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(12 de noviembre de 2011)

La humanitaria liberación de los vencidos (XXXVI y final)

GABRIEL MOLINA

Tras la victoria sobre la invasión por Playa Girón y al término de la Crisis de Octubre, la Revolución, en un gesto de humanismo y generosidad, facilitó la liberación de los mercenarios prisioneros.

Mercenarios liberados llegan a Estados Unidos.

Sin embargo, las críticas de los políticos estadounidenses a la demanda de indemnización por la invasión en abril, estuvieron a punto de frustrarla.

El Fiscal General, Robert Kennedy, declaraba: "para no-sotros es virtualmente imposible enviar a Cuba equipos evaluados en 62 millones de dólares cuando parte de nuestra población y un número de líderes políticos están clamando por una invasión". (1)

El senador Barry Goldwater encabezaba una campaña contra la propuesta, movida por las transnacionales de Estados Unidos cuyos intereses fueron nacionalizados. También por el caudal electoral que suponía erigirse en heraldo del combate contra el comunismo, a unos meses de las elecciones parciales.

Goldwater aspiraba a ser nominado como candidato republicano a la presidencia y se había aliado con otros ultras como el senador sureño Thurmond y jefes militares como el general Walker. Decían que pagar la indemnización era "rendirse al chantaje. Richard Nixon por su parte, dramatizaba en un comunicado que los prisioneros no pueden ser materia de trueques". (2)

El comité de ciudadanos integrado a instancias de John Kennedy por Eleanor Roosevelt, Milton Eisenhower, Walther Reuther y George Romney, fue invitado por Fidel a viajar a La Habana. Pero prefirieron enviar una comisión de expertos que a fines de junio fracasó y se desintegró, después de rechazar la solicitud cubana de super bulldozers D-8 por valor de 62 millones. Ofrecían solo 3 millones en tractores, lo cual hizo caer en un impasse.

En marzo de 1962 comenzó el juicio de los prisioneros y, a inicios de abril, el Tribunal los condenó a penas hasta de 30 años. El gobierno podía liberarlos pagando la indemnización. Los familiares formaron un comité dirigido por Alvaro Sánchez para recaudar fondos, ante alegaciones de no poder hacerlo por las campañas de la oposición republicana contra el pago del rescate.

El Fiscal dijo que solo podía pagarse 28 millones, en productos agrícolas. Fidel contestó que aceptaría tractores por ese monto y ofreció liberar 60 de los prisioneros que estaban heridos o enfermos, como muestra de buena voluntad. Se debían pagar 2.9 millones por ellos y los envió a Miami un año después de la invasión, en abril de 1962. Sánchez habló con Robert sobre el pago de los 2,9 millones y este le orientó formar un comité de ciudadanos para levantar fondos. Añadió que necesitaban a alguien que conociese cómo lidiar con el tema y recomendó a James B. Donovan, quien fuera consejero general de la Oficina de Servicio Secreto (OSS) durante la II Guerra Mundial. Donovan, que había dirigido el intercambio con los soviéticos del coronel Rudolf Abel por Francis Gary Power, piloto del U-2 derribado en la URSS, aceptó y el 3 de julio se reunió con Robert Kennedy, según confirmó en sus memorias.

El 31 de agosto de 1962 Donovan se reunió durante 4 horas con Fidel en el Palacio Presidencial para detallar las propuestas: pago en efectivo de 2, 95 millones por los 60 ya liberados en abril y 25 millones en medicinas y alimentos de niños por el resto. La oferta se aceptó en septiembre. Se especificaba que los pagos citados, pagaderos en productos específicos, eran respectivamente una indemnización por los 60 primeros prisioneros liberados y 25 millones por los más de mil restantes. Se enviaría una lista de los productos que se necesitaban. Robert Kennnedy se encargó de reunirse con los productores de artículos farmacéuticos y de alimentos para niños, para que hiciesen donaciones voluntarias teniendo en cuenta la responsabilidad de Estados Unidos.

