ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Vasa Museet Foto: Vasa Museet

El galeón Vasa sólo navegó 1 300 metros y se hundió. Unos 333 años después fue reflotado.

Cuando el galeón sueco Vasa se deslizaba lentamente por la bahía de Estocolmo, el domingo 10 de agosto de 1628, en su viaje inaugural, una repentina brisa lo obligó a escorarse durante un breve tiempo. No pudo recuperar su estabilidad. Entonces comenzó a inundarse, al penetrarle el agua por las troneras de los cañones. Y se hundió.

La proa del Vasa con su mascarón y una tronera de sus cañones Foto: Vasa Museet

Apenas había navegado 1 300 metros cuando el galeón se fue a pique con las velas desplegadas. Aproximadamente unos 30 tripulantes perecieron, de un total de 200 que integraban la tripulación.

El Vasa fue construido por orden del rey de Suecia, Gustavo Adolfo II y la supervisión del constructor naval holandés Henrik Hibersson, en un astillero de Estocolmo. Su construcción comenzó en enero de 1626. Se necesitaron talar casi mil robles para terminar la nave militar más grande y poderosa en aquella época de la Corona sueca.

Aquí podemos observar ampliamente dos hileras de las troneras de los cañones Foto: Vasa Museet

El navío medía 52 metros de la punta del palo mayor a la quilla. Tenía tres palos y podía llevar hasta diez velas. Su desplazamiento era de 1 210 toneladas. Eslora 70,0 metro; Manga 11, 7metros; Calado 4,8 metros.

Portaba 48 cañones de 24 libras; 8 de tres libras; dos de una libra y seis cañones pequeños.

Durante la construcción de la nave, el Rey envió un mensaje al astillero ordenando añadir un puente más y doble fila de cañones, en contra del criterio de los constructores, lo que ponía en crisis la estabilidad del Vasa. Como así sucedió.

En aquella época la construcción naval se basaba en tablas de dimensiones muy exactas. Y en el caso del Vasa, al recibir la orden del Rey se alteraron los planos y las dimensiones del barco ya no resultaban las adecuadas. Una superestructura muy alta con dos cubiertas para cañones.

En un intento por mantener la estabilidad en el agua, los constructores llenaron el fondo del buque con 120 toneladas de piedra a modo de lastre, pero no dio resultado.

De acuerdo con el experto en construcción naval Erling Matz: «No es que estuviera mal construido o tuviera materiales defectuosos, solo estaba mal diseñado. Sin cálculos matemáticos precisos de estabilidad, se terminó construyendo un barco incompatible en su tamaño con un número tan alto de cañones pesados. Un sencillo golpe de viento echó al traste lo que era un diseño experimental».

Otro ángulo de la proa del galeón con el mascarón y las troneras de los cañones. Imagen de Dennis Jarvis Foto: Internet

EL HALLAZGO DEL GALEÓN SUMERGIDO

Desde la década de los años 50, un ingeniero, arqueólogo e investigador y estudioso del legendario galeón Vasa, nombrado Anders Frazén, se dio a la tarea de localizar los restos del barco. Lo primero que le llamó la atención fue conocer que el molusco xilófago Teredo Navalis, que destruye los restos de madera en aguas saladas, no proliferaba en aguas del Báltico. Lo que significaba que el barco podía localizarse.

Durante varios años el arqueólogo utilizó sondas de fabricación caseras para pescar infinidad de restos del lecho marino en la bahía de Estocolmo, hasta que el 25 de agosto de 1956, localizó un trozo de roble ennegrecido. Y luego, tras una inmersión se confirmó la ubicación del Vasa, cubierto por una gruesa capa de lodo y otros sedimentos.

La popa del Vasa es una joya del trabajo desplegado por los artesanos suecos en el tallado de la madera. Imagen de Dennis Jarvis Foto: Internet

Los arqueólogos estudiaron cuidadosamente una y otra vez cómo podrían extraer los delicados restos de la mítica nave sin dañarla. Sabían que se habían realizados otros intentos por rescatarla y que entre 1663 y 1664, les fueron extraídos unos 50 cañones.

Esta información ofrecía al equipo de especialistas un por ciento de seguridad, de que el barco no se quebraría al ser izado a la superficie. Por eso se tomó la decisión de pasarle cuatro cables por el casco y hacerlos firmes en dos grandes pontones en la superficie.

