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(19 de mayo de 2004)
Cero latifundio y verdadera libertad
La radiografía de
los males realizada por Fidel en La Historia me Absolverá, se
convirtió en avanzado y efectivo programa de cómo eliminarlos,
opinan protagonistas directos en la promulgación de la Ley de
Reforma Agraria
ALDO MADRUGA
La Reforma Agraria fue
fruto legítimo de un elemental sentido de justicia de diferentes
generaciones de revolucionarios que soñaron y lucharon por una
Patria donde el pensamiento martiano de Con todos y para el bien de
todos, fuera esencia del quehacer nacional, y ella significó el
inicio de una transformación que convirtió a Cuba en ese espejo de
equidad, humanismo, justicia social y dignidad que hoy es para el
mundo.
Lo anterior fue
subrayado en la Mesa Redonda que sobre los 45 años de la firma de
esa ley transmitió la Televisión Cubana, y en la cual participó
un grupo de destacados protagonistas de aquellos hechos.
El combatiente Julio
Camacho Aguilera, hoy jefe de la Oficina de Desarrollo de
Guanahacabibes, en Pinar del Río, y uno de los firmantes del
histórico documento, recordó las luchas de los campesinos, muchas
veces sangrientas, contra el latifundio en las provincias orientales
principalmente y subrayó cómo ese sentimiento contra los pocos
adueñados de casi todas las tierras cultivables del país, era un
acicate para la lucha de los jóvenes de todos los sectores que
querían un país mejor.
Dijo que ese rechazo
popular al latifundio contribuyó a que en la Constitución de 1940
se tuviera en cuenta, pero ello fue letra muerta pues la oligarquía
gobernante y la burguesía entreguista no tenían ningún interés
en algo que no fuera enriquecerse.
Tanto Camacho, como el
también combatiente revolucionario Enrique Oltuski Osakit, firmante
de aquella primera Ley de Reforma Agraria, destacaron cómo el
análisis realizado por Fidel en su alegato ante el tribunal que lo
juzgó por los sucesos del Moncada, sensibilizó más a los jóvenes
acerca de la necesidad de borrar de la Patria esa vergüenza.
Recordaron cómo en el
gobierno que se instaló inmediatamente después del Primero de
Enero de 1959 —del cual ambos fueron ministros— los elementos
burgueses que lo encabezaban trataron de obstaculizar las grandes
leyes que proclamó y prometió la Revolución, entre ellos la
Reforma Agraria. Ello motivó que al llamado de la dirección
revolucionaria Fidel tuviera que asumir el cargo de Primer Ministro.
Armando Hart, director
de la Oficina del Programa Martiano y otro de los participantes en
la proclamación de la Reforma Agraria, se refirió a que esta Ley
no era técnicamente socialista, pero sí se ajustaba y hasta
desbordaba lo planteado sobre el latifundio en la Constitución de
1940 y consideró que ella definió muy bien el rumbo de la
Revolución cubana y su decisión de ir hasta el final en sus
compromisos con el pueblo.
Oltuski leyó la carta
que escribió Fidel el 17 de mayo, horas antes de partir hacia la
Sierra Maestra para la firma de la trascendental Ley, y en la cual
reafirma su optimismo en el futuro de la nación que empezaba a
cambiar verdaderamente, y su absoluta fidelidad al pueblo.
Orlando Lugo Fonte,
presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños
(ANAP), dijo que la Revolución en antiguos latifundios hizo crecer
cooperativas. En ellas los campesinos además de ser dueños de sus
tierras, tienen precios justos, mercado, y si antes el 60% de ellos
era analfabeto, hoy entre sus filas hay 3 000 graduados
univesitarios, 13 320 técnicos de nivel medio y la escolaridad
promedio es de noveno grado.
Antes estaban
abandonados a su suerte, hoy además de seguridad social y
educación, cuentan directamente en las cooperativas con 2 375
médicos e igual número de enfermeras en sus consultorios.
Al final de la Mesa
Redonda, su moderador Randy Alonso transmitió un saludo de la
juventud cubana a los campesinos en ocasión del aniversario 45 de
la Reforma Agraria.
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