Principales posiciones políticas

La preservación de sus nobles ideales, principios fundacionales y objetivos primarios, a fin de consolidar aún más el Movimiento y lograr que sea una fuerza de avanzada en el siglo XXI.

La determinación de realizar todos los esfuerzos posibles para lograr la revitalización y el fortalecimiento del Movimiento, de manera tal que actúe con eficacia en la defensa de los intereses y prioridades de sus países miembros en el complejo panorama internacional contemporáneo.

El compromiso con el multilateralismo como vía idónea para la búsqueda de soluciones a los problemas fundamentales que aquejan a la humanidad, incluidos aquellos relacionados con el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales.

El respeto de los principios consagrados en la Carta de la ONU y en el Derecho Internacional, abogando por su estricta observancia, particularmente el respeto a la soberanía, la integridad territorial y la independencia de los Estados, la no injerencia en los asuntos internos de estos, y el no uso o amenaza de uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

La firme condena a todas las acciones militares unilaterales, incluidas aquellas realizadas sin la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, así como a las amenazas de acciones militares contra la soberanía, integridad territorial e independencia de los países miembros del Movimiento, que constituyen actos de agresión y una violación manifiesta de los principios de la no intervención y de la no injerencia.

La defensa del papel fundamental de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional y el fortalecimiento de la cooperación internacional.

La defensa del avance real y efectivo del proceso de reforma y democratización de las Naciones Unidas, incluido el Consejo de Seguridad.

La lucha por la democratización del orden económico-comercial y político internacional actual, que permita a los países en desarrollo participar en pie de igualdad en ambas esferas a nivel internacional.

El compromiso de continuar trabajando para el establecimiento de un sistema internacional basado en la paz, la justicia, la igualdad, la democracia y el pleno respeto de todos los derechos humanos y de los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y en el Derecho Internacional.

El reconocimiento de que todos los derechos humanos son universales, inalienables, indivisibles, interdependientes e interrelacionados y que la comunidad internacional debe tratarlos de manera global, justa y equitativa y con el mismo énfasis, respetando la importancia de las particularidades nacionales y regionales y los diversos antecedentes culturales y religiosos.

La defensa de la necesidad de aplicar la protección y promoción de los derechos humanos en virtud de los principios de objetividad, imparcialidad y no selectividad, evitando la politización del tema.

El rechazo a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales que impactan negativamente  sobre la realización plena de los derechos humanos de los países afectados por estas acciones.

La defensa del derecho inalienable de los pueblos de los territorios no autónomos y bajo dominación colonial a la autodeterminación y la independencia.

El firme apoyo a la causa de Palestina y a la búsqueda de soluciones definitivas en el proceso de paz en el Medio Oriente.

La firme condena a la violación sistemática de los derechos humanos y los crímenes de guerra cometidos por las fuerzas de ocupación de Israel en contra del pueblo palestino, y el reclamo del ejercicio pleno del derecho inalienable del pueblo palestino a la independencia nacional y a la soberanía, traducido en la conformación del Estado de Palestina, con Jerusalén oriental como su capital, y el retiro de Israel de todos los territorios ocupados en 1967.

El compromiso con el proceso de desarme general y completo bajo  estricta verificación internacional, abogando, en particular, por el logro del desarme nuclear. Los países no alineados defienden firmemente la idea de que la eliminación total de las armas nucleares es la única garantía absoluta contra el uso o amenaza de uso de las mismas.

La condena inequívoca a todos los actos, métodos y prácticas de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, dondequiera y por quienquiera que sean cometidos, así como la reafirmación del papel central de las Naciones Unidas en la campaña internacional contra el terrorismo.

La condena a la continua aplicación unilateral, por parte de algunas potencias, de medidas económicas coercitivas y otras, que incluyen la aplicación de leyes extraterritoriales, contra determinados países en desarrollo, con miras a evitar que estos países ejerzan el derecho a escoger libremente sus propios sistemas políticos, económicos y sociales. Los países no alineados han reafirmado que este tipo de legislación contradice las normas del Derecho Internacional y viola los principios y objetivos de las Naciones Unidas.

 

 

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