecutivas en lo más alto del medallero, pese a las exigencias de rivales cada vez mejor preparados y con más armas.

Yo no voy a ser tan tajante, no voy a pecar de triunfalista, porque el reto, en los tiempos que corren, es mayúsculo, y culminar en la cima de la tabla demandará altos estándares de eficiencia, los mayores en todo el recorrido por citas regionales.

De eso son conscientes los propios intérpretes de la obra que está por escribirse en Colombia. Los nuevos exponentes de nuestro deporte, muchos de ellos tan jóvenes que ni siquiera tenían conciencia en Maracaibo 1998, buscarán sostener una historia que, por su grandeza, ya parece sacada de un cuento.

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Edel Nuñez dijo:

1

20 de julio de 2018

07:33:04


En los panamericanos nos caimos de fea manera. Aqui tambien puede suceder, aunque es menos provable!

Julio S. López Cuesta dijo:

2

20 de julio de 2018

08:11:44


!Que bien, Arlet! Voy a guardar este artículo. El tiempo de dará la razón aunque por las cuestiones conocidas no te la otorgarán. Me parece que practicastes el periodismo objetivo, crítico y oportuno que reclamó el reciente congreso de la UPEC, aunque por las mismas razones que no te otograrán la razón, no de resultados. Saludos. Saludos.