ULTRAJE A LAS MILES DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO INTERNACIONAL

19 de abril del 2007

Más de 120 niños muertos y 70 heridos por actos terroristas

Las víctimas inocentes de una guerra sucia

Pedro Etcheverry Vázquez

El terrorismo no discrimina edades o sexo. La pérdida de cualquier ser humano, lacera nuestro corazón. Pero nada en la vida es más terrible que la muerte de un niño inocente, cuando indignados, casi a diario lo vemos en la prensa o la televisión, en las tristes jornadas de la guerra de Iraq, impuesta injustamente a ese pueblo por el gobierno fascista de Bush. Nuestro pueblo llora también a sus niños mártires y clama por justicia.

A la niña Nancy Pavón hubo que amputarle un pie como consecuencia del criminal ataque de una lancha rápida, que ametralló el poblado de Boca de Samá, en Banes.

El 21 de octubre de 1959 dos aviones piratas ametrallaron La Habana, causando 2 muertos y 45 heridos. Entre estos, los menores Miguel Payret Gutiérrez, de 14 años de edad, Remberto Cordero Hernández, de 12, Guadalupe Isidro Proenza, de 9, y Herminia Fernández Drake, de 8. Después se conoció que las aeronaves habían despegado del aeropuerto de Pompano Beach, en la Florida, adonde regresaron impunemente. El traidor Pedro Luis Díaz Lanz, que había desertado cuatro meses antes, era uno de los pilotos. Este sería solo el comienzo de una larga y dolorosa historia.

El 10 de octubre de 1960, en el escenario creado por el Programa de Acción Encubierta contra Cuba, promovido por la Administración del presidente de Estados Unidos Dwight D. Eisenhower, que incluyó entre sus direcciones principales, el sabotaje y el fomento de la contrarrevolución armada en las principales zonas montañosas de nuestro país, la banda terrorista encabezada por el ex politiquero Gerardo Fundora Núñez, atacó un vehículo en el kilómetro 87 de la Carretera Central, entre Ceiba Mocha y Madruga, en Matanzas, causándole la muerte al niño Reinaldo Muñiz-Bueno Machado, de 22 meses, y graves heridas a la madre. El 27 de octubre perdió la vida el niño Alberto Jiménez Yupart, de 13 años, al encontrar un artefacto explosivo en la calle Estrella, en La Habana. Dos días más tarde, durante el secuestro de un avión DC 3 de Aerovías Q, conducido a Cayo Hueso, al sur de la Florida, fue asesinado su escolta. El piloto y el pasajero de 14 años Argelio Rodríguez Hernández, resultaron heridos. El 17 de diciembre estalló un artefacto explosivo en la tienda Flogar, en La Habana. Fueron heridos los hermanos Juan René y Marta Romagosa, de 10 y 12 años. A las diez de la noche del día 29 ocurrió un hecho similar en el cine Cándido, de Marianao, con un saldo de siete heridos incluyendo a Nancy Veranes Queralta, de 13 y Carlos González Gil, de 15. El 31 de diciembre estalló otro artefacto explosivo debajo de un auto estacionado en la calle 130, en Marianao, que ocasionó heridas a dos personas mayores y a Omar González Díaz, de 3 años y José Antonio González Pérez, un bebé de apenas 7 meses. Detrás de estos sucesos actuaban los grupos terroristas denominados "Movimiento 30 de Noviembre", "Movimiento de Recuperación Revolucionaria" y "Movimiento Revolucionario del Pueblo", entre otros, dirigidos desde la estación de la CIA en la Embajada de Estados Unidos en La Habana. La propaganda subversiva contra Cuba incitaba también hechos como estos.

El 15 de enero de 1961, en la finca Chicharrón, barrio Jobo, en San Nicolás de Bari, Waldemar Hernández Santos, del grupo terrorista "Movimiento Revolucionario Democrático", quemó la casa de un campesino y le dio muerte al niño Andrés Rojas Acosta, de 15 años. El 28 de febrero, fue colocada una bomba en la escuela Nobel Academy, de La Víbora, en el instante en que decenas de adolescentes se encontraban recibiendo clases. Una maestra y ocho alumnas resultaron heridas, entre estas Carmen Valenzuela Castrum, de 15 años, María Victoria Rolda Romero, de 16, y Olga Valle Díaz y María A. Pousa, de 17. El 17 de abril, durante la invasión de la Brigada 2506 por Playa Girón, el fuego de los mercenarios causó la muerte de la niña Dulce María Martín, de 14 años y el niño Berto Córdoba Morales, de 6 años. Los menores Miguel J. Garay, Olivia González Claro, Míriam, Jorge y Roberto González, recibieron heridas de gravedad.