La maniobra consistió en llenar los pontones de agua y luego extraerla. De este modo se iría izando la nave, desplazándola poco a poco, para una zona de menor calado.

Majestuosa imagen de la banda de babor del Vasa donde se aprecian las troneras con sus cañones en zafarrancho de combate.Imagen de Dennis Jarvis Foto: Internet

Pero ahora los arqueólogos y demás especialistas se enfrentaban a otro grave problema: Su conservación. No podían sacar del agua al Vasa ante el peligro de que el oxígeno, la humedad relativa y otros elementos actuaran de forma tal, que la madera se cuarteara y acabara fragmentada.

Para resolver esta situación, los especialistas diseñaron y construyeron una nave climatizada, donde depositarían los restos del Vasa para continuar con los trabajos para su mejor conservación.

Por fin, el 24 de abril de 1961, luego de una compleja operación, los restos del único barco del siglo XVII que ha sobrevivido hasta nuestros días, con el 98 % de su estructura original fue reflotado a la superficie.

Inmediatamente se eliminó con agua el lodo que lo cubría. Después se roció toda la nave con el conservante polietileno glicol, un producto ceroso soluble en agua, que penetra lentamente en la madera y reemplaza al agua. Esta solución se aplicó durante varios años.

Banda de babor del galeón sueco del Siglo XVII..Imagen de Dennis Jarvis Foto: Internet

Se recuperaron cerca de 14 000 objetos de madera, incluidas 700 esculturas que fueron restituidas a su lugar original en el barco.

Como curiosidad reproducimos estos elementos relacionados con el hundimiento de galeón Vasa: «Solo Dios sabe por qué», fue la conclusión de una larga investigación en la que la culpa nunca quedo clara: si el constructor había calculado mal, si el lastre era insuficiente, si la tripulación estaba sobria y los cañones bien amarrados… Pero la culpa pudo ser de una moneda.

«Hace más de 2000 años que la tradición manda poner una moneda en la base del palo mayor de los buques para darles suerte. Según pudo confirmar a ABC el ingeniero naval Francisco Fernández González, cuando el Vasa fue reflotado y restaurado, antes de convertirse en la mayor atracción turística de Escandinavia, los arqueólogos no hallaron monedas en la base de los palos: es como si el barco estuviera maldito. Tal vez en el astillero un obrero necesitado alargase la mano atrayendo sobre el buque insignia de la flota real sueca, sobre toda Suecia, la desgracia que se vivió en 1628».

La popa del Vasa es toda una obra de arte en el tallado de la madera de roble. Imagen de Dennis Jarvis Foto: Internet

Fuentes:

  • Vasa Museet
  • ABC Historia: el Titanic sueco, la tragedia del barco gigante que se fue al fondo del mar en su viaje inaugural.
  • Blog de arqueología naval
  • La moneda que pudo causar la maldición del Vasa, publicado por Jesús García Calero, Nov 23, 2013
Espléndida vista de la proa con su mascarón y demás adornos tallados. Imagen de Dennis Jarvis Foto: Internet
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Miguel Marín dijo:

11

22 de agosto de 2018

17:06:30


Me he sentido muy emocionado al ver este trabajo; tuve la oportunidad de trabajar en Estocolmo y aunque no visité el Museo por falta de tiempo, sí lo conocí y es muy interesante. Yo fuí oficial de la Marina mercante y noté en las fotos # 7 y 11 que el pie de foto se refiere al costado izquierdo del buque como estribor y esa banda es "babor". Lo felicito y disculpe mi osadía. Gracias.

Delfin Respondió:


23 de agosto de 2018

14:53:07

Muchas gracias por su observación.

arojas dijo:

12

22 de agosto de 2018

17:10:49


Gracias, muy bueno e interesante.

Miguel Angel dijo:

13

23 de agosto de 2018

13:59:46


Excelente trabajo periodístico. Impresionante el ingenio de los especialistas suecos para extraer y conservar este galeón.

MA Antonia Gancedo López dijo:

14

27 de octubre de 2018

13:32:35


Muchas gracias por la exposición de tantos datos interesantes, Les agradecería me indicasen si conocen algún archivo de la Orden de Vasa en el que figuren los nombramintos realizados en 1923.