Pero dos días antes, un vuelo de U-2 había fotografiado en Cuba un silo de misiles SAM tierra aire. El Presidente Kennedy lo ocultó pues a dos meses de las parciales, "no podía permitirse el lujo de dejar que las tensiones internacionales generaran un tumulto político dentro del país". (3)

Sin embargo, desde julio de 1961 el Presidente redon-deaba un plan para enviar tropas de Estados Unidos a prevenir la "dominación comunista" de Cuba, como recomendaban los jefes militares. Así reaccionaba a las críticas de los republicanos. Un memorandum a McNamara, tres meses antes, orientaba utilizar "abiertamente fuerzas militares de Estados Unidos". (4)

Richard Goodwin, asesor del Presidente para el tema de Cuba, preparaba una multifacética Operación Mangosta para reorganizar los tenebrosos planes terroristas, económicos y diplomáticos. En esos días Kennedy le confiesa al periodista Tad Szulc que está siendo presionado para aprobar el asesinato de Fidel y le pregunta su opinión. Ya la CIA había contactado nuevamente a la mafia italoamericana para asesinarlo y trató de inducir a Donovan a colaborar en los mismos fines. Por otra parte, el 21 de agosto Robert Kennnedy había preguntado a McCone si la CIA "podía orquestar un falso ataque a la base militar estadounidense en la bahía de Guantánamo como pretexto para invadir a Cuba". (5)

El Primer Ministro Jruschov estaba convencido desde febrero de que "Kennedy estaba preparado para invadir Cuba" (6) y decidió ofrecer a Cuba, con intención disuasiva, instalar misiles en la isla, con lo cual, a la par que tratar de impedirla, balanceaba el poderío nuclear de la URSS. Moscú contaba con menos cohetes de alcance mediano y largo que Washington.

El 15 de octubre, el presidente Kennedy fue informado en Nueva York, donde hacía campaña por sus candidatos al Congreso, que se estaban instalando en el oeste de Cuba misiles balísticos de alcance medio, capaces de portar cabezas nucleares de un megatón, también detectados por vuelos de U-2. La crisis de los cohetes que sobrevino obligó a detener la negociación por los prisioneros. Octubre abrió un paréntesis en las negociaciones entre Fidel y Donovan sobre estos, que solo pudo retomarse en los dos meses restantes de 1962.

Superada la crisis, el 21 de diciembre de 1962, tras 11 reuniones entre James Donovan y Fidel Castro firmaron un documento en el cual "el Comité Cubano de Familiares acuerda enviar al Gobierno (cubano) suministros médicos y farmacéuticos antes de julio 1ro. de 1963 y en cambio serian hechos todos los esfuerzos humanamente posibles por ambas partes para efectuar el intercambio de prisioneros... Por su parte el Gobierno declara su intención de que "los materiales suministrados bajo este acuerdo safisfagan la indemnización fijada por el Tribunal Revolucionario que los juzgó por los hechos de la Bahía de Cochinos." (7)

Los primeros cinco aviones viajaron el 23 de diciembre de 1962 hacia una base de la fuerza aérea en La Florida con 484 de los invasores. Un día después, los 719 prisioneros restantes lo hicieron en otros 9 vuelos. Unos mil familiares de los invasores, fueron también autorizados a viajar a Estados Unidos en el barco African Pilot para unirse a ellos.

"Fue tradición desde el primer combate victorioso, el 17 de enero de 1957, curar a los adversarios heridos. Eso consta en la historia de nuestra Revolución", opinó más tarde el comandante en jefe Fidel Castro.

(1) Arthur M.Schlesinger. Robert Kennnedy and his times. Ballantine Books, New York, p. 506
(2) Ibid. p 504
(3) Tim Weiner. La historia de la CIA. Random House Mondadori. Barcelona 2008, p. 200
(4) Jim Rasenberger. Brilliant Disaster. Simon and Schuster. New York 2011, p.317
(5) Tim Weiner. La historia de la CIA, p.198.
(6) Alexandre Fursenko & Timothy Naftalil. One Helll of a gamble. W W Norton & Co. New York. 1997,p. 183
(7) James B. Donovan, Chronology?'The Bay of Pigs, James B. Donovan papers).

 

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