De acuerdo con documentos desclasificados por el gobierno de Estados Unidos, entre el 28 de septiembre de 1960 y abril de 1961, la CIA introdujo clandestinamente en Cuba 75 toneladas de explosivos y armamentos mediante misiones aéreas y 46,5 toneladas a través de infiltraciones por vía marítima. Según investigaciones posteriores se conoce que los abastecimientos de armas fueron mucho mayores. Jack Hawkins, alto funcionario de la CIA, aseguró que en este periodo, en Cuba se perpetraron 110 atentados dinamiteros, se colocaron 200 bombas, se descarrilaron 6 trenes, se provocaron más de 150 incendios en grandes objetivos estatales y privados, incluyendo 21 viviendas y unos 800 en plantaciones de caña. Estos documentos, dados a conocer por las autoridades norteamericanas, no mencionan a las víctimas.

La rápida intervención del pueblo, donde se destacaron los estudiantes, impidió una tragedia incalculable en el acto terrorista contra el círculo infantil Le Van Tam, de Marianao.

Después de la derrota de Playa Girón, continuaron los sabotajes y las acciones terroristas. El 28 de mayo, en el cine Riesgo, de Pinar del Río, en horas del mediodía, cuando se desarrollaba la matiné infantil, un grupo de elementos contrarrevolucionarios provocaron un incendio utilizando "fósforo vivo". El hecho provocó la desesperación de los presentes en la sala. Unos 26 niños y 14 adultos sufrieron heridas. No hubo muertos debido a la rápida intervención de las autoridades y el apoyo del pueblo. Al día siguiente, en la finca El Nicho, zona de Crucecitas, en Cumanayagua, Escambray, un colaborador de una banda terrorista asesinó al brigadista alfabetizador Pedro Blanco Gómez, de 13 años. Este fue solo uno de los numerosos intentos por hacer fracasar la Campaña de Alfabetización. El 26 de junio la banda de Pedro Sánchez Figueredo atacó una vivienda campesina en el caserío de Pedrales, municipio de Candelaria, en Pinar del Río, causando heridas a varias personas, entre ellas a las niñas Catalina y Joaquina González Sánchez, de 14 y 8 años de edad. El 21 de julio la banda del ex sicario de la tiranía batistiana Julio Emilio Carretero atacó la cooperativa Patricio Lumumba, en el barrio de Magua, en el Escambray, provocando la muerte de Fidel Claro Álvarez y María Caridad Luis Perera. En la misma acción fue herido Edilio Claro Luis, de 9 años y Carmen Luisa Rodríguez, de 5.

El 1ro de septiembre, la banda de Pedro Sánchez Figueredo atacó el poblado de Cinco Pesos, en San Cristóbal, Pinar del Río, causándole graves heridas a la niña Julia Bocourt Carmona, de 7 años. El 18 de septiembre, la banda de Arnoldo Martínez Andrade atacó el Círculo Social Obrero del poblado de Río, barrio Mayajigua, en Yaguajay. Hubo varios heridos, incluyendo al niño Abel Rodríguez Diéguez, de 10 años. El 26 de noviembre, en la finca Palmarito, zona de Limones Cantero, barrio Río Ay, en el Escambray, la banda de Carretero torturó y asesinó al brigadista alfabetizador Manuel Ascunce Domenech, de 16 años y a su alumno el campesino Pedro Lantigua Ortega. A mediados de diciembre de 1961, en el Callejón Colorado, zona de La Picadora, tres kilómetros al oeste de Candelaria, cerca de la Carretera Central, la banda de Francisco Robaina Domínguez, "Machete", un ex sargento de la Infantería de Marina en Estados Unidos, dejó abandonada una granada de fabricación norteamericana al huir de un cerco de las Milicias. El día 30 varios muchachos la encontraron. Al manipularla, murió Reinaldo Blanco Báez, de 16 años y fueron heridos los menores Miguel, Ramona y Paula Paz Pita.

El 11 de junio de 1962, en el contexto de la "Operación Mangosta", del gobierno de Estados Unidos desarrollada contra Cuba, la banda de Alfredo Borges Rodríguez, "Maro", cumpliendo indicaciones de Mariano Pinto Rodríguez, cabecilla de una red de espionaje de la CIA en Las Villas, asesinó a cuatro miembros de una comisión de estudios topográficos en la que se encontraba Rodrigo Quintero Castro, de 16 años de edad. El hecho ocurrió en la granja Ismael Saure Conde, zona de Guasimal-El Jíbaro, al sur de Sancti Spíritus. Dos días después, la banda de Sergio Iglesias Hernández disparó contra un auto de alquiler en la carretera de Agramonte-Jagüey Grande, en Matanzas, causándole la muerte al chofer y heridas graves a Adela Rodríguez Reyes, de 12 años. El 2 de julio, la banda de Carretero asaltó la finca San José de Altamira, en el Escambray, donde asesinó a dos campesinos y una mujer. En la misma acción terrorista resultaron brutalmente golpeadas Paula y Teodora Romero Rojas, de 12 y 10 años de edad.

