La mujer puede estar a la altura del hombre

(Fragmentos del discurso pronunciado ante los obreros de la empresa de petróleos de la Shell, La Habana, el 6 de febrero de 1959)

(...) Todo el mundo sabe la tragedia que confronta la mujer y la que confronta el negro. Nos encontramos que son dos sectores discriminados. Se habla, por ejemplo, de la discriminación racial, que es una verdad. No se habla de la discriminación del sexo; de la cantidad de mujeres a las que tratan de explotar; de que se mire a las mujeres como a un objeto de placer más que como un valor social que está y puede estar a la altura del hombre.

En cierta ocasión, cuando nos decidimos a organizar los pelotones de mujeres combatientes, expliqué las razones de tipo social que había para ello. Encontré una gran dificultad en el prejuicio de muchos hombres, y tuve que explicarles cómo uno de los sectores más discriminados era la mujer, cómo se trataba de comerciar con su sexo, cómo en muchos lugares solicitaban la presencia de muchachas bonitas, sobre todo en los bares, para que allí la gente no fuese por la cerveza sino por las muchachas (APLAUSOS), cómo incluso esa era una idea arraigada en muchos hombres. Y yo tuve ocasión, en aquellas circunstancias, de ver cómo para muchos hombres la mujer era algo inferior, porque decían: "Mientras yo tengo una escopeta, ¿cómo va a haber una mujer con un M-1?" Y yo les decía: Pues esa mujer va a ser mejor soldado que ustedes (APLAUSOS); porque había hombres que con M-1 y todo corrían (RISAS), y, sin embargo, nunca se dio el caso de que ninguna de las mujeres del pelotón "Mariana Grajales" corriese en un combate (APLAUSOS).

Saco esto a colación porque forma parte del cúmulo de prejuicios que la vida social, las circunstancias y las condiciones económicas de nuestro país han creado: cómo hay muchos males que no existen solo en la realidad social, sino que son también una realidad en la mente de los ciudadanos (¼ )

   

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