El 8 de enero de 1963, la banda de Leonel Martín Fernández, "El Cabo", atacó el batey de la finca El Corojal, en la zona de Manacas-Iznaga, Escambray, provocándole la muerte a dos personas y heridas al niño Teodoro Ramos de 8 años. Al día siguiente, la banda de Daniel F. Cardo Reyes, "El Indio", atacó la finca Añilito, de Río Blanco, San Antonio de Las Vegas, en La Habana, causándole la muerte a Leopoldo Martínez Rodríguez, de 11 años. En la noche del 24 de enero, la banda de Francisco Hernández Suárez atacó una vivienda campesina en la finca La Candelaria, barrio Galeón, municipio de Bolondrón, en Matanzas, asesinando a los niños Fermín y Yolanda Rodríguez Díaz, de 13 y 11 años de edad, y causando heridas graves a la madre y a sus hermanas Felicia, de 16 y Josefa, de 7. El 5 de marzo, en la finca Sabanetón, zona de Santo Tomás, en la Ciénaga de Zapata, tratando de escapar de una emboscada, la banda de Delio Almeida Martínez disparó contra una de las casas del batey, causándole la muerte a Albinio Sánchez Rodríguez, de 10 años. En horas de la noche del 21 de marzo, en la finca La Fe, de la granja Benito Viñales, en la Sierra de Cubitas, Camagüey, la banda de Everardo Díaz Brunet asesinó a Emilio Pisco Sánchez, de 16 años y a su padre. El niño fue ahorcado primero para que el campesino presenciara su martirio.

El 21 de julio, mientras el denominado "Programa de Múltiple Vía" del gobierno norteamericano, continuaba fomentando nuevos alzamientos y agresiones contra nuestro país, la banda encabezada por el antiguo "casquito" de la tiranía batistiana Pedro González Sánchez, asesinó al campesino Fidel Navarro Mora y a su hijo Rubén Navarro Jaime, de 10 años. El hecho ocurrió en la finca El Güije, barrio Río Ay, en Trinidad. El 5 de septiembre, en Santa Clara, el maestro Fabric Aguilar Noriega perdió la vida, durante el ataque de una aeronave pirata procedente del territorio norteamericano. Sus tres hijos, Francisco de 5 años de edad, Sofía de 3 y Abraham de 2, resultaron heridos. Dos días más tarde, en la finca Rolletico, barrio Cabecera, en Jatibonico, bandidos a las órdenes del terrorista Juan Alberto Martínez Andrade estrangularon a Roberto Gutiérrez Rodríguez, de 16 años.

El 13 de mayo de 1964, el buque madre Rex, tripulado por los llamados Comandos Mambises —un grupo terrorista elite de la CIA dirigido por Robert Wall y Manuel Villafaña Martínez— atacó el central azucarero Luis Enrique Carracedo, en Pilón, Manzanillo, antigua provincia de Oriente, causando dos heridos, entre ellos la niña María Ortega Olivera, de 8 años.

El 4 de abril de 1969, en La Cavera, granja Rolando del Sol, en Vertientes, Camagüey, un grupo de elementos contrarrevolucionarios habían escondido en el techo de guano de una nave agrícola nueve granadas de fabricación norteamericana, previamente introducidas en nuestro país desde la Florida. Tenían el propósito de realizar sabotajes contra la próxima zafra azucarera. Un grupo de niños las encontraron. Murieron destrozados Xiomara, Elcida y Pedro Tomás Candel Lezcano, de 4, 7 y 8 años de edad. La niña Odalys Marín López, de 6 años, resultó herida. El 12 de octubre de 1971, una lancha rápida ametralló el poblado de Boca de Samá, en Banes, al norte de Holguín, dejando un saldo de dos combatientes muertos y varios heridos, entre ellos las niñas Ángela y Nancy Pavón Pavón, de 13 y 15 años. A esta última hubo que amputarle un pie. En Nueva York, el cabecilla José Elías de la Torriente realizó declaraciones públicas sobre esta agresión. El crimen quedó impune.

En 1981 la introducción clandestina en Cuba del virus del dengue hemorrágico, que en pocos meses afectó a más de 350 000 ciudadanos, cobró la vida de 158 personas, de ellas 101 niños. Uno de los hechos más aborrecibles de esta dramática historia. En 1984 el criminal Eduardo Arocena Pérez, cabecilla de la agrupación terrorista Omega-7, declaró ante un tribunal federal de la ciudad de Nueva York que lo juzgaba por hechos terroristas cometidos en territorio norteamericano, que la misión de su grupo era obtener ciertos gérmenes para introducirlos en Cuba. Esta declaración fue desestimada por las autoridades judiciales de Estados Unidos.

Esta triste crónica podría ser interminable si a ella sumamos las vidas inocentes cobradas por la brutal guerra económica y la asesina Ley de Ajuste Cubano, que estimula la emigración ilegal a través del estrecho de la Florida. Ambas políticas también son expresión de terrorismo y muerte. ¿Hasta cuándo?

   

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